16 abril 2013

La primavera y el optimismo.

Posted by Juan bueno On martes, abril 16, 2013 No comments

Decía Bécquer: "mientras haya en el mundo primavera, habrá poesía". No me atrevo a decir tanto. Con el panorama que hay a nuestro alrededor, cuesta encontrar rimas o algo de lírica. Si sólo nos dejamos llevar por la inspiración de lo cotidiano, por los acontecimientos del día a día, esas musas nos llevarían sólo al drama o al ensayo sesudo y reflexivo.
 
Pero de repente ha aparecido en nuestras vidas la primavera meteorológica, con fuerza. Casi por sorpresa. Y este pasado fin de semana he podido constatar la placidez que genera su llegada. Tal vez sea por la luz, tras una temporada gris y algo lluviosa. Nos hemos rendido a sus encantos.

Las noticias de estos días, aunque no han dejado de lado su tono calamitoso en algunos casos (parricidios, datos económicos preocupantes, sucesos que mejor no reproducir) se han visto un poco desplazadas por la primavera. Creo que es por lo que supone de renovación, de florecimiento.
                         
Y desde luego no soy un iluso que crea que la nueva estación nos llevará por el camino del éxito. La senda que sigamos, será la que tenga que ser, con independencia del sol o los chubascos. Pero parece que estamos decididos a ver las cosas de otra manera. Son numerosos los estudios que relacionan las horas de luz solar con el aumento del ánimo o la disminución de las depresiones (pensemos en los países nórdicos, por ejemplo). Y los españoles nos hemos lanzado estos días a la calle, más ligeros de ropa, provistos de gafas de sol y con una incipiente sonrisa.
 
Los parques y jardines de mi pueblo se han llenado de niños ávidos de jugar al aire libre y han salido a pasear perros que parecen haber pasado el invierno en sus respectivas guaridas.

Durante la primavera los días empiezan a alargarse poco a poco, y las noches se hacen más cortas. La oscuridad da paso a la luminosidad y tal vez así a algunos destellos de optimismo. A nuestro alrededor aparecen destellos de optimismo que habían permanecido ocultos durante el invierno.

Las terrazas se han llenado de personas que disfrutaban de las buenas temperaturas mientras tomaban el aperitivo. Algún valiente incluso leía el periódico pensando que un día tan bueno no lo podía estropear ni nuestro panorama político, ni las elecciones de Venezuela. Ese lector con un guiño cómplice pensaba : "la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido”, recordando a Machado.

Todos tenemos ganas de un cierto baño de optimismo, de esperanza. La confianza en el futuro se ha visto quebrada en numerosas ocasiones y necesitamos  atisbar cierta fantasía, cierta convicción de poder mejorar las cosas, poco a poco.

Leo una noticia curiosa : "los rusos valoran mejor la situación de su país y la de su propia vida ante la llegada de la primavera" según un sondeo publicado por la televisión rusa.
 
Resulta cuando menos, curioso que la mejora de las condiciones climatológicas tenga un efecto tan beneficioso. Cierto es que los rusos sufren los rigores de un invierno largo y duro, pero esa sensación generalizada se da en el resto de Europa, con inviernos mucho más suaves.

Los jubilados de los países fríos aparecen en nuestro país con ganas de dejar atrás ese periodo gélido y oscuro y buscan transformar sus vidas en apacibles paseos al borde del mar.

Pero detrás de todas estas consideraciones creo que hay, sobre todo, las ganas de salir adelante. De buscar la certeza, la ilusión. Ese cambio de actitud es sinónimo de alegría, de sueños, de motivación, de nuevas energías.

Vamos a contagiarnos de ese ánimo positivo, de esas ganas de mejorar. Esta primavera la notamos mucho porque estamos hartos de malas noticias, de crisis, desahucios, despidos, corrupción…. Queremos a nuestro alrededor fortaleza, honradez, ganas, espíritu de superación, y luz, mucha luz.

Como nunca llueve a gusto de todos, en primavera se recrudecen las alergias (yo no paro de estornudar mientras escribo estas líneas) y algunos padecen astenia primaveral, pero seguro que aumentamos nuestras relaciones sociales, porque salimos más y lo hacemos con la sonrisa en los labios.
 
 
 
 
 

"La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido".

 
 
 
 
Juan F. Bueno

15 abril 2013

La sanidad un domingo por la noche.

Posted by Juan bueno On lunes, abril 15, 2013 6 comments

Estoy escribiendo estas líneas desde un hospital cualquiera de la Comunidad de Madrid, acompañando a un familiar que ha enfermado. Llegamos pasadas las once de la noche y le atendieron enseguida.
 
 
 
Me estoy refiriendo a la primera fase, ésa que llaman de clasificación y en la que asignan a los pacientes a las diferentes áreas en las que serán tratados.
 
A partir de ahí, yo como acompañante me he quedado en la sala de espera. Ya ha transcurrido una hora pero aún no sé nada. En estos sitios la espera se hace larga, aunque yo he venido provisto de mi ordenador, pero trato de verlo de forma objetiva, es un tiempo razonable ya que los enfermos son sometidos a diferentes pruebas y analíticas. Sé de buena tinta que no se escatima nada, se hace todo lo necesario.
 
En la sala de espera estamos unas 30 personas. Las instalaciones del hospital son modernas, recientes, predomina el color naranja, la iluminación es agradable. El personal el correcto, atento y me consta que buenos profesionales.
 
Miro a mi alrededor y veo bastantes inmigrantes, alguna mujer con pañuelo en la cabeza; una pareja de rasgos latinos; unos chicos que hablan en rumano, creo. Hay diversidad a mi alrededor. Todas estas personas, con diferentes orígenes e incluso idiomas convivimos en armonía. Todos estamos recibiendo los servicios de una sanidad que es modelo de funcionamiento para otros países.
 
Pensemos en Norteamérica, ese país referente democrático, en el que sin embargo estar una noche de domingo como ésta, esperando atención médica, puede costar un disgusto. Y no tanto porque nos diagnostiquen una enfermedad grave, sino porque para llegar al diagnóstico tendremos que hacer frente a unos gastos más que cuantiosos de visita médica, medicamentos, pruebas… y si el tema requiere hospitalización la broma le puede costar un riñón, y no es una metáfora.
     
Las personas que estamos aquí disfrutamos y digo bien disfrutamos de una sanidad, considerada entre las mejores del mundo, con buenas instalaciones, grandes médicos y lo que es mejor con la garantía de que su atención no nos dará un mordisco al bolsillo. En definitiva somos unos privilegiados, no lo dudéis.

Ahora bien, el sistema puede quebrar porque es frágil por lo complejo, frágil por lo enorme. El uso que hagamos debe de ser razonable: acudir cuando es necesario e imprescindible; no abusar de medicamentos, no tomar a la ligera las prestaciones.

 
Así esa sanidad universal abrirá su paraguas para taparnos a todos, para evitar que nos empape la inseguridad y el riesgo. Pero entre todos debemos usarla y cuidarla, acudir a ella y preservarla.

Sigo mirando a mi alrededor, me gusta observar a la gente, y en ese momento aparece mi familiar. Han pasado algo más de dos horas y sale con su informe en la mano, diagnosticado y aliviado del dolor porque le han aplicado ya el tratamiento.

En ese momento llaman a los chavales rumanos, parecen tranquilos, saben que la atención sanitaria no les costará dinero, les atenderán sin darle una dentellada en el bolsillo.

Lo dije al principio, tenemos una de las mejores sanidades del mundo. Con una cobertura casi del 100% y una estupenda atención primaria, reflejada en importantes ránkings a nivel mundial.

¿Queremos de verdad que entre el capital privado y modificar el modelo de gestión?
 
Francamente no lo sé. Y vosotros?

Juan F. Bueno

14 abril 2013

Ryan Air: Un modelo de abusos laborales.

Posted by Juan bueno On domingo, abril 14, 2013 4 comments
Hace un par de años sufrí  una desagradable experiencia con la compañía de bajo coste Ryan Air. Se encargaron de amargarme el final de mis vacaciones de Navidad.
 
Regresábamos a Madrid desde Gran Canaria, mi mujer, mi hija pequeña y yo mismo. La situación vivida en el aeropuerto fue kafkiana, cuando el empleado de la puerta de embarque le impidió a mi mujer acceder al avión con nuestra hija de 4 años,  porque ésta no tenía D.N.I. No lo tenía y todavía no lo tiene porque la legislación española no lo requiere hasta los 14 años. La niña iba identificada con el Libro de Familia, cumpliendo las normas de seguridad aeronáuticas que rigen en nuestro país.
 
Nuestros esfuerzos fueron vanos, incluso con la intervención de la Policía y la Guardia Civil intentando convencer al empleado de que nuestra situación era correcta y la  documentación de la pequeña estaba en regla. Todo fue inútil. Nos dejaron en tierra. No hace falta explicar nuestra desesperación, encontrándonos en una isla, con todos los vuelos llenos por ser final de las vacaciones.
Llegamos a nuestra casa después de un periplo de más de 15 horas, que nos llevó a hacer escala en Málaga. Decidimos reclamar esta absurda e injusta situación y casi un año y medio después, la compañía llegó a un acuerdo con nosotros pagando todos los gastos originados, así como indemnizándonos por  los perjuicios causados, para evitar que les lleváramos ante los Tribunales.
Después de este incidente conocí  numerosos casos de abuso similares al mío, o desmanes con el peso de las maletas, o pérdida de la tarjeta de embarque. En fin, cualquier idea que en una compañía seria se consideraría descabellada en ésta se acepta como válida y sirve para maltratar al pasajero y ganar dinero a costa de lo que sea.
Pero lo que me mueve a escribir hoy va más allá. No, no penséis que me he aficionado a los posters de chicas ligeras de ropa. No es un posado dirigido a cierto público masculino. Es simplemente la última campaña de la insigne Ryan Air que “sugiere” o “anima” a sus azafatas a posar de esta guisa para animar el consumo, para decidir a un mayor número de hombres a viajar en esos aviones y tal vez encontrar a una azafata así.

Y me pregunto ¿“qué será lo próximo”?  ¿Un streap tease del piloto? ¿Algún número porno de la tripulación? ¿Dónde está el límite?
Esta empresa no respeta a sus clientes (es la compañía que acumula un mayor número de demandas y reclamaciones), pero tampoco respeta a sus empleados. Hasta dónde van a llegar? Y ¿hasta dónde se lo van a permitir las autoridades españolas?  Se vulneran las normas con total impunidad, los pasajeros se ven obligados a hacer engorrosos trámites para recuperar su dignidad.
Dignidad, esa es la palabra que desconocen los gestores de esta organización. Personalmente no me molesta en absoluto ver esas imágenes; recuerdo ahora el caso de varios grupos de mujeres que posaron de forma similar con loables objetivos, recaudar dinero para un fin benéfico o el más reciente de unas madres para financiar el autobús que llevaba a sus hijos al colegio. Bravo por ellas!
Lo que me parece altamente reprobable es utilizar esas fotografías con la única finalidad de ganar dinero, como sea, sin importar algo tan sagrado como la dignidad y el honor de los trabajadores, que se debería de preservar por encima de todo. En algunos aspectos parece que hemos retrocedido a tiempos de desagradable recuerdo donde había que “tragar” con cualquier abuso por parte del empresario.

En este blog he hablado en ocasiones de la necesidad de  innovación, de recurrir a la creatividad, de hacer las cosas de forma diferente.
Pero, no me estaba refiriendo a estos zafios y burdos gestos  de pésimo gusto y poco respeto hacia las personas que día a día se ganan el sustento con dignidad y honor.
 
 
Juan F. Bueno

11 abril 2013

11 de Abril de 2013.        Artículo de: M.G.V.
 
 
Tengo la sensación que cada vez que entro en una reunión de trabajo, realmente lo que entro es a un bar de estos donde has quedado para ver si de una vez ligas, y a mi edad, que rondo los cincuenta, con una talla que supera la 44 en muchas tiendas, las probabilidades de esto último son muy, pero que muy escasas.
 

Trabajo en una de esas multinacionales, que cotizan en bolsa, o sea que pierden cada lunes y cada martes su valor de acción por lo de los griegos y los italianos.


Es de esas multinacionales de oficinas paisaje donde todo es inteligente: la temperatura, las puertas, los dispensadores de papel en el wc, el chorro de agua que sale para lavarte las manos después. Donde los escasos despachos que hay, sólo para directores de alto nivel, tienen las paredes de cristal trasparente.  Vamos que si te llama y te sientas frente al cristal tienes que tener mucho cuidado de juntar bien las piernas o el que pasa por allí te puede ver más de lo deseado  si llevas falda corta o no sabes sentarte bien.

 


Donde cuando te vas a reunir con algunas personas  reservas la sala por internet y ésta puede estar en tu misma planta, en tres plantas más arriba o abajo, o en otro edificio a siete minutos de distancia caminando, pero que si por casualidad  llueve, la empresa tiene en el hall de tu edificio un paraguas corporativo esperándote para que no llegues hecha una sopa cuando por fin entras en el otro edificio.

 
Sin embargo cuando llegas  a la reunión, en la que casi todos siguen siendo hombres, porque son los que más se reúnen para decidir las cosas y entras tú, que ya has dejado el paraguas a la azafata en el nuevo hall,  tienes que pasar de uno en uno besándoles antes de sentarte a discutir si vas a dejarles hacer tal o cual cosa, o escuchar qué es lo que quieren que tú hagas, esto último es más probable que lo primero.
 
Ellos han llegado, puede que hasta al mismo tiempo que tú,  sin embargo se dan la mano si no se conocen o si hace mucho que no se han visto (poco probable porque se reúnen mucho)  ni siquiera eso, con un “ ¡qué hay Manolo!”  ya están presentados.
 
No importa que tú también los conozcas, que los hayas visto hace quince días con el mismo tema, debes pasar uno por uno dándoles un par de besos, uno por mejilla.
 
Como no me gustaba esa situación y me parecía como dije en la primera línea de bar , se me ocurrió reducir la conducta a la mitad, o sea un solo beso por persona. “Muy mal” me reprocharon,” falta de cordialidad, diagnosticaron”, es más me dijeron que a Manolo lo había dejado “a medias”, la interpretación de la frase la dejé en stand by  por pudor.
 
Por quitar hierro a la escena dije eso de: “hasta que no se porte mejor (es que no es muy colaborativo) no hay otro, Manolo”; muy mal también, Manolo  ya no me  saluda, ni a la entrada ni a la salida de las reuniones en que hemos estado juntos otros días y ha dicho públicamente que ahora el que no me quiere besar es él, que  he pensado yo, “mira uno que me he quitado de encima” aunque no sé si es la mejor fórmula, que es una empresa muy grande.
 
Después de este descalabro volví a pensar en otras estrategias de acción  y pensar bien cual es mi objetivo; o sea a ver qué se me ocurría para conseguir no besar a tantos que diría mi madre.
 
Primero activé estirar la mano como ellos y estrecharla si hace mucho que no los veo. El resultado de esta maniobra tuvo resultados mucho peores. Ciertamente estiran el brazo para darte la mano pero con un leve tirón te acercan y te caen dos besos uno por mejilla, junto al apretón de manos. Si esta decisión la hubiera llevado a bolsa también hubiera perdido valor de acción.
 
La siguiente toma de decisión fue decir la verdad: “No os voy a besar hoy para saludar”; nunca debes ser tan directa, sobre todo si eres mujer, independientemente de la edad y el estado civil, mi acción en bolsa casi se desploma.
 
Primero entraron en un estado de estupor, “¡¡cómo!!” no entendían nada, luego pasaron a un estado de diversión,” ¡¡mira cómo es esta!!”, “¡¡a qué viene esto!!”, todavía no había empezado la reunión pero es cierto que sí estaba consiguiendo no activar los “muaks”; faltaba uno por llegar, no era Manolo menos mal, pero le advirtieron al nuevo: “ siéntate , que hoy ha decidido no besar”; aunque hubo una risa generalizada no hubo intercambio de besos, algo es algo.
 

 

No cuento cómo fue la reunión pero sí el final, cada uno de ellos se despidió acercándose con un sonoro beso en cada una de mis mejillas  y hasta hubo alguna palmadita en la espalda.
 
Me quedé destrozada, qué mala estratega soy, lo dejo encima de la mesa por si a alguien se le ocurre qué puedo hacer.

M. G. V

10 abril 2013

Pensamos lo que decimos? La Bella y la Bestia

Posted by Juan bueno On miércoles, abril 10, 2013 No comments
¿Qué relación existe entre nuestros pensamientos y el lenguaje? Pensamos lo que decimos o decimos lo que pensamos?

El pensamiento es una capacidad propia y exclusiva del ser humano. Y esa capacidad es la que nos permite expresar las ideas categorizándolas a través de conceptos.
 
Así hacemos nuestra propia interpretación del mundo y de la realidad. Esta no es única, es simplemente la que creamos a través de nuestros ojos. Buena parte de los conflictos y las dificultades que se plantean en las relaciones humanas se deben a nuestra voluntad (a veces inconsciente de imponer esa realidad filtrada, a los demás). Pero ése es un tema tan amplio que será objeto de otros artículos.


A través del lenguaje expresamos nuestros pensamientos: nos sirve para pedir, ofertar, juzgar, reclamar, describir… sin duda se trata de otro aspecto esencial en nuestro desarrollo. El lenguaje está claramente relacionado con la adquisición de muchos de nuestros conocimientos, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda nuestra vida adulta.

El lenguaje es, en definitiva, el código o sistema que los humanos utilizamos para expresar nuestras ideas o sentimientos. El lenguaje materializa nuestro pensamiento y lo hace concreto.

Un amigo me decía hace poco: “cuidado, el lenguaje nunca es inocente!”. Tal vez os estéis preguntando por qué escribo ahora sobre este tema. Mi inspiración viene por una noticia luctuosa, la del fallecimiento de una mujer, Margaret Thatcher, la que fuera Primera Ministra británica, la llamada “Dama de Hierro”. Se ganó el sobrenombre por la dureza con la que reprimió la huelga de mineros o la firmeza con la que dirigió el conflicto de las Malvinas, cuando fueron invadidas por Argentina en 1982, así como por su implacable gestión, junto con Ronald Reagan, que fue decisiva para la caída del comunismo en la extinta Unión Soviética.

Volviendo al tema del lenguaje y pensamiento me viene a la cabeza esta mujer, ya que al margen de consideraciones políticas, fue desde luego una líder de primer orden.

Analicemos la relación entre pensamiento y lenguaje en el caso de esta dirigente. Si ojeáis las declaraciones a la prensa que hizo en su día, algunos de sus discursos o de sus intervenciones televisivas podéis comprobar que la firmeza absoluta era su característica más remarcable. Ni un atisbo de duda, ni un titubeo. La solidez de sus pensamientos inspiraba una conversación sin asomo de incertidumbre; en ella se apreciaba tenacidad, perseverancia, a veces incluso dureza o frialdad, decían sus detractores.

Mi respeto por ella no era tanto político sino conceptual. Me explico: no valoro sus decisiones políticas, no entro en ese tema. Lo que aprecio es la coherencia de sus planteamientos. No dudo que sus decisiones eran en ocasiones muy discutidas con sus colaboradores antes de hacerse públicas, y a veces incluso muy contestadas dentro de su propio partido, pero cuando las hacía suyas las manifestaba con una enorme cohesión; traslucía claramente la relación entre su pensamiento y su lenguaje; entre la idea y su expresión.

Y es ése el aspecto que me parece admirable de ella y tan escaso ahora, 30 años después. Porque miro a mi alrededor y sólo veo políticos sin fuelle, que mienten más que hablan, que ni piensan lo que dicen (sólo son despreciablemente correctos) ni dicen lo que piensan (están más preocupados por el impacto que eso tendría en su propia imagen).

Esta mujer, que fue pura energía y tesón, que hacía temblar a sus adversarios cuando hablaba, se perdió en la oscuridad de la demencia senil y el Alzheimer. Olvidó poca poco la correlación entre lo que decía y lo que pensaba y al revés. Qué cruel.

La vida le quiso arrebatar al final aquello que tanto la caracterizó: lo razonado de su discurso, la firmeza de sus palabras, la garra de su mirada. Se convirtió en una anciana desvalida y vacilante. Es curioso, como muchos de nuestros políticos actuales. Lo malo es que la mayoría de ellos no tendrán un periodo glorioso de coherencia entre pensamiento y expresión como lo tuvo ella.

Descansa en paz baronesa Thatcher. Probablemente te encuentres en tu viaje con Sara, con nuestra Sara, que con un puro en la boca estará cantando aquél famoso cuplé: ”fumando espero….”

 

Sea cuál sea el lugar al que vais ambas ya nada será igual cuando una tome el té de las cinco y la otra prepare sus huevos con ajo, a la manchega.
 
 

Adiós Margaret, adiós Sara.


 
 
 
 
Juan F. Bueno
 
 

08 abril 2013

El futuro de nuestra Juventud

Posted by Juan bueno On lunes, abril 08, 2013 No comments
Este fin de semana compartimos mesa y mantel con un matrimonio amigo, personas entrañables. Fue una velada muy agradable entre risas y confidencias. Nuestros amigos tienen dos hijos adolescentes, muy educados y respetuosos, de esos chavales que a uno le gustaría incorporar a su familia, sanotes, deportistas, aficionados a la tecnología. Una muestra de esa juventud en la que me gusta proyectarme. 
 

La conversación pasó por muchas fases pero naturalmente tocó el tema de los hijos, de cómo ha cambiado la educación, de qué distintas son las necesidades de estos jóvenes que aparentemente lo tienen todo en lo material pero que se van a enfrentar a un mundo tremendamente  competitivo y cambiante.

Reconocimos con humor cómo nos vamos quedando atrás en los avances tecnológicos, incluso nuestra hija más pequeña, que hace dos veranos usaba chupete cuida con esmero a su POU, esa mascota virtual a la que hay que alimentar y entretener; y no sólo eso, también comprar medicamentos si enferma y alimentos específicos.
 
Nuestros pequeños han nacido con una pantalla digital en la mano, mueven sus pequeños dedos, casi de bebés por las pantallas de los móviles con tremenda naturalidad. Yo todavía recuerdo las dificultades que tuve con mi primer ratón, que me parecía un aparato endiablado, que a la mínima hacía saltar el cursor al otro lado de la pantalla.

Todos los avances de los que disfrutamos hoy se incorporan a la vida de estos jóvenes con sencillez, forman parte de lo cotidiano. Con 13 años ya realizan en la escuela presentaciones en PowerPoint sobre el último tema de ciencias naturales o sociales. Y no solo manejan con soltura la tecnología, sino que además (y seguramente gracias a ella) con esa edad ya han hecho unas cuantas presentaciones en público.

El hijo de nuestros amigos, en plena adolescencia, compró los componentes de un ordenador y con una paciencia de relojero suizo y la misma ilusión, consiguió montarlo y hacerlo funcionar. Sus padres se quedaron boquiabiertos.

 
Quiero decir con todo esto que tenemos una generación muy bien preparada, competitiva, desarrollando desde tempranas edades habilidades sociales, tan necesarias en nuestro desempeño profesional de hoy en día.
 
Sus aptitudes para afrontar el cambio serán necesariamente mayores que las nuestras, las de sus padres. Ellos viven la vorágine de lo efímero, de lo que se modifica constantemente, del cambio permanente. Son la era del cambio.

Esta generación está más preparada que nunca para enfrentarse al futuro. Aunque éste pinta negro. Gris oscuro, tal vez. Pero es obligación de todos nosotros favorecer las condiciones en las que se tendrán que buscarse la vida. Ahora que les hemos dado la mejor formación de la historia no les podemos legar un país ruinoso, sin norte, a la deriva.


Nuestros representantes políticos están al servicio público de estas jóvenes personas que no pueden ver truncadas sus ilusiones por la incompetencia y la ambición sin límites de un sistema corrupto.

Son jóvenes de raza, con fuerza y ambición. Con más estudios, con más criterio, que conocen mundo, que no tienen fronteras. Cierto es que también a su lado pululan los “ni- ni”, esa generación que me niego a creer que esté perdida, que ni estudian ni trabajan, que sólo se envían sms por el móvil y se bajan videos de Youtube. Quiero creer que sólo son algunos. Nuestro país padece unas cifras de paro juvenil espantosas. Tenemos la obligación moral de ofrecer otro futuro a estos jóvenes que ven más allá del botellón del próximo fin de semana.

Son esas personas que metidos en la década de los 20, finalizados sus estudios y con escasas posibilidades laborales en nuestro país, vencen sus temores, preparan la maleta y buscan otros horizontes lejos de su familia y su entorno. Son ese talento que exportamos. Ahora somos un país que envía gente muy preparada, muy competitiva. Ya no somos los emigrantes de la maleta de cartón atada con cuerdas. Ahora esos compatriotas que salen, son universitarios,  buenos técnicos, profesionales liberales que dominan idiomas, que han crecido con las últimas tecnologías y que transforman el temor en ganas de asumir nuevos retos.

Esa es la juventud que me gusta ver una noche de sábado. Porque tiene que divertirse, claro que sí, es consustancial con su edad. Deben crecer, salir, viajar, ligar, disfrutar de la amistad, y si lo desean tomarse una copa. Divertirse de forma madura y responsable.
 
Cuando regresábamos a casa el sábado por la noche, tras la cena, vimos en la zona de Moncloa el resto de un botellón en un jardín, cientos de bolsas y botellas vacías, restos de envases, suciedad y lo que a mí me parecía, desolación.

El hijo de nuestros amigos había salido la noche anterior y no había bebido nada; no le apetecía, pero le contó a sus padres que la presión del grupo para que lo hiciera, fue muy grande.

Nuestros amigos tienen dos hijos estupendos. Esa es la generación en la que deposito mis esperanzas. Pero no le estropeemos el futuro entre todos.

Juan F. Bueno


06 abril 2013

Hay trogloditas en nuestras Organizaciones? Los Croods

Posted by Juan bueno On sábado, abril 06, 2013 2 comments
Hace unos días fui a ver una muy buena película de dibujos animados: Los Croods. Se trata de una familia prehistórica integrada por unos personajes muy particulares: el padre Grug que ejerce como un auténtico paterfamilias, asumiendo sus obligaciones como tal por encima de todo. Mantiene a su familia unida, les protege y organiza las cacerías para que no les falte alimento. Es excesivamente protector con su joven hija. Se resiste a aceptar que ella está creciendo y necesita su espacio. Cree que el temor les mantendrá vivos y que todo cambio es malo.
 
  
Eep es la hija adolescente. Intenta animar a su familia a buscar un futuro diferente fuera de la cueva. Sandy es la hermana pequeña, un auténtico bebé salvaje, dispuesto a emprenderla a mordiscos con quien sea.
 
Ugga es la madre de la familia. Siempre ha estado sometida al criterio de su marido, pero…. ahora las cosas empiezan a cambiar.
 
Tonk es el hijo cabeza hueca y torpe, aunque aspira a ser tan buen cazador como su padre. Abu, la suegra de Grug, es una enérgica abuela, con un gran instinto de supervivencia y una proverbial “mala leche” si me permitís la expresión.
 
Chico, el inventor es el que enamora a Eep la adolescente, y asombra a todos porque tiene ideas y es capaz de hacer fuego e inventa sus primeros zapatos.
 
Parece evidente que con este plantel, las aventuras se tienen que suceder cuando ante el derrumbe de su cueva tienen que emprender viaje para buscar una nueva vida. ¿No os resultan familiares todos estos personajes? ¿Tenemos cerca algún prototipo similar? ¿O les tenemos incluso camuflados en nuestras Organizaciones?
 
Te has preguntado si ese directivo que se sienta al otro lado de tu pecera ¿es un auténtico Crood? ¿Puede ser un personaje prehistórico?.
 
Vamos a recordar los aspectos que caracterizaban la vida de Grug, Ugga y familia: Todos tienen un enorme respeto, casi reverencial por las normas que han existido desde siempre. El padre se las ha inculcado y nadie, salvo la joven Eep es capaz de darse cuenta que existen otras posibilidades, intentando hacer las cosas de una manera distinta.
 
Pero el padre se resiste a todo cambio, lo teme más que a nada. Está convencido de que cualquier cambio vendrá acompañado de una debacle. Esa es la razón por la que experimenta un profundo rechazo a todas las ideas que aporta Chico. A todas menos a una: el fuego. Ese elemento que él confunde con el sol, le parece maravilloso.
 
Las innovaciones que este joven empieza a incorporar en la vida cotidiana de los Croods tardan en ser aceptadas. Esas pequeñas o grandes transformaciones sólo serán admitidas cuando la familia prehistórica empieza a conocer los beneficios de esos cambios. El fuego les permite iluminarse en la noche oscura,  combatir el frío y ahuyentar a las fieras. Esto es lo que suele ocurrir en las Organizaciones: Los cambios son recibidos con frialdad o rechazo. A nadie le apetece perder su status, salir de su zona de confort o enfrentarse a situaciones nuevas de resolución incierta.
 
Somos genuinamente resistentes al cambio. Nos aferramos tozudamente a lo que ya tenemos y conocemos. No queremos arriesgar. Los cambios en las Empresas pasan obligatoriamente porque todos sus integrantes conozcan y consientan, y eso lo hacen cuando perciben las ventajas o los frutos que provocan.

 
Mientras eso no ocurre, tendremos colaboradores que acatan los procesos de cambio, pero no lograremos su adhesión. Los Croods logran empezar una nueva vida cuando entienden que tienen que unir la enorme fortaleza de papa Grug con la inteligencia de Chico.
 
Lo dejo para vuestra reflexión. Vigilad atentamente que el compañero del fondo o incluso tu propio jefe no sean un Grug disfrazado de directivo, porque en ese caso boicoteará cualquier cambio, cualquier acción que parezca una novedad. Y ese es el primer paso hacia el fracaso.
 
Cuidado, ese camino puede ser corto. Como me dijo hace poco un amigo, “no estamos en una era de cambios, estamos en un cambio de era”
 
No olvidemos que los neandertales se extinguieron, porque no supieron adaptarse a los cambios (el clima, el nuevo entorno, las herramientas...)
 
Juan F. Bueno

05 abril 2013

Coaching o soledad compartida

Posted by Juan bueno On viernes, abril 05, 2013 No comments

El coaching surgió en el mundo empresarial español como una herramienta de crecimiento y desarrollo profesional  con la que superar dificultades laborales, encontrar nuevas perspectivas, hasta entonces desconocidas, adquirir el desarrollo de determinadas habilidades o alcanzar áreas de mejora profesional. 
Antes de la irrupción de la crisis se estaba convirtiendo en un proceso de Desarrollo que a través de programas, mayoritariamente externos, cobraba vida en las Empresas de nuestro país. Sobre todo porque conseguía buenos resultados. Alumbraba el camino de forma individualizada y "ad hoc" a cada directivo o profesional, marcando así una distancia importante con aquellas acciones formativas para el desarrollo de habilidades gerenciales que lo hacían de forma colectiva. La formación se había convertido en el “café para todos”, con grupos en ocasiones heterogéneos, con diferentes niveles y objetivos no alineados. Así en la mayoría de los casos, los resultados de aprendizaje  eran pobres y la transferencia al puesto de trabajo, paupérrima.
Por contraposición el coaching ofrecía programas totalmente individualizados y  ayudaba a los coachees  (sus clientes en definitiva)  a trabajar one to one con sus áreas de mejora. Los precios también estaban en consonancia con ese entrenamiento (volviendo al origen de la palabra coach) y se pagaban altas  cantidades por sesión.

La fuerte recesión económica, que llegó a nuestras vidas a partir de 2007, fue poniendo las cosas en su sitio. Desaparecieron algunas empresas de formación, que apenas ofrecían valor añadido y el precio de las sesiones de coaching empezó a ajustarse.

En mi entorno personal y profesional tengo amigos coach y he descubierto, no exento de cierta sorpresa, que el coaching sigue teniendo tirón entre los profesionales españoles, a los que ni siquiera la crisis ha desanimado para buscar a esa persona que les pueda ayudar en su crecimiento, tanto personal como profesional. Conozco incluso personas que dado que sus Empresas no contemplan  estos programas dentro de sus planes de desarrollo, recurren a un coach y se lo pagan de su bolsillo.
Sin embargo, a donde quiero llegar es al contenido de esas sesiones de coaching. Que si bien en la mayoría de los casos se plantean como coaching ejecutivo, derivan con frecuencia en coaching life.
Me explico,  si bien el objetivo inicial es tratar casos relacionados con el entorno profesional, tales como alcanzar nuevos horizontes profesionales,  superar dificultades con el equipo, solucionar problemas de cohesión, superar resistencias al cambio, etc., lo cierto es que se acaba hablando de muchos aspectos personales: La falta de comunicación, la pérdida de valores, y en definitiva, la soledad.
Sorprende analizar esas sesiones  y comprobar que en ocasiones el coachee sólo necesita que alguien le escuche, percibir una auténtica escucha activa o verbalizar sus dificultades. Se convierte así el coaching en un tipo de terapia light que, en parte, desvirtúa su esencia.
Pero ¿qué se puede hacer en estos casos? Creo que escuchar con respeto, y tal vez nada más.
La gente vive momentos de desánimo,  la situación económica, el fuerte nivel de desempleo, los casos de corrupción, los desahucios, la inseguridad en el futuro....  Todo eso hace necesario un cierto apoyo, casi cariño, de alguien con quien compartir esas cuitas, que si no se manifiestan hacia el exterior, se pueden convertir en un molesto agujero interno, que no nos deja salir a flote.
Si los coachs asumen ahora esa función, ¡bienvenida sea!. Espero y confío que este clima de desánimo en el que nos encontramos inmersos, necesariamente pasajero, lo superaremos  y las aguas volverán de nuevo a su cauce.
Juan F. Bueno

04 abril 2013

Un modelo de SUPERACION

Posted by Juan bueno On jueves, abril 04, 2013 2 comments


Eso es lo que representa Antxón Arza. Este pamplonica de aspecto afable y bonachón es un ejemplo de cómo una persona puede sobreponerse a las circunstancias más adversas.

 



Le encontré hace poco en un evento en Madrid donde daba una charla, después de casi tres años sin verle personalmente. Sentí una gran alegría. Tuve ocasión de conocerle hace unos años cuando organizamos un congreso de directivos en el que Antxon hacía la ponencia de cierre.

Antxón es un tipo optimista por naturaleza, que encandila a todos.  Relataba sus múltiples aventuras de deportista aguerrido igual que cualquiera de nosotros cuenta el aperitivo del domingo en una cervecería. Esa sencillez y la serenidad que transmitía hizo que se metiera a todo el mundo en el bolsillo.

Antxón va en silla de ruedas desde que un fatídico accidente descendiendo el río Yuaraní en Venezuela le rompió en dos. Sus vértebras se rompieron, sí. Pero su cabeza se recompuso: tengo mucha suerte porque la vida me ha dado una segunda oportunidad” es alguna de las frases que dice con frecuencia. Dicho y hecho. Seguramente no fue fácil ni rápido. Su vida cambió. Pero él siguió disfrutando del deporte y las aventuras. De una forma diferente, nada más.

La silla de ruedas no le impide dirigir su propia empresa, Urkan kayak, líder en la distribución de canoas y piraguas.
                      

Hace año y medio más o menos quedamos mi mujer y yo para comer con un amigo, Sebastián Alvaro, un auténtico profesional  con un corazón tan grande como las montañas que escala. Sebas  no necesita muchas presentaciones pues creó y dirigió  durante  3 décadas el programa de TVE, Al filo de lo imposible. Cuando nos sentamos a comer Sebas nos dijo con la expresión descompuesta que se iba a Pamplona a acompañar a su buen amigo Antxón, porque éste había sufrido la peor de las desgracias: perder a su hijo Adi de quince años, en un accidente. No pudimos dejar de hablar del tema durante toda la comida. Adi tenía nombre de montaña y era gemelo de Saioa. 
 
Pocas cosas en la vida son tan crueles y tan antinaturales como tener que despedir a un hijo.

 

Sé que Antxón y su familia recibieron multitud de condolencias, mensajes de apoyo, abrazos, momentos de compañía. Pasaron y siguen pasando su duelo, penando una ausencia que nunca podrán llenar.

El dolor por ese vacío será su compañero, sin duda, pero Antxón ha retomado su actividad con las conferencias, los ejercicios de team building, los outdoors, todas esas acciones con las que ayuda a los miembros de las Empresas a hacer frente a conceptos como los retos, la superación, la lucha, no dejarse vencer, hacer frente las adversidades…. Y lo sigue haciendo desde esa serenidad admirable, con una sonrisa en los labios, con un lenguaje sencillo de persona cercana, de talante amable. Tal vez su brillo en los ojos no es tan intenso, la pena lo atenúa, pero si alguien habla desde el conocimiento y la experiencia ése es Antxón.
      
Para mí tiene el enorme valor de hablar desde lo más profundo. No comparte teorías. Comparte sus vivencias, habla desde el dolor pero también desde esa enorme voluntad de seguir adelante. Para los suyos, para su familia, para sus amigos, para sus seguidores. Es un ejemplo de lo que cuenta, de esa necesaria coherencia que tenemos que ver en algunas personas para que puedan ser modelo, referencia.

Gracias Antxón por ser cómo eres.

Juan F. Bueno
 
 
 

La silla de ruedas es un elemento superfluo, porque tu cabeza y tu corazón te permiten volar….. y así besar a Adi cuando lo desees. Para gente como tú el cielo es un lugar muy cercano.

 


 

03 abril 2013

Son nuestras Empresas Emocionalmente Inteligentes?

Posted by Juan bueno On miércoles, abril 03, 2013 No comments
No os descubro nada nuevo al afirmar que en la actualidad para tener éxito laboral hace falta más que un alto CI (coeficiente intelectual).

Hace falta incluso ir más allá del correcto desempeño del puesto de trabajo. Es necesario dominar una serie de habilidades denominadas soft skills o habilidades suaves. Personalmente creo que esa denominación es un error porque son auténticas hard skills, por lo difícil que resulta adquirirlas y a veces aún teniéndolas, aplicarlas correctamente. Más allá de valoraciones sobre su nomenclatura lo que nos importa es el concepto. Este se puede desdoblar en:
 
• Conocimiento y manejo de las emociones
• Mejora de sus habilidades sociales
• Comunicación eficiente e impactante
 
En definitiva se trata de poner en valor lo que se llama el CE (coeficiente emocional).
 
La inteligencia emocional, concepto difundido en especial por Daniel Goleman nos permitirá conocer los sentimientos, las emociones, las reacciones o las frustraciónes posibilitando una actitud más empática y social que a su vez debe facilitar el crecimiento personal y profesional.
 
Goleman afirma que el Coeficiente Intelectual (CI) constituye apenas un 20% de nuestro éxito en la vida, mientras que el 80% restante es el fruto de la inteligencia emocional, con habilidades como la persistencia, la auto motivación, la empatía….  Estas cifras hacen superfluo cualquier comentario, ¿no os parece?
 
Y un último dato, mientras que el Coeficiente Intelectual varía poco a lo largo de la vida el Coeficiente Emocional evoluciona y aumenta con el deseo de aprender y crecer.
 
Pero en qué escuelas o universidades se enseña a los directivos a dirigir y liderar desde la inteligencia emocional? Hace poco publicaba un artículo sobre jefes que jefean en lugar de líderes que lideran. Está claro que en el modelo de la jefatura la inteligencia emocional es un elemento desconocido e innecesario.
 
El tema de la Inteligencia Emocional da para escribir muchos artículos, por eso en este primero sólo quiero mencionar un aspecto que me parece de gran importancia para las personas que tenemos la responsabilidad de dirigir empresas, y por lo tanto, personas.
 
Esa habilidad es la siguiente : las personas con un alto coeficiente de Inteligencia Emocional tienen una mayor precisión y capacidad para interpretar las señales que les rodean, tanto verbales, físicas, corporales o emocionales. Esta capacidad es de suma importancia para la toma de decisiones, ya que posibilita el análisis de forma más exhaustiva y profunda, evitando que se escapen detalles o matices que pueden decir mucho de una determinada situación.
 
Mira a tu alrededor. Observa en silencio, ¿te rodean directivos emocionalmente inteligentes?
 
Juan F. Bueno

01 abril 2013

MAPA DE LAS REDES SOCIALES

Posted by Juan bueno On lunes, abril 01, 2013 No comments
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¿Sabes si tu empresa ha fichado a “la roja?

Posted by Juan bueno On lunes, abril 01, 2013 No comments
La semana pasada la Roja (con mayúsculas por ser ya nombre propio) se impuso a Francia en el estadio de Saint Denis. La prensa deportiva dijo "maravilloso partido”, "se impuso la Roja ante un digno rival” y comentarios por el estilo en los que se ensalza esa victoria futbolística.


Cuando hace unos años la Roja se alzó con el triunfo en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, nuestro país celebró algo más que un simple evento deportivo. Ese equipo que saltaba de alegría simbolizaba las ganas de toda una nación por ganar, triunfar, salir adelante, mirar al futuro. Ese Mundial pareció desterrar antiguos prejuicios que ya se habían instalado entre nosotros con la fuerza de una creencia: ”nunca pasamos de cuartos” se oía entre murmullos cabizbajos.

Yo no soy especialmente futbolero, aunque esos partidos de la selección me hacían y me hacen vibrar, porque ese mito creado a través de la Roja permite hacer algunas reflexiones desde la óptica de los Recursos Humanos: ¿Por qué triunfa la selección?

Prevalece el equipo por encima de las individualidades: Esta afirmación es una constante en las Organizaciones. Pero ¿realmente nos la creemos? Mientras no lo hagamos no podremos atisbar el triunfo. Creo firmemente que en la suma de lo diverso está la riqueza. Y si es antagónico será más difícil de gestionar, pero exponencialmente más enriquecedor. La Roja logró superar los egos de un montón de figuras para poner por encima el valor de un equipo. Los egos son complementarios, no únicos: Aceptémoslo para ganar el mundial de las Empresas.

El sentido de pertenencia: me parece otro elemento importante. Los jugadores están orgullosos de pertenecer a su equipo, y han creado una seña de identidad propia. Esa es su bandera, son su equipo y luchan por ganar. Pertenecen al equipo. Son el equipo.

Fuerza, garra, constancia, lucha, superación: Sin todos esos ingredientes la victoria se hace cuesta arriba. Es muy empinada. Para lograr el éxito hay que trabajar, esforzarse, intentarlo, fracasar, analizar qué ha fallado y volver a intentarlo. Sin desfallecer. Y el pesimismo, fuera. Hay una frase que a mí me gusta mucho “tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto, así que elige. Y la Roja eligió poder, eligió intentarlo, y cuando lo intentas muchas veces, acaba por salir bien. Y cuando lo has logrado una vez, te apetece volver a hacerlo, volver a celebrarlo, volver a vibrar. Y si no sale, si fracasas, tendrás elementos que estudiar para no fracasar de nuevo. Ya sabes lo que no funciona.

Nos falta el Liderazgo. Porque ¿realmente creéis que sin una persona que aporte visión e ilusión, se puede llegar a lo más alto? ¿Qué ha hecho el entrenador?: Les hizo creer que podían conseguirlo. Y lo consiguieron.

Pensad en qué es un líder? Sólo una persona ordinaria que puede conseguir resultados extraordinarios. Es en definitiva una persona que consigue sacar lo mejor de cada uno de los miembros de su equipo.

Ese líder los tiene que acompañar por el camino del sacrificio y a veces de la alegría, de la motivación y en ocasiones de la desilusión (no nos engañemos, no siempre se gana). Cada uno, con su peculiar perfil,  asumiendo su rol. Adaptándose  a circunstancias cambiantes.
 
Este ejemplo es para mí muy potente. Desde el punto de vista de los Recursos Humanos y de la Dirección General. El líder ilumina, empuja, anima, cuida y hace crecer, pero los resultados los logra El Equipo. El líder debe actuar desde la humildad y el respeto. A veces hay más sudor que recompensa. Pero nos tiene que quedar la satisfacción del trabajo bien hecho.
 
En las Empresas, en ocasiones no tenemos claros los objetivos, los recursos pueden ser escasos y el mercado cambiante o el talento modesto. Los proyectos a veces son un éxito y otras no tanto. Pero si nos queda la íntima convicción de que hemos hecho el mejor trabajo posible, estaremos cerca de alcanzar a nuestra selección.
Por cierto, ¿sabes si tu empresa ha fichado ya a la Roja? ¿Y tú? ¿Formas parte de ese equipo?
Juan F. Bueno
 

 

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