19 abril 2013

Todo necio confunde valor y precio

Posted by Juan bueno On viernes, abril 19, 2013 5 comments
Decía Antonio Machado que “Todo necio confunde valor y precio”.
 
 

Esta frase me parece una verdad como una catedral. Las cosas importantes de la vida, las intangibles, no tienen precio. Al menos económico y valorable. Y menos mal que es así porque si no, los ricos tendrían acceso a todas las experiencias maravillosas de la vida y los demás nos quedaríamos al margen.

Es cierto que muchas cosas materiales se alcanzan con más facilidad con dinero, pero no es menos cierto que esos elementos que hacen nuestra vida más auténtica no se compran. La familia, la salud, una palabra amiga, un gesto de consuelo cuando estamos mal, una llamada de alguien querido, no son valorables en dinero y su valor es incalculable.

Estamos viviendo en una sociedad que trata de alterar algunos de estos principios, para mí básicos. Todos conocemos algún caso de personas que deciden acudir a otros países a gastar auténticas fortunas en tratamientos médicos, despreciando una de las mejores sanidades del mundo, como es la nuestra. Sin embargo también conocemos los resultados, a veces dudosos, de esos viajes hacia lo desesperado. Porque no siempre el dinero garantiza la salud.
 
 

Y del mismo modo también sabemos de historias de amor, que más tienen que ver con la cuenta corriente y el estatus que proporcionan, que con auténticos sentimientos de cariño y entrega. Porque no siempre el dinero garantiza el amor.

El valor de los pilares de nuestra vida no parece tener asignada una cuantía monetaria. Y si la tiene, en ocasiones, es tan baja que nos pasa desapercibida. A menudo lo que contribuye a nuestra felicidad o al bienestar son cosas poco perceptibles: la sonrisa de tu hijo cuando le vas a buscar al cole; la mirada de agradecimiento de tu madre cuando la llevas de paseo; la palmada de un amigo que te ha sentido cerca…. Y esas sensaciones ni tienen precio ni admiten rebajas o descuentos. Porque no siempre el dinero garantiza la felicidad.

Ni siquiera en aspectos más mercantilistas, como puede ser la educación. No puedo negar que disponer de una cartera saneada abre posibilidades para ir a estudiar al extranjero, o hacer un máster en una escuela prestigiosa (lamentablemente ese adjetivo va unido al de “cara”), pero también hay personas que lo logran mientras estudian y trabajan. O se especializan en la enseñanza pública, sin necesidad de pagar fortunas, que a veces son difícilmente justificables. Porque no siempre el dinero garantiza la mejor formación.

El precio es el importe  que hay que pagar por un producto y el valor es el beneficio que nos va a reportar.
 

Sirva esta reflexión para pensar en nuestro mercado inmobiliario de los últimos años. ¿hemos pagado el precio de las casas en relación a su valor, o nos hemos vuelto locos y ha saltado por los aires cualquier relación lógica entre ambos principios?

El mercado reventó y nos llevó por delante. Creíamos haber encontrado la gallina de los huevos de oro, adjudicando a las viviendas precios desorbitados sin correspondencia con su valor.
 
Y este disparate nos ha pasado factura. Claro, ha sido inevitable. Tal vez tengamos que rebobinar y hacer el ejercicio de pensar cuáles son las cosas que valen dinero y cuáles las que tienen poco coste y sobre todo, las que nos generan valor.

Acabo con otra frase que decía el multimillonario griego Aristóteles Onassis: “el dinero no da la felicidad, pero calma los nervios”.

Lo dicho: Cada cual que lo medite y le dé el valor que le merezca.

Juan F. Bueno

18 abril 2013

¿Tienen alma las Empresas?

Posted by Juan bueno On jueves, abril 18, 2013 2 comments
Las Empresas son organizaciones con una determinada estructura, más grande o más pequeña. Organizadas gracias a equipos de personas (en un supuesto ideal, correctamente seleccionadas y formadas para el desempeño de su puesto) y orientadas a la obtención de beneficio económico en un plazo de tiempo determinado. Ni más ni menos.

 

Si nos paramos a pensar en las organizaciones empresariales que conocemos, veremos que cada una de ellas tiene sus peculiaridades propias, igual que las tienen las familias de las que formamos parte, o la comunidad o el barrio en el que vivimos.

Lógicamente hay muchos elementos comunes en todas ellas: la voluntad lucrativa, la organización de tareas, la disposición de bienes materiales y personas, etc. Cada una tendrá un objetivo diferente según el área de mercado en la que se integre, producción de bienes o servicios, etc.

En no pocas ocasiones he oído la frase "todas las Empresas son iguales” o "eso es lo habitual en la vida de las Empresas”. Y si bien estas frases tienen mucho de verdad, no lo son de forma absoluta.
 
Hay diferencias muy grandes entre unas y otras que deben de reflejarse sin duda en la gestión de sus Recursos Humanos.

Y esta afirmación, que por evidente podría ser obviada, es vital. Y es también la causa de muchos fracasos de las políticas de RR.HH., ya que con frecuencia se intentan importar modelos  de unas Empresas a otras. Modelos que ya han sido probados o herramientas que fueron un éxito en una organización concreta y que se espera que funcionen en otras, cuyas características, cultura e idiosincrasia, son distintas.

Si alguno de vosotros cae en la tentación de hacer eso (lo que yo denomino el copio-pego), el traspié está garantizado. No me gusta dar consejos, sino más bien compartir mis conocimientos y lo que pueda ser útil de mi experiencia, pero si os dedicáis a importar y aplicar políticas de RR.HH. de unas Empresas a otras, pensad en la advertencia que estáis leyendo ahora "tiene muchas posibilidades de ser  un fracaso”.

Las soluciones que puedan ser idóneas en una multinacional probablemente no serán entendidas en una Pyme y resultarán bastante ajenas en una Empresa familiar.

Pero voy más allá, incluso entre Empresas similares en tamaño u objetivos, hay que ser muy prudente en ese intento de "traslado" de políticas. Las organizaciones son heterogéneas porque están formadas por personas y cada empleado aporta su propia idiosincrasia, más allá de que nos adaptemos a las normas y procedimientos en vigor en cada una de ellas.
 
Por eso me planteo el título de este post, ¿tienen alma las Empresas? Tal vez esta cuestión se relaciona con lo que comúnmente se llama "la cultura" de la Empresa. Definirla no es cuestión baladí. Determina la “vocación” de la organización que va más allá de sus objetivos. Es la forma en la que se quiere conseguirlos. Dicho de forma sencilla: el cómo.

La forma de retribuir, promover o formar a los empleados dependerá en gran medida de la cultura de la Empresa y serán necesariamente diferentes, a veces incluso opuestas entre una multinacional o una pequeña organización. Políticas como, por ejemplo, la retribución flexible o el teletrabajo pueden adquirir toda su dimensión en una gran empresa muy tecnificada, pero serían inaplicables en una de pequeño tamaño, más de corte artesanal, tanto por el concepto como por el coste.

Por encima de las diferencias, el empresario debe asegurar que el empleado se encuentre en un ambiente en el que pueda desarrollar plenamente sus capacidades, con un entorno adecuado, con profundo respeto por su profesión y su condición humana.
 
De todos los aspectos que podríamos mencionar como necesarios en esa política general de Recursos Humanos destacaré el de la capacitación o formación.

Y lo hago porque en la situación actual la capacitación (más ligada a los conocimientos técnicos) y la formación (concepto más amplio que incluye conocimientos, habilidades y aptitudes) resultan imperiosas para mantener la competitividad de la Empresa en el mercado.

Creo firmemente que una de las mayores ventajas competitivas, sostenible en el tiempo, es la que se obtiene a través de empleados plenamente formados y adaptados, con un  rendimiento adecuado.

En general cuanto más maduras son las organizaciones, mayor es su apuesta por el capital humano, que es realmente lo que aporta un valor diferencial a las organizaciones y elemento principal para garantizar la eficiencia.

De cómo la pérdida de valores está afectando a la marcha de nuestras Empresas en nuestro país y a las relaciones entre  sus integrantes,  será objeto otro post, que no me apetece tanto escribir, pero que la actualidad una vez más, nos impone.

Juan F. Bueno

La Espana de charanga y pandereta

Posted by Juan bueno On jueves, abril 18, 2013 No comments
A veces es difícil desligar la actividad de escribir en un Blog de la actualidad, de las noticias que nos bombardean sin cesar. 
 
El objetivo de mi Blog, es reflexionar sobre temas de Recursos Humanos, y en su mayor parte, relacionados con el mundo Empresarial, pero es casi imposible sustraerse a lo que ocurre ahí fuera sin que ello provoque al menos  una ligera cavilación. Al menos unas líneas.
 


 
Hoy nos hemos desayunado con un gran despliegue informativo en los juzgados de Málaga para oír la sentencia que inculpaba a Isabel Pantoja, Maite Zaldívar y Julián Muñoz, sobre un delito de blanqueo de capitales. Algunos programas televisivos hacían el seguimiento en directo, como si se tratara de un gran acontecimiento, con un sinfín de periodistas acreditados.
En el banquillo de los acusados se sentaban los tres citados y dos personas más. De ellos no hemos sabido nada. No son noticia. No forman parte del mundo del colorín y de su identidad y sentencia condenatoria (si es que la hubo) no se dijo ni una sola palabra. Son personajes prácticamente inexistentes. No tienen glamour. Lo digo con toda la cautela que merece el tema. Tal vez esas personas están encantadas de permanecer en el anonimato y no airear sus miserias delante de todo el país. Tal vez sea así, pero la indiferencia hacia su suerte, la total ignorancia sobre su devenir me parece cruel. Qué más da lo que les ocurra!
 


Las noticias "interesantes" eran las relativas a los acusados conocidos o famosos o permitidme la expresión, cutres. Y lo digo como sinónimo de miserable, ruin. Porque lanzamos a las primeras páginas de los periódicos a personas que han sido condenadas por “distraer” dinero público, obtener prebendas, blanquear dinero… Cualquiera que sea la calificación jurídica de estos hechos, no refleja precisamente la imagen de ellos como  ciudadanos ejemplares.
A través de sus vidas vemos cantidades de dinero que a la mayoría nos parecen inalcanzables, vidas de lujo y poder. Incluso son ejemplo de lo que se puede llegar a conseguir cuando uno era un simple camarero  (como era el caso de Julián) o un ama de casa (palabras pronunciadas por ella misma) de Maite. Ninguno de ellos ha de ser tenido en cuenta como comportamiento íntegro, ni son modelo de virtudes precisamente. Qué decir de la señora folclórica!
Sin embargo nos empeñamos en lanzarlos al estrellato una y otra vez, con un despliegue informativo difícil de justificar. Hacemos héroes de villanos.
 
¿Por qué? Bueno, esas personalidades tienen tirón. Venden mucho, dan audiencia, tienen seguidores y seguro que generan negocio. Pero ese fundamento, no vale  para explicar el seguimiento mediático, la casi admiración que provocan.
Porque somos un país de extremos. O les encumbramos o les derribamos, pasamos de un extremo a otro con total naturalidad. Pero nadie parecía abatido por la suerte que corrían el resto de los encausados. Esos, simplemente no existían, no merecerán ni una crónica, no venden periódicos ni revistas. No son, no están, no se les espera.
 


Lo peor de todo esto es que uno de los condenados, el insigne Julián, camarero venido a más, dirigió la vida municipal de una de nuestras ciudades más turísticas. Pésima imagen la que dimos fuera. Y menudo desfalco el que padecimos dentro!!!!!.
Las consecuencias de todo ello fue el mayor desplome  del turismo exterior que, aún hoy muchos años después, seguimos padeciendo.
Aunque tal vez la imagen más impresionante para mi retina ha sido la de la salida de los juzgados. En ese momento ya habían desaparecido de la escena el resto de los acusados (uno preparando su entrada inminente en prisión y la otra llorando su suerte de ama de cada engañada) y la folclórica se dirigía hacia su coche. En ese momento rodeada por numerosos miembros de las fuerzas de orden público se produjo una auténtica avalancha. Yo miraba con incredulidad sin saber si era la salida de un concierto de la cantante o celebraban que “sólo” le han impuesto una multa de más de un millón de euros, cuando se llegó a pedir más del doble.
Fruto de los empujones y de la algarabía la cantante se cayó al suelo y fue levantada casi en volandas por los policías que hacían lo imposible por meterla en el coche.
El peso de la justicia puede ser aplastante, pero también lo puede ser el peso de los admiradores, que la pretendían sacar en volandas. O los detractores que proferían gritos e insultos. Ya lo he dicho, somos un país de extremos. La moderación es para otros. Lo malo es que esas actitudes a veces exaltadas las llevamos a otros ámbitos, el Empresarial, el cotidiano.
 


Revivo de nuevo la escena y no sé si la gente que formó el tumulto lo lamentaba o lo celebraba. Esos aspavientos no traen nada bueno, esa manifestación tan intensa y descontrolada de sentimientos no inspira serenidad. Y en la situación actual la templanza, la objetividad y el equilibrio me parecen piezas imprescindibles para rehacer nuestro puzle.
Por cierto, ¿alguien conoce la sentencia de los otros dos encausados?
 
Juan Bueno

16 abril 2013

La primavera y el optimismo.

Posted by Juan bueno On martes, abril 16, 2013 No comments

Decía Bécquer: "mientras haya en el mundo primavera, habrá poesía". No me atrevo a decir tanto. Con el panorama que hay a nuestro alrededor, cuesta encontrar rimas o algo de lírica. Si sólo nos dejamos llevar por la inspiración de lo cotidiano, por los acontecimientos del día a día, esas musas nos llevarían sólo al drama o al ensayo sesudo y reflexivo.
 
Pero de repente ha aparecido en nuestras vidas la primavera meteorológica, con fuerza. Casi por sorpresa. Y este pasado fin de semana he podido constatar la placidez que genera su llegada. Tal vez sea por la luz, tras una temporada gris y algo lluviosa. Nos hemos rendido a sus encantos.

Las noticias de estos días, aunque no han dejado de lado su tono calamitoso en algunos casos (parricidios, datos económicos preocupantes, sucesos que mejor no reproducir) se han visto un poco desplazadas por la primavera. Creo que es por lo que supone de renovación, de florecimiento.
                         
Y desde luego no soy un iluso que crea que la nueva estación nos llevará por el camino del éxito. La senda que sigamos, será la que tenga que ser, con independencia del sol o los chubascos. Pero parece que estamos decididos a ver las cosas de otra manera. Son numerosos los estudios que relacionan las horas de luz solar con el aumento del ánimo o la disminución de las depresiones (pensemos en los países nórdicos, por ejemplo). Y los españoles nos hemos lanzado estos días a la calle, más ligeros de ropa, provistos de gafas de sol y con una incipiente sonrisa.
 
Los parques y jardines de mi pueblo se han llenado de niños ávidos de jugar al aire libre y han salido a pasear perros que parecen haber pasado el invierno en sus respectivas guaridas.

Durante la primavera los días empiezan a alargarse poco a poco, y las noches se hacen más cortas. La oscuridad da paso a la luminosidad y tal vez así a algunos destellos de optimismo. A nuestro alrededor aparecen destellos de optimismo que habían permanecido ocultos durante el invierno.

Las terrazas se han llenado de personas que disfrutaban de las buenas temperaturas mientras tomaban el aperitivo. Algún valiente incluso leía el periódico pensando que un día tan bueno no lo podía estropear ni nuestro panorama político, ni las elecciones de Venezuela. Ese lector con un guiño cómplice pensaba : "la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido”, recordando a Machado.

Todos tenemos ganas de un cierto baño de optimismo, de esperanza. La confianza en el futuro se ha visto quebrada en numerosas ocasiones y necesitamos  atisbar cierta fantasía, cierta convicción de poder mejorar las cosas, poco a poco.

Leo una noticia curiosa : "los rusos valoran mejor la situación de su país y la de su propia vida ante la llegada de la primavera" según un sondeo publicado por la televisión rusa.
 
Resulta cuando menos, curioso que la mejora de las condiciones climatológicas tenga un efecto tan beneficioso. Cierto es que los rusos sufren los rigores de un invierno largo y duro, pero esa sensación generalizada se da en el resto de Europa, con inviernos mucho más suaves.

Los jubilados de los países fríos aparecen en nuestro país con ganas de dejar atrás ese periodo gélido y oscuro y buscan transformar sus vidas en apacibles paseos al borde del mar.

Pero detrás de todas estas consideraciones creo que hay, sobre todo, las ganas de salir adelante. De buscar la certeza, la ilusión. Ese cambio de actitud es sinónimo de alegría, de sueños, de motivación, de nuevas energías.

Vamos a contagiarnos de ese ánimo positivo, de esas ganas de mejorar. Esta primavera la notamos mucho porque estamos hartos de malas noticias, de crisis, desahucios, despidos, corrupción…. Queremos a nuestro alrededor fortaleza, honradez, ganas, espíritu de superación, y luz, mucha luz.

Como nunca llueve a gusto de todos, en primavera se recrudecen las alergias (yo no paro de estornudar mientras escribo estas líneas) y algunos padecen astenia primaveral, pero seguro que aumentamos nuestras relaciones sociales, porque salimos más y lo hacemos con la sonrisa en los labios.
 
 
 
 
 

"La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido".

 
 
 
 
Juan F. Bueno

15 abril 2013

La sanidad un domingo por la noche.

Posted by Juan bueno On lunes, abril 15, 2013 6 comments

Estoy escribiendo estas líneas desde un hospital cualquiera de la Comunidad de Madrid, acompañando a un familiar que ha enfermado. Llegamos pasadas las once de la noche y le atendieron enseguida.
 
 
 
Me estoy refiriendo a la primera fase, ésa que llaman de clasificación y en la que asignan a los pacientes a las diferentes áreas en las que serán tratados.
 
A partir de ahí, yo como acompañante me he quedado en la sala de espera. Ya ha transcurrido una hora pero aún no sé nada. En estos sitios la espera se hace larga, aunque yo he venido provisto de mi ordenador, pero trato de verlo de forma objetiva, es un tiempo razonable ya que los enfermos son sometidos a diferentes pruebas y analíticas. Sé de buena tinta que no se escatima nada, se hace todo lo necesario.
 
En la sala de espera estamos unas 30 personas. Las instalaciones del hospital son modernas, recientes, predomina el color naranja, la iluminación es agradable. El personal el correcto, atento y me consta que buenos profesionales.
 
Miro a mi alrededor y veo bastantes inmigrantes, alguna mujer con pañuelo en la cabeza; una pareja de rasgos latinos; unos chicos que hablan en rumano, creo. Hay diversidad a mi alrededor. Todas estas personas, con diferentes orígenes e incluso idiomas convivimos en armonía. Todos estamos recibiendo los servicios de una sanidad que es modelo de funcionamiento para otros países.
 
Pensemos en Norteamérica, ese país referente democrático, en el que sin embargo estar una noche de domingo como ésta, esperando atención médica, puede costar un disgusto. Y no tanto porque nos diagnostiquen una enfermedad grave, sino porque para llegar al diagnóstico tendremos que hacer frente a unos gastos más que cuantiosos de visita médica, medicamentos, pruebas… y si el tema requiere hospitalización la broma le puede costar un riñón, y no es una metáfora.
     
Las personas que estamos aquí disfrutamos y digo bien disfrutamos de una sanidad, considerada entre las mejores del mundo, con buenas instalaciones, grandes médicos y lo que es mejor con la garantía de que su atención no nos dará un mordisco al bolsillo. En definitiva somos unos privilegiados, no lo dudéis.

Ahora bien, el sistema puede quebrar porque es frágil por lo complejo, frágil por lo enorme. El uso que hagamos debe de ser razonable: acudir cuando es necesario e imprescindible; no abusar de medicamentos, no tomar a la ligera las prestaciones.

 
Así esa sanidad universal abrirá su paraguas para taparnos a todos, para evitar que nos empape la inseguridad y el riesgo. Pero entre todos debemos usarla y cuidarla, acudir a ella y preservarla.

Sigo mirando a mi alrededor, me gusta observar a la gente, y en ese momento aparece mi familiar. Han pasado algo más de dos horas y sale con su informe en la mano, diagnosticado y aliviado del dolor porque le han aplicado ya el tratamiento.

En ese momento llaman a los chavales rumanos, parecen tranquilos, saben que la atención sanitaria no les costará dinero, les atenderán sin darle una dentellada en el bolsillo.

Lo dije al principio, tenemos una de las mejores sanidades del mundo. Con una cobertura casi del 100% y una estupenda atención primaria, reflejada en importantes ránkings a nivel mundial.

¿Queremos de verdad que entre el capital privado y modificar el modelo de gestión?
 
Francamente no lo sé. Y vosotros?

Juan F. Bueno

14 abril 2013

Ryan Air: Un modelo de abusos laborales.

Posted by Juan bueno On domingo, abril 14, 2013 4 comments
Hace un par de años sufrí  una desagradable experiencia con la compañía de bajo coste Ryan Air. Se encargaron de amargarme el final de mis vacaciones de Navidad.
 
Regresábamos a Madrid desde Gran Canaria, mi mujer, mi hija pequeña y yo mismo. La situación vivida en el aeropuerto fue kafkiana, cuando el empleado de la puerta de embarque le impidió a mi mujer acceder al avión con nuestra hija de 4 años,  porque ésta no tenía D.N.I. No lo tenía y todavía no lo tiene porque la legislación española no lo requiere hasta los 14 años. La niña iba identificada con el Libro de Familia, cumpliendo las normas de seguridad aeronáuticas que rigen en nuestro país.
 
Nuestros esfuerzos fueron vanos, incluso con la intervención de la Policía y la Guardia Civil intentando convencer al empleado de que nuestra situación era correcta y la  documentación de la pequeña estaba en regla. Todo fue inútil. Nos dejaron en tierra. No hace falta explicar nuestra desesperación, encontrándonos en una isla, con todos los vuelos llenos por ser final de las vacaciones.
Llegamos a nuestra casa después de un periplo de más de 15 horas, que nos llevó a hacer escala en Málaga. Decidimos reclamar esta absurda e injusta situación y casi un año y medio después, la compañía llegó a un acuerdo con nosotros pagando todos los gastos originados, así como indemnizándonos por  los perjuicios causados, para evitar que les lleváramos ante los Tribunales.
Después de este incidente conocí  numerosos casos de abuso similares al mío, o desmanes con el peso de las maletas, o pérdida de la tarjeta de embarque. En fin, cualquier idea que en una compañía seria se consideraría descabellada en ésta se acepta como válida y sirve para maltratar al pasajero y ganar dinero a costa de lo que sea.
Pero lo que me mueve a escribir hoy va más allá. No, no penséis que me he aficionado a los posters de chicas ligeras de ropa. No es un posado dirigido a cierto público masculino. Es simplemente la última campaña de la insigne Ryan Air que “sugiere” o “anima” a sus azafatas a posar de esta guisa para animar el consumo, para decidir a un mayor número de hombres a viajar en esos aviones y tal vez encontrar a una azafata así.

Y me pregunto ¿“qué será lo próximo”?  ¿Un streap tease del piloto? ¿Algún número porno de la tripulación? ¿Dónde está el límite?
Esta empresa no respeta a sus clientes (es la compañía que acumula un mayor número de demandas y reclamaciones), pero tampoco respeta a sus empleados. Hasta dónde van a llegar? Y ¿hasta dónde se lo van a permitir las autoridades españolas?  Se vulneran las normas con total impunidad, los pasajeros se ven obligados a hacer engorrosos trámites para recuperar su dignidad.
Dignidad, esa es la palabra que desconocen los gestores de esta organización. Personalmente no me molesta en absoluto ver esas imágenes; recuerdo ahora el caso de varios grupos de mujeres que posaron de forma similar con loables objetivos, recaudar dinero para un fin benéfico o el más reciente de unas madres para financiar el autobús que llevaba a sus hijos al colegio. Bravo por ellas!
Lo que me parece altamente reprobable es utilizar esas fotografías con la única finalidad de ganar dinero, como sea, sin importar algo tan sagrado como la dignidad y el honor de los trabajadores, que se debería de preservar por encima de todo. En algunos aspectos parece que hemos retrocedido a tiempos de desagradable recuerdo donde había que “tragar” con cualquier abuso por parte del empresario.

En este blog he hablado en ocasiones de la necesidad de  innovación, de recurrir a la creatividad, de hacer las cosas de forma diferente.
Pero, no me estaba refiriendo a estos zafios y burdos gestos  de pésimo gusto y poco respeto hacia las personas que día a día se ganan el sustento con dignidad y honor.
 
 
Juan F. Bueno

11 abril 2013

11 de Abril de 2013.        Artículo de: M.G.V.
 
 
Tengo la sensación que cada vez que entro en una reunión de trabajo, realmente lo que entro es a un bar de estos donde has quedado para ver si de una vez ligas, y a mi edad, que rondo los cincuenta, con una talla que supera la 44 en muchas tiendas, las probabilidades de esto último son muy, pero que muy escasas.
 

Trabajo en una de esas multinacionales, que cotizan en bolsa, o sea que pierden cada lunes y cada martes su valor de acción por lo de los griegos y los italianos.


Es de esas multinacionales de oficinas paisaje donde todo es inteligente: la temperatura, las puertas, los dispensadores de papel en el wc, el chorro de agua que sale para lavarte las manos después. Donde los escasos despachos que hay, sólo para directores de alto nivel, tienen las paredes de cristal trasparente.  Vamos que si te llama y te sientas frente al cristal tienes que tener mucho cuidado de juntar bien las piernas o el que pasa por allí te puede ver más de lo deseado  si llevas falda corta o no sabes sentarte bien.

 


Donde cuando te vas a reunir con algunas personas  reservas la sala por internet y ésta puede estar en tu misma planta, en tres plantas más arriba o abajo, o en otro edificio a siete minutos de distancia caminando, pero que si por casualidad  llueve, la empresa tiene en el hall de tu edificio un paraguas corporativo esperándote para que no llegues hecha una sopa cuando por fin entras en el otro edificio.

 
Sin embargo cuando llegas  a la reunión, en la que casi todos siguen siendo hombres, porque son los que más se reúnen para decidir las cosas y entras tú, que ya has dejado el paraguas a la azafata en el nuevo hall,  tienes que pasar de uno en uno besándoles antes de sentarte a discutir si vas a dejarles hacer tal o cual cosa, o escuchar qué es lo que quieren que tú hagas, esto último es más probable que lo primero.
 
Ellos han llegado, puede que hasta al mismo tiempo que tú,  sin embargo se dan la mano si no se conocen o si hace mucho que no se han visto (poco probable porque se reúnen mucho)  ni siquiera eso, con un “ ¡qué hay Manolo!”  ya están presentados.
 
No importa que tú también los conozcas, que los hayas visto hace quince días con el mismo tema, debes pasar uno por uno dándoles un par de besos, uno por mejilla.
 
Como no me gustaba esa situación y me parecía como dije en la primera línea de bar , se me ocurrió reducir la conducta a la mitad, o sea un solo beso por persona. “Muy mal” me reprocharon,” falta de cordialidad, diagnosticaron”, es más me dijeron que a Manolo lo había dejado “a medias”, la interpretación de la frase la dejé en stand by  por pudor.
 
Por quitar hierro a la escena dije eso de: “hasta que no se porte mejor (es que no es muy colaborativo) no hay otro, Manolo”; muy mal también, Manolo  ya no me  saluda, ni a la entrada ni a la salida de las reuniones en que hemos estado juntos otros días y ha dicho públicamente que ahora el que no me quiere besar es él, que  he pensado yo, “mira uno que me he quitado de encima” aunque no sé si es la mejor fórmula, que es una empresa muy grande.
 
Después de este descalabro volví a pensar en otras estrategias de acción  y pensar bien cual es mi objetivo; o sea a ver qué se me ocurría para conseguir no besar a tantos que diría mi madre.
 
Primero activé estirar la mano como ellos y estrecharla si hace mucho que no los veo. El resultado de esta maniobra tuvo resultados mucho peores. Ciertamente estiran el brazo para darte la mano pero con un leve tirón te acercan y te caen dos besos uno por mejilla, junto al apretón de manos. Si esta decisión la hubiera llevado a bolsa también hubiera perdido valor de acción.
 
La siguiente toma de decisión fue decir la verdad: “No os voy a besar hoy para saludar”; nunca debes ser tan directa, sobre todo si eres mujer, independientemente de la edad y el estado civil, mi acción en bolsa casi se desploma.
 
Primero entraron en un estado de estupor, “¡¡cómo!!” no entendían nada, luego pasaron a un estado de diversión,” ¡¡mira cómo es esta!!”, “¡¡a qué viene esto!!”, todavía no había empezado la reunión pero es cierto que sí estaba consiguiendo no activar los “muaks”; faltaba uno por llegar, no era Manolo menos mal, pero le advirtieron al nuevo: “ siéntate , que hoy ha decidido no besar”; aunque hubo una risa generalizada no hubo intercambio de besos, algo es algo.
 

 

No cuento cómo fue la reunión pero sí el final, cada uno de ellos se despidió acercándose con un sonoro beso en cada una de mis mejillas  y hasta hubo alguna palmadita en la espalda.
 
Me quedé destrozada, qué mala estratega soy, lo dejo encima de la mesa por si a alguien se le ocurre qué puedo hacer.

M. G. V

10 abril 2013

Pensamos lo que decimos? La Bella y la Bestia

Posted by Juan bueno On miércoles, abril 10, 2013 No comments
¿Qué relación existe entre nuestros pensamientos y el lenguaje? Pensamos lo que decimos o decimos lo que pensamos?

El pensamiento es una capacidad propia y exclusiva del ser humano. Y esa capacidad es la que nos permite expresar las ideas categorizándolas a través de conceptos.
 
Así hacemos nuestra propia interpretación del mundo y de la realidad. Esta no es única, es simplemente la que creamos a través de nuestros ojos. Buena parte de los conflictos y las dificultades que se plantean en las relaciones humanas se deben a nuestra voluntad (a veces inconsciente de imponer esa realidad filtrada, a los demás). Pero ése es un tema tan amplio que será objeto de otros artículos.


A través del lenguaje expresamos nuestros pensamientos: nos sirve para pedir, ofertar, juzgar, reclamar, describir… sin duda se trata de otro aspecto esencial en nuestro desarrollo. El lenguaje está claramente relacionado con la adquisición de muchos de nuestros conocimientos, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda nuestra vida adulta.

El lenguaje es, en definitiva, el código o sistema que los humanos utilizamos para expresar nuestras ideas o sentimientos. El lenguaje materializa nuestro pensamiento y lo hace concreto.

Un amigo me decía hace poco: “cuidado, el lenguaje nunca es inocente!”. Tal vez os estéis preguntando por qué escribo ahora sobre este tema. Mi inspiración viene por una noticia luctuosa, la del fallecimiento de una mujer, Margaret Thatcher, la que fuera Primera Ministra británica, la llamada “Dama de Hierro”. Se ganó el sobrenombre por la dureza con la que reprimió la huelga de mineros o la firmeza con la que dirigió el conflicto de las Malvinas, cuando fueron invadidas por Argentina en 1982, así como por su implacable gestión, junto con Ronald Reagan, que fue decisiva para la caída del comunismo en la extinta Unión Soviética.

Volviendo al tema del lenguaje y pensamiento me viene a la cabeza esta mujer, ya que al margen de consideraciones políticas, fue desde luego una líder de primer orden.

Analicemos la relación entre pensamiento y lenguaje en el caso de esta dirigente. Si ojeáis las declaraciones a la prensa que hizo en su día, algunos de sus discursos o de sus intervenciones televisivas podéis comprobar que la firmeza absoluta era su característica más remarcable. Ni un atisbo de duda, ni un titubeo. La solidez de sus pensamientos inspiraba una conversación sin asomo de incertidumbre; en ella se apreciaba tenacidad, perseverancia, a veces incluso dureza o frialdad, decían sus detractores.

Mi respeto por ella no era tanto político sino conceptual. Me explico: no valoro sus decisiones políticas, no entro en ese tema. Lo que aprecio es la coherencia de sus planteamientos. No dudo que sus decisiones eran en ocasiones muy discutidas con sus colaboradores antes de hacerse públicas, y a veces incluso muy contestadas dentro de su propio partido, pero cuando las hacía suyas las manifestaba con una enorme cohesión; traslucía claramente la relación entre su pensamiento y su lenguaje; entre la idea y su expresión.

Y es ése el aspecto que me parece admirable de ella y tan escaso ahora, 30 años después. Porque miro a mi alrededor y sólo veo políticos sin fuelle, que mienten más que hablan, que ni piensan lo que dicen (sólo son despreciablemente correctos) ni dicen lo que piensan (están más preocupados por el impacto que eso tendría en su propia imagen).

Esta mujer, que fue pura energía y tesón, que hacía temblar a sus adversarios cuando hablaba, se perdió en la oscuridad de la demencia senil y el Alzheimer. Olvidó poca poco la correlación entre lo que decía y lo que pensaba y al revés. Qué cruel.

La vida le quiso arrebatar al final aquello que tanto la caracterizó: lo razonado de su discurso, la firmeza de sus palabras, la garra de su mirada. Se convirtió en una anciana desvalida y vacilante. Es curioso, como muchos de nuestros políticos actuales. Lo malo es que la mayoría de ellos no tendrán un periodo glorioso de coherencia entre pensamiento y expresión como lo tuvo ella.

Descansa en paz baronesa Thatcher. Probablemente te encuentres en tu viaje con Sara, con nuestra Sara, que con un puro en la boca estará cantando aquél famoso cuplé: ”fumando espero….”

 

Sea cuál sea el lugar al que vais ambas ya nada será igual cuando una tome el té de las cinco y la otra prepare sus huevos con ajo, a la manchega.
 
 

Adiós Margaret, adiós Sara.


 
 
 
 
Juan F. Bueno
 
 

08 abril 2013

El futuro de nuestra Juventud

Posted by Juan bueno On lunes, abril 08, 2013 No comments
Este fin de semana compartimos mesa y mantel con un matrimonio amigo, personas entrañables. Fue una velada muy agradable entre risas y confidencias. Nuestros amigos tienen dos hijos adolescentes, muy educados y respetuosos, de esos chavales que a uno le gustaría incorporar a su familia, sanotes, deportistas, aficionados a la tecnología. Una muestra de esa juventud en la que me gusta proyectarme. 
 

La conversación pasó por muchas fases pero naturalmente tocó el tema de los hijos, de cómo ha cambiado la educación, de qué distintas son las necesidades de estos jóvenes que aparentemente lo tienen todo en lo material pero que se van a enfrentar a un mundo tremendamente  competitivo y cambiante.

Reconocimos con humor cómo nos vamos quedando atrás en los avances tecnológicos, incluso nuestra hija más pequeña, que hace dos veranos usaba chupete cuida con esmero a su POU, esa mascota virtual a la que hay que alimentar y entretener; y no sólo eso, también comprar medicamentos si enferma y alimentos específicos.
 
Nuestros pequeños han nacido con una pantalla digital en la mano, mueven sus pequeños dedos, casi de bebés por las pantallas de los móviles con tremenda naturalidad. Yo todavía recuerdo las dificultades que tuve con mi primer ratón, que me parecía un aparato endiablado, que a la mínima hacía saltar el cursor al otro lado de la pantalla.

Todos los avances de los que disfrutamos hoy se incorporan a la vida de estos jóvenes con sencillez, forman parte de lo cotidiano. Con 13 años ya realizan en la escuela presentaciones en PowerPoint sobre el último tema de ciencias naturales o sociales. Y no solo manejan con soltura la tecnología, sino que además (y seguramente gracias a ella) con esa edad ya han hecho unas cuantas presentaciones en público.

El hijo de nuestros amigos, en plena adolescencia, compró los componentes de un ordenador y con una paciencia de relojero suizo y la misma ilusión, consiguió montarlo y hacerlo funcionar. Sus padres se quedaron boquiabiertos.

 
Quiero decir con todo esto que tenemos una generación muy bien preparada, competitiva, desarrollando desde tempranas edades habilidades sociales, tan necesarias en nuestro desempeño profesional de hoy en día.
 
Sus aptitudes para afrontar el cambio serán necesariamente mayores que las nuestras, las de sus padres. Ellos viven la vorágine de lo efímero, de lo que se modifica constantemente, del cambio permanente. Son la era del cambio.

Esta generación está más preparada que nunca para enfrentarse al futuro. Aunque éste pinta negro. Gris oscuro, tal vez. Pero es obligación de todos nosotros favorecer las condiciones en las que se tendrán que buscarse la vida. Ahora que les hemos dado la mejor formación de la historia no les podemos legar un país ruinoso, sin norte, a la deriva.


Nuestros representantes políticos están al servicio público de estas jóvenes personas que no pueden ver truncadas sus ilusiones por la incompetencia y la ambición sin límites de un sistema corrupto.

Son jóvenes de raza, con fuerza y ambición. Con más estudios, con más criterio, que conocen mundo, que no tienen fronteras. Cierto es que también a su lado pululan los “ni- ni”, esa generación que me niego a creer que esté perdida, que ni estudian ni trabajan, que sólo se envían sms por el móvil y se bajan videos de Youtube. Quiero creer que sólo son algunos. Nuestro país padece unas cifras de paro juvenil espantosas. Tenemos la obligación moral de ofrecer otro futuro a estos jóvenes que ven más allá del botellón del próximo fin de semana.

Son esas personas que metidos en la década de los 20, finalizados sus estudios y con escasas posibilidades laborales en nuestro país, vencen sus temores, preparan la maleta y buscan otros horizontes lejos de su familia y su entorno. Son ese talento que exportamos. Ahora somos un país que envía gente muy preparada, muy competitiva. Ya no somos los emigrantes de la maleta de cartón atada con cuerdas. Ahora esos compatriotas que salen, son universitarios,  buenos técnicos, profesionales liberales que dominan idiomas, que han crecido con las últimas tecnologías y que transforman el temor en ganas de asumir nuevos retos.

Esa es la juventud que me gusta ver una noche de sábado. Porque tiene que divertirse, claro que sí, es consustancial con su edad. Deben crecer, salir, viajar, ligar, disfrutar de la amistad, y si lo desean tomarse una copa. Divertirse de forma madura y responsable.
 
Cuando regresábamos a casa el sábado por la noche, tras la cena, vimos en la zona de Moncloa el resto de un botellón en un jardín, cientos de bolsas y botellas vacías, restos de envases, suciedad y lo que a mí me parecía, desolación.

El hijo de nuestros amigos había salido la noche anterior y no había bebido nada; no le apetecía, pero le contó a sus padres que la presión del grupo para que lo hiciera, fue muy grande.

Nuestros amigos tienen dos hijos estupendos. Esa es la generación en la que deposito mis esperanzas. Pero no le estropeemos el futuro entre todos.

Juan F. Bueno


06 abril 2013

Hay trogloditas en nuestras Organizaciones? Los Croods

Posted by Juan bueno On sábado, abril 06, 2013 2 comments
Hace unos días fui a ver una muy buena película de dibujos animados: Los Croods. Se trata de una familia prehistórica integrada por unos personajes muy particulares: el padre Grug que ejerce como un auténtico paterfamilias, asumiendo sus obligaciones como tal por encima de todo. Mantiene a su familia unida, les protege y organiza las cacerías para que no les falte alimento. Es excesivamente protector con su joven hija. Se resiste a aceptar que ella está creciendo y necesita su espacio. Cree que el temor les mantendrá vivos y que todo cambio es malo.
 
  
Eep es la hija adolescente. Intenta animar a su familia a buscar un futuro diferente fuera de la cueva. Sandy es la hermana pequeña, un auténtico bebé salvaje, dispuesto a emprenderla a mordiscos con quien sea.
 
Ugga es la madre de la familia. Siempre ha estado sometida al criterio de su marido, pero…. ahora las cosas empiezan a cambiar.
 
Tonk es el hijo cabeza hueca y torpe, aunque aspira a ser tan buen cazador como su padre. Abu, la suegra de Grug, es una enérgica abuela, con un gran instinto de supervivencia y una proverbial “mala leche” si me permitís la expresión.
 
Chico, el inventor es el que enamora a Eep la adolescente, y asombra a todos porque tiene ideas y es capaz de hacer fuego e inventa sus primeros zapatos.
 
Parece evidente que con este plantel, las aventuras se tienen que suceder cuando ante el derrumbe de su cueva tienen que emprender viaje para buscar una nueva vida. ¿No os resultan familiares todos estos personajes? ¿Tenemos cerca algún prototipo similar? ¿O les tenemos incluso camuflados en nuestras Organizaciones?
 
Te has preguntado si ese directivo que se sienta al otro lado de tu pecera ¿es un auténtico Crood? ¿Puede ser un personaje prehistórico?.
 
Vamos a recordar los aspectos que caracterizaban la vida de Grug, Ugga y familia: Todos tienen un enorme respeto, casi reverencial por las normas que han existido desde siempre. El padre se las ha inculcado y nadie, salvo la joven Eep es capaz de darse cuenta que existen otras posibilidades, intentando hacer las cosas de una manera distinta.
 
Pero el padre se resiste a todo cambio, lo teme más que a nada. Está convencido de que cualquier cambio vendrá acompañado de una debacle. Esa es la razón por la que experimenta un profundo rechazo a todas las ideas que aporta Chico. A todas menos a una: el fuego. Ese elemento que él confunde con el sol, le parece maravilloso.
 
Las innovaciones que este joven empieza a incorporar en la vida cotidiana de los Croods tardan en ser aceptadas. Esas pequeñas o grandes transformaciones sólo serán admitidas cuando la familia prehistórica empieza a conocer los beneficios de esos cambios. El fuego les permite iluminarse en la noche oscura,  combatir el frío y ahuyentar a las fieras. Esto es lo que suele ocurrir en las Organizaciones: Los cambios son recibidos con frialdad o rechazo. A nadie le apetece perder su status, salir de su zona de confort o enfrentarse a situaciones nuevas de resolución incierta.
 
Somos genuinamente resistentes al cambio. Nos aferramos tozudamente a lo que ya tenemos y conocemos. No queremos arriesgar. Los cambios en las Empresas pasan obligatoriamente porque todos sus integrantes conozcan y consientan, y eso lo hacen cuando perciben las ventajas o los frutos que provocan.

 
Mientras eso no ocurre, tendremos colaboradores que acatan los procesos de cambio, pero no lograremos su adhesión. Los Croods logran empezar una nueva vida cuando entienden que tienen que unir la enorme fortaleza de papa Grug con la inteligencia de Chico.
 
Lo dejo para vuestra reflexión. Vigilad atentamente que el compañero del fondo o incluso tu propio jefe no sean un Grug disfrazado de directivo, porque en ese caso boicoteará cualquier cambio, cualquier acción que parezca una novedad. Y ese es el primer paso hacia el fracaso.
 
Cuidado, ese camino puede ser corto. Como me dijo hace poco un amigo, “no estamos en una era de cambios, estamos en un cambio de era”
 
No olvidemos que los neandertales se extinguieron, porque no supieron adaptarse a los cambios (el clima, el nuevo entorno, las herramientas...)
 
Juan F. Bueno

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