10 abril 2013

Pensamos lo que decimos? La Bella y la Bestia

Posted by Juan bueno On miércoles, abril 10, 2013 No comments
¿Qué relación existe entre nuestros pensamientos y el lenguaje? Pensamos lo que decimos o decimos lo que pensamos?

El pensamiento es una capacidad propia y exclusiva del ser humano. Y esa capacidad es la que nos permite expresar las ideas categorizándolas a través de conceptos.
 
Así hacemos nuestra propia interpretación del mundo y de la realidad. Esta no es única, es simplemente la que creamos a través de nuestros ojos. Buena parte de los conflictos y las dificultades que se plantean en las relaciones humanas se deben a nuestra voluntad (a veces inconsciente de imponer esa realidad filtrada, a los demás). Pero ése es un tema tan amplio que será objeto de otros artículos.


A través del lenguaje expresamos nuestros pensamientos: nos sirve para pedir, ofertar, juzgar, reclamar, describir… sin duda se trata de otro aspecto esencial en nuestro desarrollo. El lenguaje está claramente relacionado con la adquisición de muchos de nuestros conocimientos, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda nuestra vida adulta.

El lenguaje es, en definitiva, el código o sistema que los humanos utilizamos para expresar nuestras ideas o sentimientos. El lenguaje materializa nuestro pensamiento y lo hace concreto.

Un amigo me decía hace poco: “cuidado, el lenguaje nunca es inocente!”. Tal vez os estéis preguntando por qué escribo ahora sobre este tema. Mi inspiración viene por una noticia luctuosa, la del fallecimiento de una mujer, Margaret Thatcher, la que fuera Primera Ministra británica, la llamada “Dama de Hierro”. Se ganó el sobrenombre por la dureza con la que reprimió la huelga de mineros o la firmeza con la que dirigió el conflicto de las Malvinas, cuando fueron invadidas por Argentina en 1982, así como por su implacable gestión, junto con Ronald Reagan, que fue decisiva para la caída del comunismo en la extinta Unión Soviética.

Volviendo al tema del lenguaje y pensamiento me viene a la cabeza esta mujer, ya que al margen de consideraciones políticas, fue desde luego una líder de primer orden.

Analicemos la relación entre pensamiento y lenguaje en el caso de esta dirigente. Si ojeáis las declaraciones a la prensa que hizo en su día, algunos de sus discursos o de sus intervenciones televisivas podéis comprobar que la firmeza absoluta era su característica más remarcable. Ni un atisbo de duda, ni un titubeo. La solidez de sus pensamientos inspiraba una conversación sin asomo de incertidumbre; en ella se apreciaba tenacidad, perseverancia, a veces incluso dureza o frialdad, decían sus detractores.

Mi respeto por ella no era tanto político sino conceptual. Me explico: no valoro sus decisiones políticas, no entro en ese tema. Lo que aprecio es la coherencia de sus planteamientos. No dudo que sus decisiones eran en ocasiones muy discutidas con sus colaboradores antes de hacerse públicas, y a veces incluso muy contestadas dentro de su propio partido, pero cuando las hacía suyas las manifestaba con una enorme cohesión; traslucía claramente la relación entre su pensamiento y su lenguaje; entre la idea y su expresión.

Y es ése el aspecto que me parece admirable de ella y tan escaso ahora, 30 años después. Porque miro a mi alrededor y sólo veo políticos sin fuelle, que mienten más que hablan, que ni piensan lo que dicen (sólo son despreciablemente correctos) ni dicen lo que piensan (están más preocupados por el impacto que eso tendría en su propia imagen).

Esta mujer, que fue pura energía y tesón, que hacía temblar a sus adversarios cuando hablaba, se perdió en la oscuridad de la demencia senil y el Alzheimer. Olvidó poca poco la correlación entre lo que decía y lo que pensaba y al revés. Qué cruel.

La vida le quiso arrebatar al final aquello que tanto la caracterizó: lo razonado de su discurso, la firmeza de sus palabras, la garra de su mirada. Se convirtió en una anciana desvalida y vacilante. Es curioso, como muchos de nuestros políticos actuales. Lo malo es que la mayoría de ellos no tendrán un periodo glorioso de coherencia entre pensamiento y expresión como lo tuvo ella.

Descansa en paz baronesa Thatcher. Probablemente te encuentres en tu viaje con Sara, con nuestra Sara, que con un puro en la boca estará cantando aquél famoso cuplé: ”fumando espero….”

 

Sea cuál sea el lugar al que vais ambas ya nada será igual cuando una tome el té de las cinco y la otra prepare sus huevos con ajo, a la manchega.
 
 

Adiós Margaret, adiós Sara.


 
 
 
 
Juan F. Bueno
 
 

08 abril 2013

El futuro de nuestra Juventud

Posted by Juan bueno On lunes, abril 08, 2013 No comments
Este fin de semana compartimos mesa y mantel con un matrimonio amigo, personas entrañables. Fue una velada muy agradable entre risas y confidencias. Nuestros amigos tienen dos hijos adolescentes, muy educados y respetuosos, de esos chavales que a uno le gustaría incorporar a su familia, sanotes, deportistas, aficionados a la tecnología. Una muestra de esa juventud en la que me gusta proyectarme. 
 

La conversación pasó por muchas fases pero naturalmente tocó el tema de los hijos, de cómo ha cambiado la educación, de qué distintas son las necesidades de estos jóvenes que aparentemente lo tienen todo en lo material pero que se van a enfrentar a un mundo tremendamente  competitivo y cambiante.

Reconocimos con humor cómo nos vamos quedando atrás en los avances tecnológicos, incluso nuestra hija más pequeña, que hace dos veranos usaba chupete cuida con esmero a su POU, esa mascota virtual a la que hay que alimentar y entretener; y no sólo eso, también comprar medicamentos si enferma y alimentos específicos.
 
Nuestros pequeños han nacido con una pantalla digital en la mano, mueven sus pequeños dedos, casi de bebés por las pantallas de los móviles con tremenda naturalidad. Yo todavía recuerdo las dificultades que tuve con mi primer ratón, que me parecía un aparato endiablado, que a la mínima hacía saltar el cursor al otro lado de la pantalla.

Todos los avances de los que disfrutamos hoy se incorporan a la vida de estos jóvenes con sencillez, forman parte de lo cotidiano. Con 13 años ya realizan en la escuela presentaciones en PowerPoint sobre el último tema de ciencias naturales o sociales. Y no solo manejan con soltura la tecnología, sino que además (y seguramente gracias a ella) con esa edad ya han hecho unas cuantas presentaciones en público.

El hijo de nuestros amigos, en plena adolescencia, compró los componentes de un ordenador y con una paciencia de relojero suizo y la misma ilusión, consiguió montarlo y hacerlo funcionar. Sus padres se quedaron boquiabiertos.

 
Quiero decir con todo esto que tenemos una generación muy bien preparada, competitiva, desarrollando desde tempranas edades habilidades sociales, tan necesarias en nuestro desempeño profesional de hoy en día.
 
Sus aptitudes para afrontar el cambio serán necesariamente mayores que las nuestras, las de sus padres. Ellos viven la vorágine de lo efímero, de lo que se modifica constantemente, del cambio permanente. Son la era del cambio.

Esta generación está más preparada que nunca para enfrentarse al futuro. Aunque éste pinta negro. Gris oscuro, tal vez. Pero es obligación de todos nosotros favorecer las condiciones en las que se tendrán que buscarse la vida. Ahora que les hemos dado la mejor formación de la historia no les podemos legar un país ruinoso, sin norte, a la deriva.


Nuestros representantes políticos están al servicio público de estas jóvenes personas que no pueden ver truncadas sus ilusiones por la incompetencia y la ambición sin límites de un sistema corrupto.

Son jóvenes de raza, con fuerza y ambición. Con más estudios, con más criterio, que conocen mundo, que no tienen fronteras. Cierto es que también a su lado pululan los “ni- ni”, esa generación que me niego a creer que esté perdida, que ni estudian ni trabajan, que sólo se envían sms por el móvil y se bajan videos de Youtube. Quiero creer que sólo son algunos. Nuestro país padece unas cifras de paro juvenil espantosas. Tenemos la obligación moral de ofrecer otro futuro a estos jóvenes que ven más allá del botellón del próximo fin de semana.

Son esas personas que metidos en la década de los 20, finalizados sus estudios y con escasas posibilidades laborales en nuestro país, vencen sus temores, preparan la maleta y buscan otros horizontes lejos de su familia y su entorno. Son ese talento que exportamos. Ahora somos un país que envía gente muy preparada, muy competitiva. Ya no somos los emigrantes de la maleta de cartón atada con cuerdas. Ahora esos compatriotas que salen, son universitarios,  buenos técnicos, profesionales liberales que dominan idiomas, que han crecido con las últimas tecnologías y que transforman el temor en ganas de asumir nuevos retos.

Esa es la juventud que me gusta ver una noche de sábado. Porque tiene que divertirse, claro que sí, es consustancial con su edad. Deben crecer, salir, viajar, ligar, disfrutar de la amistad, y si lo desean tomarse una copa. Divertirse de forma madura y responsable.
 
Cuando regresábamos a casa el sábado por la noche, tras la cena, vimos en la zona de Moncloa el resto de un botellón en un jardín, cientos de bolsas y botellas vacías, restos de envases, suciedad y lo que a mí me parecía, desolación.

El hijo de nuestros amigos había salido la noche anterior y no había bebido nada; no le apetecía, pero le contó a sus padres que la presión del grupo para que lo hiciera, fue muy grande.

Nuestros amigos tienen dos hijos estupendos. Esa es la generación en la que deposito mis esperanzas. Pero no le estropeemos el futuro entre todos.

Juan F. Bueno


06 abril 2013

Hay trogloditas en nuestras Organizaciones? Los Croods

Posted by Juan bueno On sábado, abril 06, 2013 2 comments
Hace unos días fui a ver una muy buena película de dibujos animados: Los Croods. Se trata de una familia prehistórica integrada por unos personajes muy particulares: el padre Grug que ejerce como un auténtico paterfamilias, asumiendo sus obligaciones como tal por encima de todo. Mantiene a su familia unida, les protege y organiza las cacerías para que no les falte alimento. Es excesivamente protector con su joven hija. Se resiste a aceptar que ella está creciendo y necesita su espacio. Cree que el temor les mantendrá vivos y que todo cambio es malo.
 
  
Eep es la hija adolescente. Intenta animar a su familia a buscar un futuro diferente fuera de la cueva. Sandy es la hermana pequeña, un auténtico bebé salvaje, dispuesto a emprenderla a mordiscos con quien sea.
 
Ugga es la madre de la familia. Siempre ha estado sometida al criterio de su marido, pero…. ahora las cosas empiezan a cambiar.
 
Tonk es el hijo cabeza hueca y torpe, aunque aspira a ser tan buen cazador como su padre. Abu, la suegra de Grug, es una enérgica abuela, con un gran instinto de supervivencia y una proverbial “mala leche” si me permitís la expresión.
 
Chico, el inventor es el que enamora a Eep la adolescente, y asombra a todos porque tiene ideas y es capaz de hacer fuego e inventa sus primeros zapatos.
 
Parece evidente que con este plantel, las aventuras se tienen que suceder cuando ante el derrumbe de su cueva tienen que emprender viaje para buscar una nueva vida. ¿No os resultan familiares todos estos personajes? ¿Tenemos cerca algún prototipo similar? ¿O les tenemos incluso camuflados en nuestras Organizaciones?
 
Te has preguntado si ese directivo que se sienta al otro lado de tu pecera ¿es un auténtico Crood? ¿Puede ser un personaje prehistórico?.
 
Vamos a recordar los aspectos que caracterizaban la vida de Grug, Ugga y familia: Todos tienen un enorme respeto, casi reverencial por las normas que han existido desde siempre. El padre se las ha inculcado y nadie, salvo la joven Eep es capaz de darse cuenta que existen otras posibilidades, intentando hacer las cosas de una manera distinta.
 
Pero el padre se resiste a todo cambio, lo teme más que a nada. Está convencido de que cualquier cambio vendrá acompañado de una debacle. Esa es la razón por la que experimenta un profundo rechazo a todas las ideas que aporta Chico. A todas menos a una: el fuego. Ese elemento que él confunde con el sol, le parece maravilloso.
 
Las innovaciones que este joven empieza a incorporar en la vida cotidiana de los Croods tardan en ser aceptadas. Esas pequeñas o grandes transformaciones sólo serán admitidas cuando la familia prehistórica empieza a conocer los beneficios de esos cambios. El fuego les permite iluminarse en la noche oscura,  combatir el frío y ahuyentar a las fieras. Esto es lo que suele ocurrir en las Organizaciones: Los cambios son recibidos con frialdad o rechazo. A nadie le apetece perder su status, salir de su zona de confort o enfrentarse a situaciones nuevas de resolución incierta.
 
Somos genuinamente resistentes al cambio. Nos aferramos tozudamente a lo que ya tenemos y conocemos. No queremos arriesgar. Los cambios en las Empresas pasan obligatoriamente porque todos sus integrantes conozcan y consientan, y eso lo hacen cuando perciben las ventajas o los frutos que provocan.

 
Mientras eso no ocurre, tendremos colaboradores que acatan los procesos de cambio, pero no lograremos su adhesión. Los Croods logran empezar una nueva vida cuando entienden que tienen que unir la enorme fortaleza de papa Grug con la inteligencia de Chico.
 
Lo dejo para vuestra reflexión. Vigilad atentamente que el compañero del fondo o incluso tu propio jefe no sean un Grug disfrazado de directivo, porque en ese caso boicoteará cualquier cambio, cualquier acción que parezca una novedad. Y ese es el primer paso hacia el fracaso.
 
Cuidado, ese camino puede ser corto. Como me dijo hace poco un amigo, “no estamos en una era de cambios, estamos en un cambio de era”
 
No olvidemos que los neandertales se extinguieron, porque no supieron adaptarse a los cambios (el clima, el nuevo entorno, las herramientas...)
 
Juan F. Bueno

05 abril 2013

Coaching o soledad compartida

Posted by Juan bueno On viernes, abril 05, 2013 No comments

El coaching surgió en el mundo empresarial español como una herramienta de crecimiento y desarrollo profesional  con la que superar dificultades laborales, encontrar nuevas perspectivas, hasta entonces desconocidas, adquirir el desarrollo de determinadas habilidades o alcanzar áreas de mejora profesional. 
Antes de la irrupción de la crisis se estaba convirtiendo en un proceso de Desarrollo que a través de programas, mayoritariamente externos, cobraba vida en las Empresas de nuestro país. Sobre todo porque conseguía buenos resultados. Alumbraba el camino de forma individualizada y "ad hoc" a cada directivo o profesional, marcando así una distancia importante con aquellas acciones formativas para el desarrollo de habilidades gerenciales que lo hacían de forma colectiva. La formación se había convertido en el “café para todos”, con grupos en ocasiones heterogéneos, con diferentes niveles y objetivos no alineados. Así en la mayoría de los casos, los resultados de aprendizaje  eran pobres y la transferencia al puesto de trabajo, paupérrima.
Por contraposición el coaching ofrecía programas totalmente individualizados y  ayudaba a los coachees  (sus clientes en definitiva)  a trabajar one to one con sus áreas de mejora. Los precios también estaban en consonancia con ese entrenamiento (volviendo al origen de la palabra coach) y se pagaban altas  cantidades por sesión.

La fuerte recesión económica, que llegó a nuestras vidas a partir de 2007, fue poniendo las cosas en su sitio. Desaparecieron algunas empresas de formación, que apenas ofrecían valor añadido y el precio de las sesiones de coaching empezó a ajustarse.

En mi entorno personal y profesional tengo amigos coach y he descubierto, no exento de cierta sorpresa, que el coaching sigue teniendo tirón entre los profesionales españoles, a los que ni siquiera la crisis ha desanimado para buscar a esa persona que les pueda ayudar en su crecimiento, tanto personal como profesional. Conozco incluso personas que dado que sus Empresas no contemplan  estos programas dentro de sus planes de desarrollo, recurren a un coach y se lo pagan de su bolsillo.
Sin embargo, a donde quiero llegar es al contenido de esas sesiones de coaching. Que si bien en la mayoría de los casos se plantean como coaching ejecutivo, derivan con frecuencia en coaching life.
Me explico,  si bien el objetivo inicial es tratar casos relacionados con el entorno profesional, tales como alcanzar nuevos horizontes profesionales,  superar dificultades con el equipo, solucionar problemas de cohesión, superar resistencias al cambio, etc., lo cierto es que se acaba hablando de muchos aspectos personales: La falta de comunicación, la pérdida de valores, y en definitiva, la soledad.
Sorprende analizar esas sesiones  y comprobar que en ocasiones el coachee sólo necesita que alguien le escuche, percibir una auténtica escucha activa o verbalizar sus dificultades. Se convierte así el coaching en un tipo de terapia light que, en parte, desvirtúa su esencia.
Pero ¿qué se puede hacer en estos casos? Creo que escuchar con respeto, y tal vez nada más.
La gente vive momentos de desánimo,  la situación económica, el fuerte nivel de desempleo, los casos de corrupción, los desahucios, la inseguridad en el futuro....  Todo eso hace necesario un cierto apoyo, casi cariño, de alguien con quien compartir esas cuitas, que si no se manifiestan hacia el exterior, se pueden convertir en un molesto agujero interno, que no nos deja salir a flote.
Si los coachs asumen ahora esa función, ¡bienvenida sea!. Espero y confío que este clima de desánimo en el que nos encontramos inmersos, necesariamente pasajero, lo superaremos  y las aguas volverán de nuevo a su cauce.
Juan F. Bueno

04 abril 2013

Un modelo de SUPERACION

Posted by Juan bueno On jueves, abril 04, 2013 2 comments


Eso es lo que representa Antxón Arza. Este pamplonica de aspecto afable y bonachón es un ejemplo de cómo una persona puede sobreponerse a las circunstancias más adversas.

 



Le encontré hace poco en un evento en Madrid donde daba una charla, después de casi tres años sin verle personalmente. Sentí una gran alegría. Tuve ocasión de conocerle hace unos años cuando organizamos un congreso de directivos en el que Antxon hacía la ponencia de cierre.

Antxón es un tipo optimista por naturaleza, que encandila a todos.  Relataba sus múltiples aventuras de deportista aguerrido igual que cualquiera de nosotros cuenta el aperitivo del domingo en una cervecería. Esa sencillez y la serenidad que transmitía hizo que se metiera a todo el mundo en el bolsillo.

Antxón va en silla de ruedas desde que un fatídico accidente descendiendo el río Yuaraní en Venezuela le rompió en dos. Sus vértebras se rompieron, sí. Pero su cabeza se recompuso: tengo mucha suerte porque la vida me ha dado una segunda oportunidad” es alguna de las frases que dice con frecuencia. Dicho y hecho. Seguramente no fue fácil ni rápido. Su vida cambió. Pero él siguió disfrutando del deporte y las aventuras. De una forma diferente, nada más.

La silla de ruedas no le impide dirigir su propia empresa, Urkan kayak, líder en la distribución de canoas y piraguas.
                      

Hace año y medio más o menos quedamos mi mujer y yo para comer con un amigo, Sebastián Alvaro, un auténtico profesional  con un corazón tan grande como las montañas que escala. Sebas  no necesita muchas presentaciones pues creó y dirigió  durante  3 décadas el programa de TVE, Al filo de lo imposible. Cuando nos sentamos a comer Sebas nos dijo con la expresión descompuesta que se iba a Pamplona a acompañar a su buen amigo Antxón, porque éste había sufrido la peor de las desgracias: perder a su hijo Adi de quince años, en un accidente. No pudimos dejar de hablar del tema durante toda la comida. Adi tenía nombre de montaña y era gemelo de Saioa. 
 
Pocas cosas en la vida son tan crueles y tan antinaturales como tener que despedir a un hijo.

 

Sé que Antxón y su familia recibieron multitud de condolencias, mensajes de apoyo, abrazos, momentos de compañía. Pasaron y siguen pasando su duelo, penando una ausencia que nunca podrán llenar.

El dolor por ese vacío será su compañero, sin duda, pero Antxón ha retomado su actividad con las conferencias, los ejercicios de team building, los outdoors, todas esas acciones con las que ayuda a los miembros de las Empresas a hacer frente a conceptos como los retos, la superación, la lucha, no dejarse vencer, hacer frente las adversidades…. Y lo sigue haciendo desde esa serenidad admirable, con una sonrisa en los labios, con un lenguaje sencillo de persona cercana, de talante amable. Tal vez su brillo en los ojos no es tan intenso, la pena lo atenúa, pero si alguien habla desde el conocimiento y la experiencia ése es Antxón.
      
Para mí tiene el enorme valor de hablar desde lo más profundo. No comparte teorías. Comparte sus vivencias, habla desde el dolor pero también desde esa enorme voluntad de seguir adelante. Para los suyos, para su familia, para sus amigos, para sus seguidores. Es un ejemplo de lo que cuenta, de esa necesaria coherencia que tenemos que ver en algunas personas para que puedan ser modelo, referencia.

Gracias Antxón por ser cómo eres.

Juan F. Bueno
 
 
 

La silla de ruedas es un elemento superfluo, porque tu cabeza y tu corazón te permiten volar….. y así besar a Adi cuando lo desees. Para gente como tú el cielo es un lugar muy cercano.

 


 

03 abril 2013

Son nuestras Empresas Emocionalmente Inteligentes?

Posted by Juan bueno On miércoles, abril 03, 2013 No comments
No os descubro nada nuevo al afirmar que en la actualidad para tener éxito laboral hace falta más que un alto CI (coeficiente intelectual).

Hace falta incluso ir más allá del correcto desempeño del puesto de trabajo. Es necesario dominar una serie de habilidades denominadas soft skills o habilidades suaves. Personalmente creo que esa denominación es un error porque son auténticas hard skills, por lo difícil que resulta adquirirlas y a veces aún teniéndolas, aplicarlas correctamente. Más allá de valoraciones sobre su nomenclatura lo que nos importa es el concepto. Este se puede desdoblar en:
 
• Conocimiento y manejo de las emociones
• Mejora de sus habilidades sociales
• Comunicación eficiente e impactante
 
En definitiva se trata de poner en valor lo que se llama el CE (coeficiente emocional).
 
La inteligencia emocional, concepto difundido en especial por Daniel Goleman nos permitirá conocer los sentimientos, las emociones, las reacciones o las frustraciónes posibilitando una actitud más empática y social que a su vez debe facilitar el crecimiento personal y profesional.
 
Goleman afirma que el Coeficiente Intelectual (CI) constituye apenas un 20% de nuestro éxito en la vida, mientras que el 80% restante es el fruto de la inteligencia emocional, con habilidades como la persistencia, la auto motivación, la empatía….  Estas cifras hacen superfluo cualquier comentario, ¿no os parece?
 
Y un último dato, mientras que el Coeficiente Intelectual varía poco a lo largo de la vida el Coeficiente Emocional evoluciona y aumenta con el deseo de aprender y crecer.
 
Pero en qué escuelas o universidades se enseña a los directivos a dirigir y liderar desde la inteligencia emocional? Hace poco publicaba un artículo sobre jefes que jefean en lugar de líderes que lideran. Está claro que en el modelo de la jefatura la inteligencia emocional es un elemento desconocido e innecesario.
 
El tema de la Inteligencia Emocional da para escribir muchos artículos, por eso en este primero sólo quiero mencionar un aspecto que me parece de gran importancia para las personas que tenemos la responsabilidad de dirigir empresas, y por lo tanto, personas.
 
Esa habilidad es la siguiente : las personas con un alto coeficiente de Inteligencia Emocional tienen una mayor precisión y capacidad para interpretar las señales que les rodean, tanto verbales, físicas, corporales o emocionales. Esta capacidad es de suma importancia para la toma de decisiones, ya que posibilita el análisis de forma más exhaustiva y profunda, evitando que se escapen detalles o matices que pueden decir mucho de una determinada situación.
 
Mira a tu alrededor. Observa en silencio, ¿te rodean directivos emocionalmente inteligentes?
 
Juan F. Bueno

01 abril 2013

MAPA DE LAS REDES SOCIALES

Posted by Juan bueno On lunes, abril 01, 2013 No comments
"

¿Sabes si tu empresa ha fichado a “la roja?

Posted by Juan bueno On lunes, abril 01, 2013 No comments
La semana pasada la Roja (con mayúsculas por ser ya nombre propio) se impuso a Francia en el estadio de Saint Denis. La prensa deportiva dijo "maravilloso partido”, "se impuso la Roja ante un digno rival” y comentarios por el estilo en los que se ensalza esa victoria futbolística.


Cuando hace unos años la Roja se alzó con el triunfo en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, nuestro país celebró algo más que un simple evento deportivo. Ese equipo que saltaba de alegría simbolizaba las ganas de toda una nación por ganar, triunfar, salir adelante, mirar al futuro. Ese Mundial pareció desterrar antiguos prejuicios que ya se habían instalado entre nosotros con la fuerza de una creencia: ”nunca pasamos de cuartos” se oía entre murmullos cabizbajos.

Yo no soy especialmente futbolero, aunque esos partidos de la selección me hacían y me hacen vibrar, porque ese mito creado a través de la Roja permite hacer algunas reflexiones desde la óptica de los Recursos Humanos: ¿Por qué triunfa la selección?

Prevalece el equipo por encima de las individualidades: Esta afirmación es una constante en las Organizaciones. Pero ¿realmente nos la creemos? Mientras no lo hagamos no podremos atisbar el triunfo. Creo firmemente que en la suma de lo diverso está la riqueza. Y si es antagónico será más difícil de gestionar, pero exponencialmente más enriquecedor. La Roja logró superar los egos de un montón de figuras para poner por encima el valor de un equipo. Los egos son complementarios, no únicos: Aceptémoslo para ganar el mundial de las Empresas.

El sentido de pertenencia: me parece otro elemento importante. Los jugadores están orgullosos de pertenecer a su equipo, y han creado una seña de identidad propia. Esa es su bandera, son su equipo y luchan por ganar. Pertenecen al equipo. Son el equipo.

Fuerza, garra, constancia, lucha, superación: Sin todos esos ingredientes la victoria se hace cuesta arriba. Es muy empinada. Para lograr el éxito hay que trabajar, esforzarse, intentarlo, fracasar, analizar qué ha fallado y volver a intentarlo. Sin desfallecer. Y el pesimismo, fuera. Hay una frase que a mí me gusta mucho “tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto, así que elige. Y la Roja eligió poder, eligió intentarlo, y cuando lo intentas muchas veces, acaba por salir bien. Y cuando lo has logrado una vez, te apetece volver a hacerlo, volver a celebrarlo, volver a vibrar. Y si no sale, si fracasas, tendrás elementos que estudiar para no fracasar de nuevo. Ya sabes lo que no funciona.

Nos falta el Liderazgo. Porque ¿realmente creéis que sin una persona que aporte visión e ilusión, se puede llegar a lo más alto? ¿Qué ha hecho el entrenador?: Les hizo creer que podían conseguirlo. Y lo consiguieron.

Pensad en qué es un líder? Sólo una persona ordinaria que puede conseguir resultados extraordinarios. Es en definitiva una persona que consigue sacar lo mejor de cada uno de los miembros de su equipo.

Ese líder los tiene que acompañar por el camino del sacrificio y a veces de la alegría, de la motivación y en ocasiones de la desilusión (no nos engañemos, no siempre se gana). Cada uno, con su peculiar perfil,  asumiendo su rol. Adaptándose  a circunstancias cambiantes.
 
Este ejemplo es para mí muy potente. Desde el punto de vista de los Recursos Humanos y de la Dirección General. El líder ilumina, empuja, anima, cuida y hace crecer, pero los resultados los logra El Equipo. El líder debe actuar desde la humildad y el respeto. A veces hay más sudor que recompensa. Pero nos tiene que quedar la satisfacción del trabajo bien hecho.
 
En las Empresas, en ocasiones no tenemos claros los objetivos, los recursos pueden ser escasos y el mercado cambiante o el talento modesto. Los proyectos a veces son un éxito y otras no tanto. Pero si nos queda la íntima convicción de que hemos hecho el mejor trabajo posible, estaremos cerca de alcanzar a nuestra selección.
Por cierto, ¿sabes si tu empresa ha fichado ya a la Roja? ¿Y tú? ¿Formas parte de ese equipo?
Juan F. Bueno
 

 

30 marzo 2013

Dia del Padre (y de la madre)

Posted by Juan bueno On sábado, marzo 30, 2013 No comments

Hace un par de semanas se celebró el Día del Padre y en poco más de un mes haremos lo propio con el Día de la Madre. Más allá del contenido comercial,  ambas fechas me provocan una reflexión sobre la óptica desde la que nos están observando nuestros hijos.
Decir que la sociedad ha cambiado mucho es una obviedad que me podría ahorrar, pero no por ello deja de ser cierta. Y de igual manera la forma de educar a nuestros hijos y probablemente también la de implicarse en la paternidad.
En la generación de nuestros abuelos o bisabuelos estaba plenamente instalada la creencia de que el cuidado y atención a los más pequeños era más tarea de la madre que del padre. En especial en los primeros años de vida.
Afortunadamente esta situación dio un vuelco significativo y hoy es habitual ver a padres jóvenes y otros no tanto ocupándose con naturalidad de dar de comer, cambiar pañales, llevar al pediatra o compartir juegos.
Si bien esto que digo parece cierto en la actualidad también lo es que la referencia que representaban los padres, ambos en este caso, también se ha modificado. La madre se ha incorporado en muchos casos al mercado de trabajo (qué fortuna!) y es una mujer más preparada, multitarea y que dispone de menos tiempo pero no por ello renuncia a tener una familia (cierto es que con menor número de hijos). Y en cuanto al padre éste se ha alejado de la figura de férrea disciplina que inspiraba respeto, en ocasiones mezclado con temor.
No podemos mostrarnos indiferentes con los vertiginosos cambios que se han producido en las generaciones de nuestros jóvenes: un cierto desencanto y desesperanza; el acceso a las redes sociales; el cambio en las relaciones; en sus horas de ocio….
Ser padre ha cambiado mucho, pero ser hijo también. Ser padre es para siempre y aún encima no hay universidad en la que te puedas sacar un título que te habilite y un catedrático que resuelva tus dudas. Recuerdo en este punto la Escuela de Padres de mi admirado José Antonio Marina. Qué buena iniciativa.
A ser padre se aprende siendo. Ensayo, error. A veces éxito, a veces fracaso, pero siempre desde el amor. Un hijo bien educado y con valores sólidos que le sirvan de guía a lo largo de su vida es nuestra mejor obra, nuestro patrimonio más valioso.
Pero hay algo que siempre ha servido, que los tiempos no han conseguido cambiar. EL EJEMPLO. Ser modelo de comportamiento, de actitud para los que nos rodean, en especial nuestros hijos es el patrón de conducta más potente. Antes y ahora. De poco sirve decir a nuestros pequeños que hay que ser honrados cuando ven que sus progenitores llevan a cabo acciones poco íntegras.
Somos en gran medida los adultos reflejo de los mayores que nos han criado y educado. Por eso tener una referencia clara, firme y asentada de conducta es una garantía de nuestro proceder futuro.
Por eso el Día del Padre o el Día de la Madre sólo son uno más para que nuestras pautas y nuestras rutinas se reflejen en el espejo que en ocasiones son nuestros hijos.

Todo cambia, incluso las corbatas o los pañuelos de antaño han dejado paso a las tablets y demás aparatos de sofisticada tecnología.
Por cierto, este año me tocó un pantalón y un balón de cartón con una foto de mi hija..
De incalculable valor, por cierto.
Juan F. Bueno

28 marzo 2013

Cospedal, Chipre y la Formacion

Posted by Juan bueno On jueves, marzo 28, 2013 No comments
En general no me gusta escribir sobre política desde mi blog porque todas las tendencias pueden ser correctas y aún así, fruto de interpretaciones equivocadas. Pero en este caso no me he podido sustraer de la actualidad y acabar haciendo un comentario sobre las declaraciones de la Sra. De Cospedal.

Y las hago al margen de apoyos o conciencias políticas. Ya no las tengo. Hace tiempo que me volví un descreído sobre muchos de nuestros dirigentes, no les admiro y en muchos casos ni siquiera merecen mi respeto.

De uno y otro color me parece que han conseguido desdibujar su función de servicio público, de trabajo al servicio de los ciudadanos. Pero como decía al principio no pude sustraerme de la tentación de leer con detenimiento  esas palabras de esta líder política que, indirectamente hace referencia a algunos elementos que parecen desaparecidos de la vida de nuestro país.


Afirma la Sra. De Cospedal que “la crisis de Chipre no ha convulsionado la economía española”. Exclamo mi sorpresa. ¿Es ésta una buena noticia? ¿Para quién? Para los ciudadanos de a pie, supongo.


Es cierto, no ha convulsionado casi nada porque a estas alturas ya estamos curados de espanto, los más de 6 millones de parados que luchan día a día por salir de esa situación ya tienen poca capacidad de empeorar. Aunque aún hay ciudadanos que pueden evolucionar a peor. Son esos miles de ciudadanos que sobreviven con contratos de trabajo precario, en pésimas condiciones y con escaso respeto por sus derechos y mucho menos por sus necesidades.

Es cierto, Sra. De Cospedal, la crisis chipriota apenas nos afecta. Si acaso somos capaces de solidarizarnos con esos ciudadanos que lo están pasando mal. Nada más. 

A continuación añade que las medidas que el gobierno está adoptando  están generando gran confianza por parte de los mercados exteriores. ¿Ah sí? ¿Cuándo ha sido? Me lo he perdido!!!! Definitivamente tengo que estar más atento porque hace tan solo un par de  semanas esa contundente señora teutona de nombre Ángela, nos daba un doloroso tirón de orejas. Y pedía más sacrificios. Menos mal que estamos en plena Semana Santa y siempre podemos invocar la austeridad y el sacrificio….

Y la última perla del discurso hace referencia a la formación. Con mayúsculas.  Dice que para generar empleo hay que "poner coto  al 30 % de fracaso escolar" a través de la Estrategia de  Emprendimiento y Empleo que concede un papel relevante a la  formación.

Sin palabras. No sé si me preocupa más la primera parte de la frase o la segunda. Que un país de la vieja Europa presente unas cifras de fracaso escolar como esas es simplemente un escándalo, algo inusitado. Pero vayamos más allá, ¿qué es lo que no funciona? ¿Son nuestros alumnos o es un sistema educativo que cambia constantemente más guiado por voluntades políticas que por criterios pedagógicos?  Me temo que es una pregunta con respuesta molesta.

Y pensar que la mejora de las cifras de fracaso escolar se logrará poniendo en marcha políticas de Emprendimiento que ayudarán a crear  empleo es simplemente una falacia. Y lo es porque para que ese loable objetivo fuera una realidad son imprescindibles cambios estructurales de gran calado, de nuestro sistema educativo, de nuestro sistema productivo y casi de nuestra propia cultura laboral.

Por supuesto que creo que la formación es una herramienta estratégica para nuestro desarrollo como país, para nuestras organizaciones y para nuestros ciudadanos. Pero no debemos olvidar que es un elemento más; forma parte de un todo mucho más complejo.

Y  creo que una vez se despacha un problema de primera magnitud como es el paro, con una justificación que libera al principal responsable de solucionarlo, cargando la culpa indirectamente a los que estuvieron antes por no haber sabido dar con un sistema educativo eficaz. O sea: de esos polvos, tenemos estos lodos.



En ocasiones es preferible mantener la boca cerrada porque abrirla puede dar lugar a decir banalidades o generalidades. Qué sabio es el refranero español: “en boca cerrada no entran moscas”.  Y yo añadiría “y tampoco salen”.





Juan F. Bueno
 

26 marzo 2013

Los Recursos Humanos entre fogones

Posted by Juan bueno On martes, marzo 26, 2013 No comments
A mi mujer le gusta la cocina. Con mimo, con pasión, con mucha entrega. No le importa el tiempo que tenga que dedicarle, siempre y cuando el resultado sea el esperado. Un buen plato o un sabroso postre.
 
Trajina con sus utensilios, entre sofritos y aromas, en ocasiones escuchando música y otras veces ensimismada en sus pensamientos. Con paciencia, sin prisas.

Estaréis pensando sorprendidos al leer estas líneas, que tal vez  ahora me voy a dedicar a escribir sus recetas. No, nada más lejos de mi intención. Pero a veces la observo mientras cocina, y ese quehacer me lleva a una reflexión muy ligada con nuestros Recursos Humanos.

Esa cocina donde ella se desenvuelve es cualquiera de nuestras Empresas, grandes o pequeñas, poderosas multinacionales (con electrodomésticos de última generación) o modestas pymes (con ollas y sartenes algo desgastadas), pero en las que se cocina con un poderoso objetivo: que de ella salga un plato valorado y apreciado por nuestros clientes.
 
Todas las organizaciones empresariales, ya sean gigantes o diminutas persiguen dos cosas:

• Satisfacer al cliente para que tenga una experiencia agradable y vuelva (el tan mencionado Márketing relacional) y
• Obtener resultados económicos.

Para que ese potaje de vigilia que mi mujer cocina hoy sea un éxito hay dos claves: los Ingredientes y la Preparación. Ambos imprescindibles.

Vayamos por partes. ¿Cómo elige los ingredientes? En primer lugar repasa la receta que la tiene escrita en un cuaderno o la busca en un libro de cocina.  Últimamente las nuevas  tecnologías han invadido nuestra cocina y es frecuente verla conectada a Internet comparando recetas, leyendo blogs o incluso ilustrándose con algún video de alguna cocinera decidida.

Pensemos en lo que hacemos en las Empresas cuando hay que formar un equipo para un proyecto, por ejemplo. Debemos repasar la receta. Tenemos que revisar cuál es el proyecto al que se van a dedicar esas personas, con qué medios van a contar, cuál es el objetivo, cuáles las dificultades. Pensemos en términos culinarios: no es lo mismo hacer un potaje de bacalao que una bouillabaise, aunque ambos platos tienen en común el bacalao.
Ya tenemos claro nuestro proyecto-receta. Para elaborarlo es preciso buscar los ingredientes. ¿Cómo lo hace mi mujer? Dije al principio de este artículo “con mimo”. Y ahora añadiría “con mucho mimo”. Ha comprado espinacas frescas (más brillantes y con más sabor que las congeladas); tiene bacalao desmigado,  de buena calidad (0jo, no el mas caro, sino el de mejor relación calidad – precio); tiene una aceite de oliva virgen extra (ése es nuestro líder en la Empresa, el que está presente en todos los guisos y si se sustituye por uno de mala calidad, se nota de inmediato en el resultado) y por último no ha descuidado la incorporación de elementos más discretos como la cebolla, el ajo, el laurel, sin duda modestos, pero que  aportan el toque final al plato. No hay más que pensar en el staff de soporte en nuestras Organizaciones: Secretarias, Asistentes, Recepcionistas.  ¿Podríamos tener un gran equipo sin ellos? ¿O le faltaría el sofrito que le da el sabor a nuestra organización?

Nuestros dos ingredientes principales en este plato, son el bacalao y las espinacas. Dicho de  otra forma, tenemos que seleccionar a personas para nuestro equipo capaces, fuertes, orientadas a resultados, con grandes capacidades sociales, muy proactivas ante el cambio (hoy cocinamos ese plato pero mañana con los mismos ingredientes haremos otro distinto). ¿Y cómo las vamos a elegir? Lo deberíamos hacer igual que cocina mi mujer, con entrega, con mimo, con pasión, y yo añadiría con un enorme respeto por ese plato que queremos cocinar.

Y aquí tengo que precisar algo sobre el precio. No siempre vamos a poder comprar el mejor bacalao noruego, el de lomos más gruesos y blancos. No siempre vamos a poder incorporar a nuestra empresa el Técnico más caro o el Directivo más cotizado. Pero podremos elegir el que mejor se incorpore a nuestro plato. Como decía Antonio Machado “todo necio confunde valor y precio”. Nuestro bacalao cogerá mucho sabor y textura si le ponemos la salsa o las especias adecuadas. Los miembros de nuestro equipo se pueden convertir en los mejores con la formación adecuada, el apoyo, el mentoring, el coaching…. En definitiva, la salsa.

Y por último la preparación. Mi mujer lo hace a fuego lento, sin prisas. No le gustan los aparatos de cocción ultra rápida, el resultado nunca es el mismo. Hay que hacerlo sin quemar etapas. Así se organiza un buen equipo, con una selección adecuada, con la formación precisa y tratando a las personas con dedicación, esmero, y el tiempo necesario, para que se conozcan, se cohesionen e interioricen trabajar por un objetivo común.

Así se cocina nuestro potaje de vigilia, a fuego lento, con dedicación, probando, rectificando de sal, ayudando a los miembros del equipo a alcanzar su excelencia, a potenciar sus sabores.

Es cierto que el plato puede salir mal, se puede quemar o quedar demasiado soso o salado  en exceso. Pero no es menos cierto que eligiendo los mejores ingredientes y cuidando mucho su preparación aumentan exponencialmente nuestras posibilidades de que el plato sea un éxito.

Si los miembros de nuestro equipo reciben los estímulos adecuados seguramente podrán obtener mejores resultados.

“A comeeeer”. Me están llamando. El olor llega hasta mi despacho. Me voy a recrear, ya anticipo el sabor de cuchara que me espera.  También soy capaz de anticipar esos logros que podrá alcanzar mi equipo, con cuchara, con tenedor y cuchillo, porque seguramente la crisis y las circunstancias imprevistas les forzarán a cambiar de herramientas y los cubiertos serán otros.

 
¿Os he dicho que a mi mujer le gusta cocinar?.  A mí me gusta formar equipos y llevarlos a su máximo desempeño.

Juan F. Bueno


19 febrero 2013

Confianza y compromiso. ¿Dos ejes que se tambalean?

Posted by Juan bueno On martes, febrero 19, 2013 3 comments
 

Si pensamos en el momento actual en cuáles serían los atributos imprescindibles para salir de esta  maldita crisis probablemente citaría dos: el Compromiso y la Confianza.
Y todo ello aderezado de un liderazgo fuerte, honesto y sin fisuras.
Pero lamentablemente si miramos a nuestro alrededor lo que observamos es casi lo contrario. Me permito  cuestionar el compromiso entendido en sentido amplio. ¿Están los trabajadores comprometidos con sus Empresas? ¿ O tal vez la mayoría sólo está aguantando en sus puestos de trabajo?
En nombre de la tan cacareada crisis muchos empresarios están cometiendo abusos. Algunos gestores están volviendo a formas de actuar más propias de épocas pasadas que del siglo XXI.
Algunos trabajadores llegan a pensar que ,  por mantener  el “privilegio” de un puesto de trabajo deben aceptar casi todo.
Y esa situación crea servilismo, sumisión, incluso aceptación a regañadientes. Pero difícilmente se fomenta el compromiso de esta forma.
Respecto a la confianza me parece que hay un quiebre brutal. ¿Podemos tener confianza en el futuro? En las perspectivas profesionales?  En nuestros representantes  políticos?  En las instituciones en general?
El día a día de los noticiarios nos confirma tozudamente que no. Que la ciudadanía se siente defraudada  por una clase política altamente decepcionante; por los escándalos de  corrupción más propios de una república bananera que de una democracia como la  nuestra;  hasta hace muy poco tiempo considerada como modelo. Se siente defraudada por una Justicia lenta, sin recursos y que tal vez no sea igual para todos; por unos bancos inhumanos que sólo ven números y resultados olvidando que detrás de cada cifra hay personas.
Sí. Hay  una pérdida de confianza grande. Yo diría que enorme.
Y así la falta de liderazgo que observamos resulta si cabe más decepcionante.
Este es el momento de los grandes líderes, ni siquiera visionarios, pero dotados de visión de negocio, orientación a resultados, capacidad estratégica, proactividad  ante el cambio, y unas enormes habilidades sociales y de  impulsor de equipos. Porque ahora, más que nunca, es preciso empujar, animar, orientar y sacar a flote lo  mejor de cada profesional.
Detrás de la crisis  hay personas, aunque a veces sólo seamos capaces de ver números.

Suscríbete al Blog



contador de visitas
Contador de visitas