31 diciembre 2013

Para recordar y para olvidar.

Posted by JUAN F BUENO On martes, diciembre 31, 2013 No comments
Cuando se acaba el año o finaliza una etapa o se logran los objetivos planteados en un proyecto se suele hacer balance, o sea, se coteja todo aquello que ha ocurrido, analizando lo positivo y lo negativo, y al final casi de manera instintiva se suele ponderar de forma suave  y en clave de positivo.
 
 
 
Al filtrar los temas con el paso del tiempo, tratamos de mitigar los efectos negativos para evitar sentir la punzada dolorosa de aquello que ya nos dañó en el pasado y desde luego somos benévolos con nosotros mismos. Y con lo que salió bien añadimos prósperos aspectos a aquellas situaciones que tal vez no lo eran tanto.

Ahora se acaba un año complicado en lo social y lo económico, en los aspectos macro; activo en lo político y muy movido en lo judicial, confuso en lo legislativo; desconcertante para nuestra Monarquía, turbio para nuestras clases medias, desconcertante para la Sanidad; triste para la Educación, desquiciante para una lista grande de personajes que ni siquiera hace falta mencionar. Año caótico para unos seudo famosillos que no atesoran más méritos que entregar sobres, usar sus influencias, hacer negocios que no debían, pagar facturas de gastos personales, usar empresas para fines propios no demasiado transparentes, engañar, mentir, vender su vida privada (pero qué nos importa!). Este año incierto y duro deja momentos diferentes, pero muchos vinculados al paro, la pérdida de puestos de trabajo, la finalización abrupta de proyectos empresariales y la desilusión y el pesimismo que eso lleva aparejado.
 
Muchas, muchas han sido las Pymes y autónomos que han tenido que echar el cierre, abrumados por las pérdidas y la falta de futuro. Y detrás de cada uno de esos negocios hay empleados y familias que se enfrentan a momentos de inseguridad, de los que se tienen que rehacer. La desesperanza puede hacer mella en ellos, son momentos de desesperanza y de cierta desgana en ocasiones.

Las empresas recortan sueldos y presupuestos, tratan de ajustar los costes fijos hasta límites insospechados y actúan en las contrataciones con un candor y una ingenuidad que, si me permitís la expresión, es casi pueril. Se deshacen de eso que llamamos el talento senior (o sea los tipos experimentados que saben, porque tienen muchos años a sus espaldas, tienen el conocimiento y además las habilidades. Porque ya les ha pasado de todo o de casi todo) y contratan el talento junior. Ojo! Claro que hay que dar oportunidades a los jóvenes. Es una obligación inexcusables con las generaciones que vienen detrás. Pero esas soluciones que sólo consisten en poner parches no funcionan. Porque el único fin de ellas es abaratar costes de manera radical e inmediata. Como sea, sin planificación de los recursos (humanos) que son necesarios en cantidad y sobre todo en calidad. Sin control. Bajar costes porque hay que subsistir en el plazo más inmediato.
 
Cuando un enfermo tiene algo grave (nuestro país lo tiene), por ejemplo una neumonía no sirve de nada ponerle una tirita en la rodilla. Esa pretendida cura no le va a empeorar, la tirita  no va a agravar sus síntomas, pero mientras no tome los antibióticos adecuados no mejorará. Eso ocurre en las empresas con las selecciones y contrataciones que no son adecuadas. Generan costes en formación y adaptación del personal, al que le cuesta adaptarse a las organizaciones y a los puestos de trabajo, hay poca motivación, más rotación de la deseada y escasa motivación. Resultado, como país nuestro tejido empresarial sigue siendo poco competitivo.

Un año da para mucho, pitidos por las preferentes, un Papa volcado en los pobres, con un mensaje cercano y que parece luchar contra la corrupción y alejarse del boato. Ryan Air vuelve una vez más a aparecer en la prensa como la empresa aérea más denunciada del planeta: Recibe 8 denuncias diarias de sus pasajeros (Olé!). Además de haber obtenido  una sentencia muy reciente, ganada a pulso,  que le condena por discriminación, por sus tan llamativos y soeces anuncios publicitarios de sus azafatas ligeras de ropa (En un post de mediados de año,  ya denunciábamos esta situación).
 
La lotería de Navidad da premios muy repartidos y veo en las noticias, no sin cierto estupor, que la inmensa mayoría de los premiados están en paro, son jubilados, les iban a desahuciar de la casa, vivían de una ayuda social..., y sólo uno de los que entrevistan era mileurista. Me quedo consternado, porque si ese reportaje era un muestreo de lo que representa la demografía de este país alguien se tiene que echar a temblar, o tal vez todos, o tal vez en algún despacho de alguien importante deberían de estar trabajando en medidas estructurales, de verdad, serias y sostenibles, porque lo que no se sostiene es otros sorteo de la lotería como éste.

Parte del premio gordo tocó en O Rosal, un pequeño pueblo de la provincia de Pontevedra, muy afectado por las preferentes (además de haber sido castigado este verano por un incendio que llegó hasta la puerta de las viviendas de sus habitantes), donde los pobres jubilados se concentraban con sus pitos tocando incansablemente para que no se olvidara la desgracia que sufrían por haber perdido los ahorros de toda una vida de trabajo que ahora les venían tan bien.

Esos mismos jubilados, como si el destino les quisiera compensar con un guiño benévolo se han visto tocados por la fortuna en forma de décimo. Mientras celebraban su suerte con una modesta botella de sidra, al fondo de la imagen se veía perfectamente trajeados a los empleados de banca acechando al olor de dinero fresco. Tal vez tenían algún producto interesante que ofrecerles. He oído hablar de unas preferentes que dan muy buenos intereses.

El año que se nos va deja buenos recuerdos, además ya he dicho que queremos quedarnos con el recuerdo dulzón. O al menos neutro. Suavizado. Somos un país solidario, Cuanto peor nos van las cosas, más nos ayudamos entre nosotros. Ahora que la crisis azota duro, nos apoyamos mucho en la familia, recuperamos a los abuelos (o sus pensiones?); volvemos al concepto de familia nuclear, de piña. Se está fomentando el emprendimiento y el autoempleo, pero estamos muy lejos de tener unas buenas condiciones para ser competitivos: tenemos demasiadas trabas y un sistema asfixiante, que desanima al más osado; aún así creo que somos gente creativa e innovadora y esta situación tan prolongada está obligando a sacar lo mejor y en algunos casos lo peor de nosotros mismos.

Obtenemos muy malos resultados en los estudios sobre capacidad matemática o lingüística de los españoles y también sobre nuestra competitividad. ¿el lado bueno? Que tenemos un área de mejora enorme. Seguimos siendo el primer país donante de órganos porque tenemos un alma y un corazón altruista significativa.

Ahora nos hemos convertido (una vez más la historia se repite) en país emigrante, pero no de maleta de cartón sino de jóvenes preparados, talentosos, con proyectos, y con ganas de comerse el mundo, que buscan fuera lo que no encuentran aquí.

Nuestra gastronomía se codea con la francesa de tú a tú como una de las mejores del mundo y aparecemos en una estadística como uno de los países con los hombres más infieles del mundo.

Hay que salir en las listas, los primeros o los últimos, pero hay que salir. Pero yo prefiero salir en las de creación de empleo, riqueza, oportunidades para nuestros jóvenes, investigación, transparencia, derechos humanos y sociales.
 
Feliz 2014
 
Juan F. Bueno

 

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