24 octubre 2013

Sangre y Esperanza

Posted by Juan bueno On jueves, octubre 24, 2013 No comments
Estrasburgo, esa fría y bucólica ciudad, nos ha enviado en forma de sentencia un quebrantamiento de la esperanza. Y la Audiencia Nacional, probablemente obligada a acatarla, decide de forma rápida la excarcelación de una mujer (poco  importa su nombre ni su circunstancia) condenada a la friolera de 3.828 años por 24 asesinatos.
 
 
Sangre, mucha sangre ha corrido por las manos y la intención de esa mujer menuda que sonríe al verse en libertad. Está arropada por los suyos, que acuden a recibirla. Los familiares de sus víctimas no pueden ir a hacer ningún recibimiento a sus seres queridos. Sólo pueden llevar flores y recordar. Llevar flores y llorar. Llevar flores y no sentir consuelo.
 
Sangre y esperanza son poco compatibles. El cumplimiento de la legalidad supone una brusca disolución de la esperanza de todas esas personas que han sufrido de cerca el terrorismo. En los años 80 esa mujer pelirroja de falso aspecto inofensivo acabó con las vidas y las ilusiones de 24 personas, una detrás de otra. Sin piedad. Esa mujer pelirroja abría en muchas ocasiones el Telediario inundado de atentados y entierros. Sin arrepentimiento. Luchando por una causa. Pero ¿hay alguna que justifique arrebatar la vida con un crimen tan salvaje?. Pero no sólo uno, dos, tres, cuatro, cinco, doce, diecinueve, veintiuno, venticuatro…. Cuánto desgarro!
 
 
Ha pasado en la cárcel 26 años, su juventud se queda entre cuatro paredes. Ignoramos que habrá pasado con esos ideales. Sin embargo sus víctimas lo perdieron todo, la juventud, la madurez, sus seres queridos... su familia.
 
Todo descansa bajo tierra. Cumplir sin demora las indicaciones de Estrasburgo es un atropello para las víctimas. Para aquellos que sobrevivieron a sus maridos, hijos o hermanos y que conservaban la vana ilusión de que esas muertes no fueran inútiles. Que hubieran contribuido a una sociedad más justa. Baldío. Un atropello.
 
Estos sentimientos soliviantan la entereza de todas esas personas. Su equilibrio, su rectitud, su profundo respeto por la legalidad. Ninguno de ellos optó por la famosa Ley de Talión “ojo por ojo, diente por diente” porque sabían que así, todos tuertos. No. Esos familiares y amigos decidieron creer en la justicia que impondría el justo castigo por tantos asesinatos, por tanto dolor.
 
 
 
Esa certidumbre se ha roto con una sentencia que ha llegado de una ciudad, cada vez más fría y menos bucólica.
 
Estos delincuentes confesos y condenados salen de la cárcel arropados por sus seres queridos y solicitan discreción y protección en sus salidas. Quieren que les protejan esas fuerzas armadas que tantas veces han caído al asfalto salpicando su sangre, víctima de unos ideales trasnochados. Estrasburgo me parece cada vez más lejana y hostil. Aunque sus dictados se ajusten a la legalidad vigente.
 
Juan F. Bueno

07 octubre 2013



Este Sábado,  5 de octubre se ha celebrado el Día Mundial del Docente y me pregunto si pasará desapercibido. Tal vez sea así. ”¡Con el elevado número de problemas acuciantes que hay a nuestro alrededor, quizá no podamos pararnos a pensar en los profesores!”. Esta puede ser la reflexión de un ciudadano cualquiera en un lugar cualquiera. Desde mi punto de vista es un profundo error, un grave error.

 
 

La formación, la educación, la preparación de las generaciones venideras nunca aparece como uno de los problemas que preocupan a los españoles. Sólo hace falta ver las encuestas, que periódicamente se publican, para darnos cuenta de lo que más nos preocupa a los españoles: En la actualidad la crisis económica,  el desempleo, la clase política, la corrupción, etc.  y hace unos años, el terrorismo.
 
Pero ni entonces ni ahora estaban entre nuestras principales cuitas la educación. Este asunto parece de menor entidad frente a aquellos otros que afectan a la seguridad de los ciudadanos o la necesidad de comer todos los días y hacer frente a las facturas.

No obstante, lo urgente no puede ocultar lo importante.

Celebrar el Día Mundial del Docente, no es más que un sencillo homenaje o recordatorio hacia todos aquellos profesionales que se dedican a la formación de nuestros hijos, pero también a los adultos que siguen recibiendo formación a lo largo de su vida. ¿Se os ocurre alguna profesión en la que no haya que estar irremediablemente al día?.  Y la reciben de otras personas que ponen al servicio de los demás sus conocimientos y también su capacidad pedagógica.
 
Soy un firme defensor del crecimiento profesional y personal. Cuanto más sabemos, más se amplía nuestra capacidad de disfrutar y comprender todo lo que nos rodea. Cuanto más sabemos, más percibimos todos aquellos conocimientos que aún nos son ajenos. De manera impecable lo decía Descartes: "Sólo sé que no sé nada”.
 
Se trata, a mi modo de ver, de una profesión que está modificando su perfil clásico. Como se dice ahora, "se reinventa". Nuestros docentes actuales poco tienen que ver con aquellos maestros rurales del siglo pasado anclados en formas de aprendizaje hoy vistas como obsoletas.
 
Ahora nuestros hijos estudian con métodos más dinámicos, hacen juegos, simulaciones, preparan trabajos en grupo (imprescindible que empiecen a trabajar en equipo), hacen presentaciones, utilizan el power point (debería ser obligatorio adquirir algunas habilidades para hablar en público) y en ocasiones hacen la vida imposible a sus profesores. Educación (la que se recibe en casa) y Formación (la que te proporcionan en la escuela) con una base de valores comunes, compartidos entre padres y profesores, se me antoja indispensable para afrontar un futuro incierto y retador.
 
Ignoro si nuestros hijos y nietos lo tendrán más difícil que nosotros pero de lo que no tengo duda alguna es que cuanto mejor estén formados, estarán más preparados y dispondrán de más herramientas para conquistar el éxito o la estabilidad.

Oda al maestro: Es el día Mundial de los Docentes. Seguramente es más popular el día de la madre o de los enamorados, cualquiera de los de índole comercial.
 
Pero el del Sábado, fue un día importante. Y tal vez urgente.

Juan F. Bueno
                               
                    

12 septiembre 2013

Bienvenido a la normalidad

Posted by Juan bueno On jueves, septiembre 12, 2013 2 comments

A lo largo del mes de Agosto he disfrutado de unas vacaciones en las que he cruzado el país en dos ocasiones de una punta a otra. De norte a este, de un litoral a otro y después salté de un punto cardinal al contrario en un baile de viajes, sin duda, interesantes.


Para alguien observador y curioso como yo, este periplo veraniego da para unas cuantas reflexiones, de modo que quiero compartir con vosotros ésta que intenta sintetizar momentos, sentimientos o experiencias vividas a lo largo de estas semanas.

La primera es lo enormemente difícil que resulta desengancharse de la rutina cotidiana que nos hemos creado en torno al mail, las redes sociales, el ordenador, el I-Pad y todos estos artilugios o herramientas que poco a poco se han instalado en nuestra vida y que hacen que nos preguntemos ¿Cómo podíamos vivir antes sin ellos?. Mi desenganche ha sido parcial. He dejado descansar a mi blog y sólo miraba de reojo los mails que entran a menos ritmo, pero de forma intermitente. Sin embargo, han sido numerosas las ocasiones en las que me he visto rodeado por ejecutivos en bañador que pegados al móvil daban instrucciones sobre el último pedido u organizaban una reunión dando instrucciones a su secretaria, mientras su hijo gritaba insistentemente que le ayudara a acabar el castillo de arena.

 
Pues sí, realmente nos cuesta mucho poner distancia con esa cotidianeidad que ya se ha hecho nuestra. Esa ligazón con el mundo on-line que parece dar sentido a toda nuestra vida. Yo mismo me he descubierto en un pueblo apartado preguntando en el bar con avidez si tenían Wifi. En aldeas apacibles y alejadas en las que el bar del pueblo anuncia con un cartel “Hay platos combinados” debajo pone en letras provocadoramente grandes la clave para la conexión Wifi. ¡cómo han cambiado nuestros pueblos! No hay ayuntamiento que se precie que no cuelgue en su página web el programa de las fiestas! El pregón, la orquesta Sintonía y la carrera de sacos….

Cuánto hemos evolucionado! Estos días han sido una mezcla de descanso, cambio de rutinas, gastronomía, familia, amigos. De todo en diferentes proporciones. Y lectura, mucha lectura atrasada, horas enteras parapetado tras un libro, revistas varias o todo tipo de periódicos (le he dado un repaso a la prensa local de medio país). 
 


Ese viaje lector además de disfrutar de alguna novela me ha impedido olvidarme de nuestra ración diaria de conflictos, disgustos y realidades poco pacíficas: el conflicto con el Peñón; el grave deterioro de la situación en Egipto; el error en el indulto firmado por el rey de Marruecos; de nuevo la búsqueda de Marta del Castillo; el bochornoso paseíllo de algunos de nuestros dirigentes políticos a requerimiento del Juez Ruz y la jueza Alaya; la investigación sobre el accidente ferroviario del mes pasado…. La lista de inquietudes es variopinta y en absoluto desaparecen. Sólo quedan ligeramente apartadas por nuestras excursiones playeras, el tinto de verano y los cuerpos tostándose al sol. Pero la zozobra que todas ellas nos producen sigue estando ahí.

Ahora, de vuelta a los quehaceres habituales echo la vista atrás a esas tardes de chiringuito, mañanas de lectura en una terraza o aquella divertida excursión familiar haciendo el descenso del Sella. Paisajes abrumadores por su belleza que me hacen recordar lo insignificante que es el ser humano ante la magnitud de los Picos de Europa, por ejemplo. Alguna excursión tenía un silencio casi sobrecogedor, recorriendo la ruta de las Xanas (brujas) en Asturias. Una casa rural en un paraje de ese Principado, rabiosamente verde, con un tono casi altivo, esa aldea remotamente perdida en la montaña en la que, acompañado de la familia, degustamos una fabada de gratos recuerdos. ¡cuántos momentos!.

Sin embargo yo soy de los que recupera lo cotidiano con satisfacción, disfruté las vacaciones con un placentero afán, qué duda cabe! Pero me reincorporo a lo habitual diciendo “Bienvenido a la normalidad” y no experimento esa depre post vacacional que tan de moda estaba. Aunque me sospecho que cada vez se padece menos. No sufro ningún profundo fastidio por retomar lo que sólo ha quedado parado por un paréntesis de buen tiempo, momentos familiares y ausencia de despertador.


Las calles de nuestras ciudades se llenan de personas con buen tono por efecto del sol, aspectos más relajados y conversaciones interminables en las que se habla del crucero, de la casa del pueblo, de la excursión. Contarlo en volver a vivirlo. Los niños vuelven al cole tras una pausa larga en la que a veces se vuelve difícil organizar tantas horas de asueto.

De nuevo hay madrugones, atascos, reuniones, compras en el súper y obligaciones con los más pequeños y también con nuestros mayores. En las Empresas es momento de presupuestos, ajustes y planteamientos para el cierre del año, ante el último trimestre. El curso político empieza casi tan crispado como acabó; Obama se plantea atacar Siria; Putin le lanza miradas asesinas y el otoño promete. Me apetece escribir y compartir, aprender y compartir, vivir y compartir. Disfrutar de todo y de todos. Yo no tengo síndrome post vacacional, sólo le doy la bienvenida a la normalidad, a la vida en definitiva.

Juan F. Bueno

08 agosto 2013

Errar es humano

Posted by Juan bueno On jueves, agosto 08, 2013 2 comments
Errar es humano. Sus consecuencias, a veces tremendas.

En otra ocasión ya hemos reflexionado juntos sobre los errores y sus consecuencias. El error es humano y consustancial a nuestra actividad como personas. Tenemos que equivocarnos para tener la ocasión de rectificar, aprender y retomar el camino. Equivocarse para después acertar. Equivocarse para acumular experiencia, en definitiva errar para crecer. "Errare humanun es, sed perseverare diabolicum". Así lo afirmaba Séneca. Así lo confirma nuestro sabio refranero “el que tiene boca se equivoca”. Claro que sí, no podía ser de otra manera. Pero es que hay errores tan tremendos, algunos de esos que nos dejan sin respiración, impactados, bloqueados.
 
 
Algunos errores quiebran la confianza en el ser humano, nos hacen dudar y temblar ante sus nefastas circunstancias. Ya sé que generan aprendizaje y vivencias pero en ocasiones el precio es tan alto...!
 
Nuestras acciones como seres humanos son imperfectas. Estamos subidos a una espiral constante en la que hacemos y deshacemos. Analizamos y rectificamos. E  incluso cambiamos nuestras referencias sobre lo bueno y lo malo, sobre acertar o equivocarse. Nada más complicado si hacemos referencia además a la moral, la ética, las normas, los usos de la sociedad, etc. Una acción reprobable a principios de siglo pasaría hoy desapercibida a los mismos ojos. Los tiempos cambian y con ellos nuestras referencias.
 
Pero hay errores garrafales, inmensos y sus consecuencias no tienen paliativos. Y se dan en cualquier ámbito. Los empresariales pueden acabar con ciertos proyectos profesionales y suelen acarrear pérdidas económicas (MCDonalds intentó lanzar una pizza de la que ya nadie se acuerda porque fue un patinazo memorable o Mattel cuando decidió modernizar la imagen de Ken, novio de Barbie, la muñeca más vendida del mundo. Rotundo fracaso que costó millones de dólares). Pero lo dicho, se pueden llevar por delante algunas ideas profesionales y se apuntan con sentido negativo en la cuenta de resultados de esas Empresas.
 
A Henry Ford le llevó más de 20 años de intentos acertar con el negocio empresarial de éxito. El camino a veces es largo y está lleno de dificultades. El temor al fracaso impide que muchos proyectos empresariales vean la luz. Sin embargo para un emprendedor es esencial admitir como natural el método ensayo-error. Por supuesto, no a tontas y a locas. Con estrategia y conocimiento.
 

El famoso caza talentos que después de hacer unas pruebas a los Beatles concluyó diciendo que “no tienen futuro, los cuartetos están acabados y su música no gustará a nadie”. Supongo  que si vive todavía estará lamentando su escasa visión.
 
Un error puede ser según su naturaleza o sus consecuencias una falta, un desliz, un traspié, resbalón, descuido, equivocación, distracción, despiste, desacierto, desatino, disparate, equívoco, absurdo, aberración, errata, inexactitud, fallo, incorrección…. Dejo a vuestro criterio decidir cuál de estos sustantivos es el más adecuado a los siguientes errores:
 
Hacienda publicando las ventas que nunca realizó la Infanta Cristina por un supuesto error en la numeración de su DNI; Rajoy reconoce que se equivocó dando su confianza a Bárcenas (costoso fallo); el maquinista del tristemente conocido Alvia que descarriló en Santiago se despistó y esa acción ha costado una tremenda desgracia en vidas perdidas y en dolores que permanecerán; las autoridades marroquís se “confunden” de listas y se concede el perdón real a presos con graves delitos, entre ellos un pederasta con una larga condena pendiente de cumplir (enorme alarma social y problema jurídico de envergadura entre los dos países implicados); el ministro de educación plantea unas calificaciones para acceder a las becas que son inamovibles aunque unas semanas más tarde las modifica tras reconocer que tal vez se precipitó (claro impacto en la credibilidad); un buen número de ciudadanos se equivocaron al ser incluidos en ERES inexistentes porque sus empleos también lo eran (burrada de dimensiones épicas, perdonad la expresión, pero error me parece demasiado suave); ¿Alguien se acuerda del insigne Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil hace unos años al que por error se le ocurrió presentar un curriculum lleno de títulos y experiencias inexistentes?.
 
Algunos errores a pesar de empezar mal consiguen acabar de forma positiva: Pensemos en Cristóbal Colón, convencido de haber llegado a las Indias, cuando en realidad arrivaba a un nuevo continente por un fallo de cálculo en las distancias; en el ámbito empresarial los errores, devoluciones, quejas por calidad no hacen más que poner de manifiesto fallos de procesos o de producto, pero eso es lo que permite la mejora.
 
 
Este post sólo pone de manifiesto que el error es un concepto con dos caras, positiva y negativa. Lo que creo es que hay que agarrar y no dejar escapar el aprendizaje que lleva implícito, pedir disculpas por los errores, sólo en los casos que sirva de algo y saber que grandes errores han llevado finalmente a grandes aciertos.
 
El único hombre que nunca se equivoca es el que nunca hace nada”.
 
Juan F. Bueno

31 julio 2013

Se me olvido pensar y solo pude sentir

Posted by Juan bueno On miércoles, julio 31, 2013 No comments
Hace algunas semanas escribí una reflexión sobre las emociones que generó bastantes comentarios de mis lectores. Esto demuestra que es un tema que no nos deja indiferentes. Es lógico. El ser humano es una criatura que alberga sentimientos, emociones, recuerdos, experiencias.
 
 
Las personas pensamos porque sentimos o sentimos porque pensamos. Estas dos facetas nos separan del mundo animal. O tal vez no. La actualidad de estos días me ha inspirado este artículo “se me olvidó pensar”. Algunas de las noticias que nos acompañan en el día a día son síntoma evidente de aparcar el pensamiento. Y tal vez el sentimiento. Eso logra asustarme. ¿En qué nos estamos convirtiendo? Los sentimientos y las emociones caminan juntos en nuestras vidas y en muchas ocasiones la dirigen.
 
Las emociones son más reptilianas, más reactivas, más primitivas. Surgen y las experimentamos. Si caminamos solos por una calle oscura y nos encontramos de frente con un hombre con mal aspecto y que empuña un arma, seguramente sentiremos miedo, temor, incertidumbre, incluso puede que esa emoción nos haga salir huyendo o nos paralice. La emoción no se racionaliza, es un estado muy intenso que proviene de una Reacción (el miedo a ser atacado) y tiene una parte mental y otra orgánica (temblor, sudor). Reacciona nuestro instinto: Nos tenemos que poner a salvo. En los sentimientos intervienen más elementos: Son emociones que ya han pasado por más filtros intelectuales o de consciencia. En el sentimiento ya existe comprensión, entendimiento y reflexión.
 
El amor es sentimiento y la pasión es emoción. Si echamos un vistazo a la vida de las Organizaciones empresariales vemos que confluyen a veces sin orden ni concierto. Ante un Jefe imperativo, intolerante o que transmite siempre un feed back negativo, sentiremos emociones destructivas, negativas, en las que tendemos a contraernos. Por el contrario, ante un superior que nos impulsa, nos anima o sabe cómo motivarnos, nuestras emociones serán positivas, tenderemos a la expansión.
 
Las emociones no son más que nuestra reacción ante los eventos que nos ocurren. Hasta aquí todo entraría dentro de lo razonable. Pero vuelvo a la actualidad, a esas circunstancias que son las que nos rodean y pueden desbaratar todas las teorías. Yo me pregunto qué pasa por las cabezas o los corazones de algunas personas, o más bien qué justifica determinadas acciones. Pensamiento, sentimiento. Tal vez son piedras y no personas. ¿Qué inspira al Sr. Bárcenas a tratar de implicar a un montón de personas con acciones presuntamente ilícitas y desde luego poco éticas?. ¿Qué ha pesado en él, el pensamiento (análisis racional de su situación, ponderando así mismo el resultado de sus actuaciones) o el sentimiento (soledad al ingresar en la cárcel, frustración por verse privado de libertad) o tal vez la emoción (temor, incertidumbre ante un entorno desconocido).
 
¿Qué inspiró a José Bretón durante el horrible proceso judicial,  en el que trataba de mostrarse impasible?. ¿Que pesó en él, el pensamiento (parece poco probable tratándose de sus hijos, a los que de forma casi instintiva, casi animal todos tratamos de defender). Tal vez fue el sentimiento (odio o rencor hacia su ex esposa). O quizá fue la emoción (rabia infinita ante el abandono de su mujer). A lo largo del juicio lanzaba unas miradas frías, inquietantes. ¿Pensaba o sentía?. ¿Se emocionó en algún momento?. Dicen los especialistas en lenguaje corporal que, analizando sus movimientos y reflejos, simplemente fingió emocionarse.
 
¿Qué inspira a esos directivos que mandan (y digo bien, mandan y ordenan) llevando a sus equipos con mano de hierro, escasa emocionalidad y poco o ningún respeto por sus sentimientos?. ¿Piensan o sienten? Tengo serias dudas al respecto. Reconocer la emocionalidad de las personas, me parece un síntoma de inteligencia. Y ojo no hablo de sentimentalismos ni noñerías! Dirigir una Empresa, un equipo, un negocio, un partido político, incluso una familia, no es tarea sencilla!. Pero me parece imprescindible aceptar como natural que, en el desarrollo de cualquier proyecto, intervienen aspectos materiales o tangibles, y de igual manera aspectos humanos y emocionales. Tenemos que aceptar que las emociones y el pensamiento son herramientas para dirigir un negocio, por ejemplo. Pero hacerlo requiere una gran introspección personal y un humilde reconocimiento de defectos y virtudes. Y no todos los dirigentes están dispuestos a hacerlo. Podría ser un signo de debilidad, piensan algunos. A mí me parece una señal de fortaleza y valentía. Lo que me entristece profundamente es qué pasa por los pensamientos y sentimientos de esas personas capaces de todo con tal de causar daño.Sea en el ámbito que sea. Yo estoy convencido de que las emociones se contagian, y aquellas que son destructivas generan negatividad a su alrededor y aquellas que son positivas nos fortalecen y favorecen la autoestima.
 
Funcionan como verdaderos antídotos en un mundo como el nuestro, que hay días que se me antoja especialmente duro. Gestionar el cambio y promover la innovación, es la única solución para la supervivencia empresarial, y ése es un proceso de gestión de emociones.
 
Si alguien os ha dicho que las Empresas se dirigen con la racionalidad y los números, simplemente os han ocultado gran parte de la verdad. El escritor argentino Jorge Bucay decía: "No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con ellas”.
 
 
 
Juan F. Bueno

22 julio 2013

Reconoce a tu contrincante o lo pasaras mal

Posted by Juan bueno On lunes, julio 22, 2013 No comments
Hace unos días estuve en una sesión formativa basada en la detección de los perfiles psicológicos y su aplicabilidad en el mundo de la Empresa. Cualquiera de las herramientas que conozco (Eneagrama, Insigths ) se basan en clasificaciones de la personalidad fundamentadas en diferentes tipos preestablecidos y su interrelación entre ellos. Y no me refiero al famoso “conócete a ti mismo” de Sócrates, muy enfocado a aspectos de superación personal.
 
 
Estas herramientas que menciono, están encontrando su hueco en el mundo empresarial, porque todos sabemos la dificultad que entraña crear y dirigir un equipo y quien más quien menos, es consciente del déficit de buenos dirigentes que tenemos en nuestras Empresas.

Llevar adelante la vida de un equipo con éxito, requiere de una inteligencia intuitiva que pocos directivos poseen. No tiene nada que ver con la formación. Pueden ser los mejores técnicos. Imbatibles en lo suyo. Pero hace falta más. Por eso proliferan este tipo de modelos que pueden ayudar a una mejor gestión.  ¿En qué se basan?
 
No se trata de “etiquetar” o clasificar, porque en general estos métodos se fundamentan en analizar grandes rasgos de comportamiento. En general sirven para conocerse mejor, conocer a los demás y así ser capaces de establecer estrategias de relación y comunicación más eficaces.
 
No existen personalidades buenas o malas ni etiquetas definidas, sino sólo unos patrones de actuación. Y si trasladamos esta teoría al mundo de las Empresas, veremos que lo ideal sería la combinación de todos los perfiles en base a los puestos y también los determinados momentos que viven las Empresas.

¿Pueden ser útiles estas herramientas? No lo sé con certeza, conozco Organizaciones que las utilizan y pueden presumir de una adecuada gestión de sus equipos y también conozco muchas otras que no disponen de esos medios y lo hacen francamente bien. Y también conozco Organizaciones que lo hacen francamente mal.

Lo que me parece muy adecuado es que cada dirigente utilice todas aquellas herramientas que estén a su alcance y que les permitan ser más eficaces gestionando personas. Porque no olvidemos que ésta no es una asignatura que se enseñe en la universidad, ni se practica como becario. A dirigir, se aprende dirigiendo. Y los ensayos en probeta son peligrosos  porque en esta caso, el elemento que tenemos son las personas.

Los dirigentes deben hacer bien las cosas. Cada uno dentro de su estilo, de sus circunstancias, de la cultura empresarial de la que forme parte, del momento y de los objetivos que persigue su Organización. Y si esas herramientas son válidas,  adelante.

Pero el elemento esencial es la voluntad. Y el inmenso respeto por las personas que formen parte de un equipo.

Los cuatro grandes grupos pueden clasificarse así: El analítico o precavido; el social o relaciones públicas; el facilitador o idealista y el controlador o exigente.
 
¿Cuál es el empresario o dirigente perfecto?: El que combina (en mayor o menor medida) los 4 perfiles citados. Nada fácil ¿verdad?, pero no imposible. Porque algunos de los rasgos característicos de estos perfiles son contradictorios entre sí. Pero no hace falta alcanzar la perfección para ser un buen líder, aunque como he dicho antes, sí es imprescindible querer serlo.

El analítico busca la seguridad: argumenta y toma sus decisiones basadas en referencias, cálculos y argumentos pormenorizados. No se precipita en absoluto. Este perfil permite evitar errores, pero en ocasiones son lentos ante la toma de decisiones. Y ya sabemos todos cuál es la velocidad de crucero de nuestras Empresas hoy en día.
 
El social actúa de forma diferente Tiene muchas ideas y las quiere aplicar de inmediato, más guiado por su intuición (o la emoción) que por un análisis profundo de sus posibilidades. Le encanta conocer gente y se mueve como pez en el agua en sociedad, pero suele ser poco perseverante y no muy buen  planificador. Característica ésta necesaria  en el mundo empresarial.

El facilitador se encuentra en su medio a través de la ayuda a los demás. Se vuelca en las necesidades ajenas, a veces en exceso. Pierde la perspectiva objetiva de las situaciones porque sólo ve a las personas enfrentadas a sus dificultades.

El controlador es exigente. Está enfocado a resultados, es planificador, organizado y no se le escapa detalle. Suele conseguir sus objetivos, pero puede resultar frío y distante. Soluciona problemas, resuelve asuntos, plantea proyectos pero lo hace desde los números, los datos y los gráficos. ¿y las personas?: En último lugar.
 
Sé lo que estáis pensando. Todos conocemos alguno de estos perfiles, y la clave está en encontrar la persona que se adapte al puesto. Con algunas matizaciones, habrá perfiles profesionales que presenten algunas diferencias que son subsanables con programas formativos, pero no nos engañemos, no todas. Como dice la sabiduría popular:  “es más fácil contratar a una ardilla que enseñar a trepar a un pato”.
 
Por eso creo que hay que hacer un esfuerzo en reconocer, analizar y adaptarse a los diferentes perfiles, sean contrincantes, colaboradores o clientes. Y esa, entre otras, es una de las obligaciones de un gestor de personas. Como decía Machado “reconoce a tu complementario, que suele marchar contigo y ser tu contrario”.



Juan F. Bueno

17 julio 2013

Una cosa es predicar y otra dar trigo.

Posted by Juan bueno On miércoles, julio 17, 2013 No comments

Eso afirma el refranero español. Es más fácil dar consejos a los demás que aplicárselo a uno mismo.  Betrand Russel aportó una visión más filosófica de las acciones humanas diciendo “nosotros tenemos dos tipos de moralidad, una cuando predicamos y otra cuando practicamos”.

 


 
Y es que la realidad de forma obstinada se empeña en darnos ejemplos que confirman ambas frases.

Solo basta echar  un vistazo a nuestro alrededor: Las reformas del ministro Wert. O las intentonas de reformas. ¿Cómo puede todo un señor ministro de educación plantear una reforma educativa sin haber tanteado antes la situación? ¿No debería haber analizado el contexto a través de sus asesores, hablando con los responsables universitarios por ejemplo? La imagen queda muy comprometida cuando se plantea una reforma tan importante, se venden sus bondades, se insiste en que no hay otra opción y después… ante el rechazo generalizado se plantea una posible marcha atrás!!!!

Y lamento la situación que se plantea. Sé que puedo hacer una afirmación polémica, pero elevar las notas que se piden para acceder a una beca me parece correcto. Siento que no sea una idea popular o políticamente correcta pero entiendo que es un canto a la mediocridad conceder becas para ayuda al estudio a ….. estudiantes mediocres. Esto no tiene nada que ver con la renta de las familias ni con sus posibilidades o no de acceder a más formación.

A igualdad de condiciones hay que ayudar al que tiene menos ingresos y se esfuerza por el estudio. Así de contundente. El dinero que se destina a las becas es dinero público, sale del bolsillo de todos nosotros y hay que buscarle la máxima rentabilidad.
 
La formación nos da competitividad y ésta se relaciona con mejores resultados, con los que más destacan. Alcanzar un 5 no es una cualificación que justifique esa inversión de dinero público. Personalmente quiero que mi dinero se destine a los estudiantes destacados. Y si estos tienen pocos recursos, con mayor motivo. Pero no podemos subvencionar a los mediocres. Y un 5 es una nota, a mi modo de ver, pobre. El resto es (como decía Felipe González) hacer demagogia sobre las clases sociales.

El discurso del reparto de la riqueza, para que todos tengamos las mismas posibilidades, no deja de ser una pura demagogia, una afirmación de corto recorrido. Y que claramente ha sido tergiversada por los partidos políticos. Sin excepción.
 
¿Qué entendieron los dirigentes andaluces con el "cachondeo" y desvergüenza generalizada con los ERES falsos?.  ¿Quién se cree tan todopoderoso que distribuye a su antojo, o con sus propios criterios de equidad, los fondos públicos?. Es una auténtica estafa. Ya lo decía al principio “una cosa es predicar y otra dar trigo”.  Hay que hacerle un monumento a la Jueza Alaya. Atreverse a hincarle el diente a ese peliagudo asunto, con su aspecto de dolorosa penitente, siempre empujando ese troley  lleno de abusos…. Lo dicho, un monumento.
 
Algo parecido sobre el reparto de la riqueza  debieron pensar los dirigentes del partido en el Gobierno. Nos vendían como sus lemas la honradez y la transparencia. Claro. ¿Cómo se explican entonces esos sobresueldos  que han recibido tantos de ellos? Es el colmo de la desfachatez. Un sueldo es por acudir al trabajo y el otro por trabajar. Dentro de poco descubriremos que hay un tercer sueldo: por trabajar bien. Porque se puede acudir al trabajo, hacerlo y que esté rematadamente mal. En ese caso es de justicia no recibir el tercer sueldo. Sólo los dos primeros.

El pensamiento crítico es de las pocas cosas que nos puede salvar de la absoluta mezquindad. Lo que ocurre es que a veces este análisis cuesta hacerlo porque es decepcionante, desilusionador.

El papel lo aguanta todo o casi todo. Pero no podemos olvidar que cuando se hacen afirmaciones públicas en uno u otro sentido, hay que mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Sobre todo cuando tiene repercusión, cuando esas acciones son vistas, analizadas y valoradas por tantas personas!.
 
Sin ir mas lejos, echad un vistazo a este video de la Sra. de Cospedal. Se grabó en Enero, hace apenas 6 meses.
 
 
Parecía premonitorio ¿Y ahora que?
 

Esa ligazón entre ambos aspectos constituye el vínculo con el respeto a los demás y a la función que uno desempeña. Igual en la vida pública que en las empresas. Lo primero que le pedimos a un líder que se precie de serlo, es su consistencia personal y profesional.


Los españoles estamos más secos que los Monegros. Hay que hacérselo mirar.



Juan F. Bueno


11 julio 2013

Yes, we can. O tal vez no?

Posted by Juan bueno On jueves, julio 11, 2013 3 comments
Ese era el lema de Barak Obama en su campaña presidencial en 2008. “Sí, podemos”. Y en torno a esa frase logró, aquél senador demócrata, unir muchas voluntades e ilusiones. Pero yo he recordado este lema en un ámbito distinto, el de los estudiantes españoles que aprovechan parte de sus vacaciones en aprender o mejorar su inglés. Ahora las posibilidades que se ofrecen a los estudiantes son infinitas. Hace unos días el aeropuerto madrileño era un hervidero de jóvenes que se disponían a viajar a Gran Bretaña, Estados Unidos o incluso Canadá. Con familias, en centros de estudios, en intercambios, etc.

Y hay diferentes modelos, también dentro del territorio nacional, con inmersiones, campamentos, talleres, etc.
 
“Yes, we can”. Es imprescindible que adquiramos un nivel adecuado en la lengua de Shakespeare. Durante muchos años, en nuestro país, la necesidad de dominar otros idiomas,  no ha formado parte de nuestras prioridades. Si echamos la vista atrás, durante la dictadura, el aislamiento era tan conceptual que ni siquiera parecía necesario dominar idiomas. Mi generación creció pensando que el español era suficiente. Craso error.  Después, la normal apertura hacia el exterior, nos hizo ver la imperativa necesidad de dominar otras lenguas, por encima del nivel de conjugar verbos. El intermediate level of English que pregonamos muchos españoles es cierto, sólo a medias. La tendencia a exagerar en los curriculums es un seña de identidad, y cuando estamos en muchas entrevistas de trabajo, pasando verdaderos apuros, no pasamos de “My taylor is rich”. Por cierto que nunca he entendido en qué extraña circunstancia se puede utilizar esa frase…

Es imposible no sonreír recordando un spot de Sergio Ramos en el que tras repetir y ensayar nos deseó unas “ Morry Chirstmas”. José María Aznar nos regaló algunos de los mejores momentos de su dialéctica inglesa. Memorable también el discurso de Ana Botella ante los miembros del COI para defender la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos. Menos mal que esas personas tenían en sus manos un voluminoso expediente con las bondades de la ciudad, porque me temo que a la alcaldesa, que leyó vocalizando mucho sus folios correctamente escritos, apenas se le entendía.
 
¿Por qué nos cuesta tanto?. Emilio Botín decía con esfuerzo “ay am very praud of Banco Santander, is de beter bank”. Lo peor es que hacía esas declaraciones desde la sede del Banco, en Londres. Ay! En el caso de Rajoy se recurre directamente a la traducción porque sus esfuerzos en inglés provocaban sonrojo. “guat is dis”. No podemos tener directivos de primer nivel o representantes políticos en la primera línea que son una versión mediocre del inglés que se hablaba en las películas del destape español, cuando aquel hombrecillo de bigote, moreno y bajito se acercaba a la sueca monísima diciéndole algo incomprensible. Claro, “from lost tu de river”. Las intenciones, eso sí, estaban claras.
 
Yo no me explico como para ser camarero en la Costa del Sol se exige un inglés impecable y sin embargo para sentarse en el Congreso de los Diputados, no es necesario.

Recordáis las clases de Gomaespuma cuando decían “leo el buk el mondey”? dejando de lado la vis cómica del asunto no nos podemos permitir que se cuestione nuestra profesionalidad o valía por esta aparente incompetencia en el tema de los idiomas.

Sólo un 10% de los españoles habla inglés de forma fluida. Este dato es preocupante, nos tenemos que subir a ese tren porque el resto del continente ya viaja en la alta velocidad del alemán, ruso, chino…. Y nosotros seguimos diciendo que “dentista” en inglés es “a very expensive doctor”.
 
Yo creo que tenemos un sentido del ridículo y un complejo tan exagerado, que nos impide ser eficaces en la comunicación. Yo sé que “Everywhere they boil beans”, pero es que tendremos que dedicar un esfuerzo especial para ser competitivos en este sentido. Cierto que “It is not turkey mucus” aprender un idioma, pero estamos obligados a dar un salto (en el que ya llevamos un retraso considerable). “For if the flies” el resto de Europa ya está practicando otros idiomas y además dominándolos con soltura.

No podemos seguir actuando como Morning-singer, mintiendo o exagerando en el curriculum, y cayéndonos con todo el equipo cuando alguien se dirige a nosotros en otro idioma. La enorme dificultad con la que nos encontramos en el tema idiomas es que dominarlos (el inglés en especial) ya no es una ventaja competitiva, ni un hecho diferencial, es un requisito imprescindible. Así que “My happiness in a hole”: Dicho de otra manera, o nos espabilamos o nos quedamos fuera. El español abre muchas puertas en el mundo, pero el “intermediate” en inglés las cierra con igual fuerza.

Reza el título de este post “yes, we can”. Pues a demostrarlo rápido, que ya estamos en tiempo de descuento. O de lo contrario, seguiremos eternamente con ese San Benito que denomina al español medio: "Ciudadano del mundo, que se pasa la vida, estudiando ingles".

Juan F. Bueno

05 julio 2013

Tal vez sea una exageración titular un post con una afirmación tan contundente, y parece que sea falta de esperanza. Ni trabajo, ni estudio. Ni presente ni futuro. Como diría un castizo “ná de ná”.
 
 
No obstante no podemos negarnos a la realidad que, una vez más de forma insistente, nos golpea con sus datos. Según la OCDE somos el país europeo con mayor número de “ni-nis”, esa generación que no tiene una ocupación conocida, no estudia, no trabaja, y lo que es peor, no tiene perspectivas de hacerlo en breve. Las cifras que da la OCDE,  son abrumadoras. Y, a mayor abundamiento dentro de nuestro propio país hay enormes diferencias regionales. Veamos por ejemplo que el número de los “ná de ná” es muy superior en Canarias que en Navarra.


Podríamos pensar que esta situación en coyuntural, menos mal! Claro, una buena parte son consecuencia directa de la crisis: Jóvenes que dejaron los estudios atraídos, en especial, por el mundo de la construcción que generaba buenos ingresos y de forma inmediata. Esa burbuja falsa y frágil en la que hemos vivido, empujó a gente joven a dejarse encandilar por el dinero rápido,  dejando de lado la formación. Craso error, cuyas consecuencias estamos pagando en la actualidad y que hipotecan el futuro de una gran cantidad de nuestros jóvenes.

 


 Está claro que no todos podemos se ingenieros, médicos o profesores. Sería un dislate. Pero también lo es abandonar viejas profesiones que siguen siendo igual de necesarias y que garantizan en muchos casos el futuro, aprendiendo un buen oficio. Repito aprendiendo. Son imprescindibles buenos fontaneros, electricistas o carniceros. Todos los gremios que están a nuestro alrededor están sufriendo los envites de la crisis, de la falta de crecimiento. Muchos pequeños empresarios se ven obligados a echar el cierre. Pero toda esa situación es mucho más llevadera cuando se tiene formación, la que sea, sólida, para intentar levantarse y de nuevo ser un profesional competitivo.
Las cosas están mal. Sería un absurdo negarlo, pero si repasamos las cifras del paro y analizamos los sectores más afectados, comprobaremos que el desempleo y la desesperanza golpea con más fuera a aquellos que no disponen de una titulación, a los que no tienen una formación específica.
 
Y buena prueba de ello, son los datos que nos da el  último informe de Infoempleo, que nos dice que el 61% de las ofertas de empleo, solicitan candidatos con titulación universitaria.
 
Sí, ya sé lo que estáis pensando muchos: Arquitectos e ingenieros en paro o trabajando de camareros. Por supuesto, pero al menos esas personas que disponen de unos conocimientos, los podrán usar antes o después y estarán más preparados para afrontar un futuro con mayores garantías, cuando se empiece a ver la luz al final del túnel.

Porque los peor es la desesperanza. Esa que parece invadir a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, a las bolsas y a la economía en general. Hay que romper ese círculo de negativismo desde el que no se consigue nada. O casi nada. Cierto es que ser positivo no sirve para encontrar trabajo, pero es una actitud que abre más puertas que las cierra y que además se contagia. Imaginemos que hacemos la selección para varios puestos de trabajo en una Empresa: Por la propia naturaleza humana desearemos contratar antes a personas animosas, preparadas y con clara actitud de labrase un futuro. ¿A quién le apetece incorporar a su Empresa a potenciales trabajadores negativos, exasperados y carentes de ilusión? No nos engañemos, esos procesos de selección acaban diciendo “ya le llamaremos” y esa llamada no se produce nunca.

Por supuesto que hace falta actitud y aptitud. Simplemente no lo he dicho porque es una completa obviedad. No puedo contratar para cubrir un puesto de médico a alguien que no lo es, pero entre dos médicos, seguramente me quedaré con el que me encandile por ciertas habilidades sociales, tan imprescindibles hoy en día.

Hace unos días estuve en una reunión que patrocinaba una prestigiosa Facultad de Ciencias de la Información, en la que entre otros ponentes, estaba el Director de Recursos Humanos de una telefonía puntera, quién  dijo algo así como: “contratamos a las personas por sus conocimientos y los despedimos por su actitud”. Y cuándo le comenté porque entonces no cambiábamos los parámetros de selección y comenzábamos a hacerlo por aptitudes, me contestó “Juan, todavía hay muchos mediocres en esta profesión nuestra”.
 
Por eso me preocupa y entristece los datos de los “ni-nis”, porque no podemos permitirnos el lujo de perder una generación; porque tenemos que ganar en competitividad y para ello la profesión y la formación son elementos imprescindibles; porque tampoco  podemos reflejar la imagen de un país empobrecido en conocimientos y habilidades. Porque sólo los mejores triunfan, porque la competencia cada día es más dura y porque somos un país luchador, con ganas de salir adelante.

Igual que hemos acuñado el término los “ni-ni” desconocido hasta hace unos años, propongo recoger uno distinto los “si-si”. Sí que estudian y sí que trabajan. Que tienen presente y tienen futuro.


Juan F. Bueno
 
 
 
 

01 julio 2013

La identidad cultural de nuestras Empresas.

Posted by Juan bueno On lunes, julio 01, 2013 No comments
Esta es una pregunta que me asalta con frecuencia. Cuando salgo, asisto a algún congreso, organizo un viaje, llevo el coche al taller o simplemente hago la compra en el supermercado de la esquina.
 

Y no me refiero a que las Empresas españolas tengan una identidad propia, relacionada con la idiosincrasia del país. No, no me refiero a la homogeneidad que pueda dar la analogía geográfica o incluso la del sector. Está claro que cada Empresa, en su ámbito de actuación tiene las características propias de la actividad a la que se dedica (poco o nada tiene que ver el mundo de la Distribución con la Siderurgia o la Construcción).

A lo que quiero aludir es a la esencia intrínseca de cada Organización, a los  aspectos y características que la definen y permiten distinguirla entre sus similares.

Me viene a la cabeza un nombre como el de Zara. La cultura corporativa de Inditex está marcada por el trabajo en equipo, la comunicación abierta y un alto nivel de exigencia. Todos podemos distinguir sus tiendas por las características que saltan a la vista y que la hacen única: Buen diseño a precios muy competitivos, adecuada atención al cliente, constante renovación de sus modelos, plataforma tecnológica, RSC, etc. Hay unos signos característicos genuinos, que permiten identificar a la Empresa de un simple vistazo.
 
La cultura empresarial se compone de una Misión, de una Visión y de unos Valores. Dicho de forma sencilla, establecen aquello que sabemos hacer bien, para qué lo hacemos y cuáles son los valores que nos guían en el cumplimiento de nuestros objetivos.

Uno de los objetivos principales de la Gestión de Personas es proveer las condiciones necesarias para que se cree y mantenga una Cultura Corporativa identitaria.

Esto significa una visión clara por parte de la Dirección, que debe de ser convenientemente comunicada y comprendida por los Empleados. Y además debe estar interiorizada en cada una de las áreas de negocio, con herramientas que permitan materializarlas en el día a día. Este es quizá uno de los puntos más débiles en nuestras Organizaciones y que conviene afianzar, para dar precisamente ese protagonismo identitario a la marca.

En una palabra, dar carta de naturaleza en toda su extensión a los carteles en los que reflejamos con grandes titulares la Misión, la Visión y los Valores y que colgamos en bonitos cuadros en los despachos de los Directivos de nuestras Empresas. La pregunta que debemos hacernos es, si esos carteles que enseñamos a los clientes y visitantes, reflejan en nuestros Empleados los sentimientos que allí rezan. En una palabra ¿Están arraigados? ¿Los Empleados los sienten como suyos? ¿Son realmente elementos identificativos? ¿Sirven para distinguirnos?
 
Hay que alejarse de declaraciones grandilocuentes, si éstas no se llevan a la práctica, porque sólo generan descrédito y alejamiento de la realidad cotidiana. La Visión y la Misión implican lo que queremos ser como Empresa y por eso la actuación de todos los Empleados debe estar alineada con la consecución de esos objetivos. Disponer de una cultura organizativa débil o poco arraigada en todos los ámbitos, puede generar ciertos antagonismos, creencias diferentes dentro de la propia Organización e incluso, en ocasiones   dar una imagen de  visión cortoplacista y en otras incluso marketiniana. Si nos encontramos en situaciones parecidas a las descritas,  nos va a resultar mucho más difícil conseguir así el compromiso de todos y por ende una adecuada cohesión entre los equipos.

Establecer una cultura válida, que consiga aunar voluntades en torno a ella, sirve para trazar el camino de esa Organización. Requiere un periodo de reflexión y análisis sobre el modelo de negocio, los elementos inspiradores del mismo (Empresa líder, socialmente responsable, innovadora, etc.) por parte de los máximos responsables de la misma. Esa misma definición debe de implicar el estilo de liderazgo imperante en la Empresa, clarificando las funciones clave, los puestos críticos, y en definitiva, el modelo de gestión y operativo de la Organización.

Todos estos conceptos que yo menciono como imprescindibles, conforman el “alma” de la Empresa. Son los pilares en lo que se asienta su credo y por tanto corresponden al “pensamiento a largo plazo”.
En ocasiones, en  tiempos convulsos como estos que estamos viviendo,  estos conceptos corren el peligro de ser postergados al olvido, al ser tachados de superfluos. Algunos Directivos pueden pensar que estos conceptos no captan clientes, ni venden más. Yo opino que  en esta época de notable incertidumbre, se me antojan prioritarios. Identificar y definir todos estos aspectos, ayuda a seguir la línea establecida y evitar que nos despistemos en la turbulencia de la crisis. Tener la Misión, la Visión y los Valores como brújula de la Organización, da certeza, seguridad y orientación a sus Empleados, Clientes e Inversores.

Además de servir para que, en momentos de cambio, podamos adaptar el funcionamiento de la Compañía y sus objetivos, porque todos los Empleados y procesos estarán orientados en la misma dirección. Y recordemos que el cambio no avisa: Llega y se instala.

La cultura empresarial, que a veces asociamos como  patrimonio de las grandes Corporaciones, es igual de válida para Empresas más modestas. Estas pueden y deben tener un conjunto de señas propias en las que reconocerse. Estoy convencido que eso aumenta el compromiso de los empleados. Y el compromiso es una pieza sustancial para alcanzar la competitividad.


Juan F. Bueno


28 junio 2013

Pasion, trabajo y excelencia: Vaya par de gemelos.

Posted by Juan bueno On viernes, junio 28, 2013 5 comments
Leo en un suplemento semanal un artículo dedicado a un par de gemelos de 85 años que han dedicado la mayor parte de su vida al negocio familiar, una corsetería de las siempre. Ella cotizó durante 50 años y él 68. Y la crónica de un negocio humilde y las palabras de sus dueños me dieron una gran lección de management, que debería ser difundida como si de unos gurús se tratara.
 

Entre los dos hermanos acumulan 118 años de cotización ininterrumpida a la Seguridad Social. Todo un récord en esta época. Nunca han cobrado el paro. Si alguien se parara a hacer el retrato ideal del contribuyente español podría ser sin duda el de este Josep que lleva detrás del mostrador desde 1940.

Pero sin dejar de ser admirable todos estos datos lo que de verdad me cautivó de su historia es la sencillez con la que explica al periodista su forma de trabajar: “mi vida es levantarme cada mañana bien temprano, subir la persiana, dar un trato excelente a las clientas y no dejar escapar ni una sola venta”.

Estoy seguro que Josep nunca asistió a esos cursos de cualquier prestigiosa Escuela de Negocios, en las que en forma de curso de postgrado o Máster para directivos a lo largo de muchos meses te enseñan dos máximas: dar un trato excelente y no dejar escapar una venta.

El bueno de Josep desde su aplastante naturalidad nos ha dado una clase magistral encaminada en primer lugar a la excelencia. Esa concepción suya de cómo hacer las cosas es una expresión de candor y de sabiduría de los negocios absolutamente irrefutable. No concibe que se pueda hacer de otra forma. Y nadie le ha explicado el concepto de excelencia empresarial. Esa idea de perfección, de afrontar el trabajo cada día de forma sobresaliente y con una calidad superior es su única forma de entender la tarea cotidiana. Josep apenas ha salido de su pueblo, no ha subido en avión o en barco pero no duda en afirmar que el trato que han de recibir sus clientas tiene que ser óptimo. Claro ejemplo de que no hay que ser un hombre de mundo para saber cómo llevar un negocio con sentido común y espíritu comercial.
 
Todos esos conceptos de management no los ha asimilado el bueno de Josep tras las explicaciones de algún gurú. No, en absoluto. Ese ha sido su lema de vida. Y el amor al trabajo, la pasión cotidiana por lo que uno hace. Si pensamos en los grandes genios, en personas que han pasado a la historia en cualquier disciplina: la música, el arte o los negocios, veremos que todos han aportado pasión, trabajo y sin duda excelencia.

Tal vez tengamos que pedir al tendero de lencería (como él mismo se define) la impartición de un curso sobre su modelo de gestión. Seguro que lo haría encantado. Pura orientación al cliente.

Su segunda máxima la de “no dejar escapar ni una sola venta” es su tratado de orientación al negocio, a los resultados. Pero Josep tampoco ha estudiado Marketing ni técnicas de ventas, pero sabe que no debe dejar escapar a ninguna clienta que se vaya a comprar las medias o los botones a otro lugar. El ofrece un trato cercano, personalizado y asegurando la salida de todo el producto. Atiende a sus clientas, la organización del negocio y tiene un objetivo claro: sus ventas.
 
Josep no lo sabe pero atiende su modo de vida con esas palabras que hoy llenan muchas Empresas: tiene una  misión, una visión y desde luego unos valores (“las cosas bien hechas bien parecen”). Lo hace de forma intuitiva y permanente, está en su ADN empresarial. Ese que a veces nos cuesta tanto inculcar en algunos directivos.

El tendero ha trabajado toda su vida por encima de los estándares exigibles y con un compromiso de logro ciertamente inspirador.

Son las últimas semanas en la lencería de Josep. En breve se jubilará. Ha organizado unas atractivas rebajas que han provocado que su tienda esté llena de clientas que se las disputan. Las ha promocionado con el boca a boca por todo el pueblo. Pero la crisis también le ha golpeado. Y afirma que será difícil que pueda vender todo el género. Lo sobrante, lo que no le compren sus clientas fidelizadas a lo largo de años, lo entregará en Cáritas para los más necesitados. ¿Cómo se llama eso? ¿Responsabilidad social corporativa? El bueno de Josep no lo sabe pero en una página de periódico me ha recordado todo un máster.
 
Gracias Josep por estas lecciones de management desde la humildad de tu lencería de pueblo.

Juan F. Bueno

Suscríbete al Blog



contador de visitas
Contador de visitas