29 mayo 2013

Persiguiendo su pasion

Posted by JUAN F BUENO On miércoles, mayo 29, 2013 2 comments
El alpinista leridano Juanjo Garra falleció en el Himalaya, después de aguantar 4 días a 7500 metros de altura, malherido, pero sin dejarse vencer. Lamentablemente no pudo ser. Toda su fuerza, su garra y sus ganas de vivir no fueron suficientes para luchar a una altura donde la supervivencia es cuestión de horas por la falta de oxígeno y el frío helador congela las entrañas.

 
 
Tampoco fueron suficientes los enormes esfuerzos realizados por la expedición de rescate, un despliegue como no se había visto hasta ahora en medios técnicos y humanos en un rescate en el Himalaya y que ha permitido, (y es la última aportación de Juanjo) rescatar con vida a 8 alpinistas  en el Dhaulagiri y en cuya organización, puso toda su sabiduría y experiencia alguien tan especial como mi buen amigo Sebastián Alvaro. Recordando el título del programa que hizo famoso “al filo de lo imposible” así vivió estos días Alvaro. Sin descanso, con toda su energía intentando salvar la vida de un compañero. Sin descanso, sin perder la esperanza, aún siendo conocedor de las dificultades. Sin descanso, con el corazón y la mente en la cima de aquella montaña querida en la que esperaba malherido Juanjo. 
 
Tampoco fueron suficientes los cuidados y la incondicional compañía de su Sherpa Kheshap, quién acompañó a Juanjo hasta el último minuto.
 
Juanjo se quedó en el Dhaulagiri. Persiguiendo su sueño. Para siempre. En su cielo particular. Seguramente  alzó la mano y lo tocó. Indudablemente haciendo gala a su apellido. Con Garra.

Era un montañero experimentando que había coronado varios ochomiles. Pero asumía cada nueva ascensión con la ilusión de la primera vez, como un auténtico reto. Como un gran desafío. Esa ilusión, esas ganas mueve montañas.

Ese sueño que cada montañero persigue cuando inicia una nueva expedición, me trae a la mente la imagen de gente avezada, decidida, que a pesar de saber que rozan el peligro, visualizan como si fuera una fábula, ese momento en que coronan la cima y miran el cielo de tú a tú. También me trae a la mente esos temas que tanto tratamos el mundo empresarial: retos motivantes, trabajo en equipo, decisiones al límite, tolerancia a la frustración, resistencia, vencimiento de obstáculos, confianza en los demás y en uno mismo...


Una empresa de este calibre requiere organización (a raudales) logística, objetivos, equipo, liderazgo, financiación, selección (de los más preparados para coronar la cima), infraestructura de todo tipo, permisos, autorizaciones, sueldos (de los sherpas)... 
 
Sus ingredientes, son las emociones (las personas), los éxitos y fracasos, valores y valientes, visionarios, pasión y apasionados, controladores, calculadores, saber retirarse a tiempo. Elementos todos estos, que están presente en cualquier Empresa.

Escalar una montaña es un auténtico master de management. Tan real y potente, que es imposible reproducir en la mejor escuela de negocios. Porque en esa escalada vas notando en tu piel el frío helador de temperaturas bajo cero; el esfuerzo al límite por superar las dificultades y sobre todo el equipo. Su fuerza, su integración, su líder. La gran diferencia es que en una Empresa te juegas los resultados, aquí, en la montaña, te juegas algo mucho mayor. Por eso la pasión y el empeño son los dos grandes motores de esta empresa.
 

Pero al igual que el mundo empresarial un proyecto no es un éxito hasta que se da completamente por cerrado (cualquier imprevisto puede dar con él al traste). En la montaña la cima no se ha tocado hasta que cruzas de vuelta el umbral de la puerta de casa. No basta con llegar a la cima.

Me gusta la montaña. Me gusta Juanjo Garra. Me gusta Sebastián Álvaro. Me gustan todas las personas que activa y pasivamente han estado cerca de Juanjo en estos durísimos momentos: Alex Txikon, Ferrán Latorre, Simone Moro, Jorge Egocheaga y Nigma (un serpa del Makalu), a los tres sherpas anónimos, a los que nunca ponemos nombres y varios otros que desde el campo base han estado organizando y ayudando en el rescate. 

Me gustan las personas que persiguen sus sueños.
 


Persigue los tuyos.


Juan F. Bueno

2 comentarios :

  1. Juan,
    Creo que dejando a un lado que se habla de una triste noticia, como es la muerte, creo firmemente que no hay mejor manera de hacerlo, que viviendo tus últimas horas haciendo lo que te gusta y luchando por hacer realidad tus sueños.
    Un saludo.

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  2. Muchas gracias, Andrés por tu comentario.
    Es cierto lo que dices y en la gente de la montaña, más aún, si cabe.
    Esto entraña riesgos, en determinadas circunstancias, pero mucha gente prefiere vivir la vida así, que caer en la monotonía de una vida tranquila y placentera.
    Un saludo y gracias de nuevo.

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