15 abril 2013

La sanidad un domingo por la noche.

Posted by JUAN F BUENO On lunes, abril 15, 2013 6 comments

Estoy escribiendo estas líneas desde un hospital cualquiera de la Comunidad de Madrid, acompañando a un familiar que ha enfermado. Llegamos pasadas las once de la noche y le atendieron enseguida.
 
 
 
Me estoy refiriendo a la primera fase, ésa que llaman de clasificación y en la que asignan a los pacientes a las diferentes áreas en las que serán tratados.
 
A partir de ahí, yo como acompañante me he quedado en la sala de espera. Ya ha transcurrido una hora pero aún no sé nada. En estos sitios la espera se hace larga, aunque yo he venido provisto de mi ordenador, pero trato de verlo de forma objetiva, es un tiempo razonable ya que los enfermos son sometidos a diferentes pruebas y analíticas. Sé de buena tinta que no se escatima nada, se hace todo lo necesario.
 
En la sala de espera estamos unas 30 personas. Las instalaciones del hospital son modernas, recientes, predomina el color naranja, la iluminación es agradable. El personal el correcto, atento y me consta que buenos profesionales.
 
Miro a mi alrededor y veo bastantes inmigrantes, alguna mujer con pañuelo en la cabeza; una pareja de rasgos latinos; unos chicos que hablan en rumano, creo. Hay diversidad a mi alrededor. Todas estas personas, con diferentes orígenes e incluso idiomas convivimos en armonía. Todos estamos recibiendo los servicios de una sanidad que es modelo de funcionamiento para otros países.
 
Pensemos en Norteamérica, ese país referente democrático, en el que sin embargo estar una noche de domingo como ésta, esperando atención médica, puede costar un disgusto. Y no tanto porque nos diagnostiquen una enfermedad grave, sino porque para llegar al diagnóstico tendremos que hacer frente a unos gastos más que cuantiosos de visita médica, medicamentos, pruebas… y si el tema requiere hospitalización la broma le puede costar un riñón, y no es una metáfora.
     
Las personas que estamos aquí disfrutamos y digo bien disfrutamos de una sanidad, considerada entre las mejores del mundo, con buenas instalaciones, grandes médicos y lo que es mejor con la garantía de que su atención no nos dará un mordisco al bolsillo. En definitiva somos unos privilegiados, no lo dudéis.

Ahora bien, el sistema puede quebrar porque es frágil por lo complejo, frágil por lo enorme. El uso que hagamos debe de ser razonable: acudir cuando es necesario e imprescindible; no abusar de medicamentos, no tomar a la ligera las prestaciones.

 
Así esa sanidad universal abrirá su paraguas para taparnos a todos, para evitar que nos empape la inseguridad y el riesgo. Pero entre todos debemos usarla y cuidarla, acudir a ella y preservarla.

Sigo mirando a mi alrededor, me gusta observar a la gente, y en ese momento aparece mi familiar. Han pasado algo más de dos horas y sale con su informe en la mano, diagnosticado y aliviado del dolor porque le han aplicado ya el tratamiento.

En ese momento llaman a los chavales rumanos, parecen tranquilos, saben que la atención sanitaria no les costará dinero, les atenderán sin darle una dentellada en el bolsillo.

Lo dije al principio, tenemos una de las mejores sanidades del mundo. Con una cobertura casi del 100% y una estupenda atención primaria, reflejada en importantes ránkings a nivel mundial.

¿Queremos de verdad que entre el capital privado y modificar el modelo de gestión?
 
Francamente no lo sé. Y vosotros?

Juan F. Bueno

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