22 julio 2013

Reconoce a tu contrincante o lo pasaras mal

Posted by Juan bueno On lunes, julio 22, 2013 No comments
Hace unos días estuve en una sesión formativa basada en la detección de los perfiles psicológicos y su aplicabilidad en el mundo de la Empresa. Cualquiera de las herramientas que conozco (Eneagrama, Insigths ) se basan en clasificaciones de la personalidad fundamentadas en diferentes tipos preestablecidos y su interrelación entre ellos. Y no me refiero al famoso “conócete a ti mismo” de Sócrates, muy enfocado a aspectos de superación personal.
 
 
Estas herramientas que menciono, están encontrando su hueco en el mundo empresarial, porque todos sabemos la dificultad que entraña crear y dirigir un equipo y quien más quien menos, es consciente del déficit de buenos dirigentes que tenemos en nuestras Empresas.

Llevar adelante la vida de un equipo con éxito, requiere de una inteligencia intuitiva que pocos directivos poseen. No tiene nada que ver con la formación. Pueden ser los mejores técnicos. Imbatibles en lo suyo. Pero hace falta más. Por eso proliferan este tipo de modelos que pueden ayudar a una mejor gestión.  ¿En qué se basan?
 
No se trata de “etiquetar” o clasificar, porque en general estos métodos se fundamentan en analizar grandes rasgos de comportamiento. En general sirven para conocerse mejor, conocer a los demás y así ser capaces de establecer estrategias de relación y comunicación más eficaces.
 
No existen personalidades buenas o malas ni etiquetas definidas, sino sólo unos patrones de actuación. Y si trasladamos esta teoría al mundo de las Empresas, veremos que lo ideal sería la combinación de todos los perfiles en base a los puestos y también los determinados momentos que viven las Empresas.

¿Pueden ser útiles estas herramientas? No lo sé con certeza, conozco Organizaciones que las utilizan y pueden presumir de una adecuada gestión de sus equipos y también conozco muchas otras que no disponen de esos medios y lo hacen francamente bien. Y también conozco Organizaciones que lo hacen francamente mal.

Lo que me parece muy adecuado es que cada dirigente utilice todas aquellas herramientas que estén a su alcance y que les permitan ser más eficaces gestionando personas. Porque no olvidemos que ésta no es una asignatura que se enseñe en la universidad, ni se practica como becario. A dirigir, se aprende dirigiendo. Y los ensayos en probeta son peligrosos  porque en esta caso, el elemento que tenemos son las personas.

Los dirigentes deben hacer bien las cosas. Cada uno dentro de su estilo, de sus circunstancias, de la cultura empresarial de la que forme parte, del momento y de los objetivos que persigue su Organización. Y si esas herramientas son válidas,  adelante.

Pero el elemento esencial es la voluntad. Y el inmenso respeto por las personas que formen parte de un equipo.

Los cuatro grandes grupos pueden clasificarse así: El analítico o precavido; el social o relaciones públicas; el facilitador o idealista y el controlador o exigente.
 
¿Cuál es el empresario o dirigente perfecto?: El que combina (en mayor o menor medida) los 4 perfiles citados. Nada fácil ¿verdad?, pero no imposible. Porque algunos de los rasgos característicos de estos perfiles son contradictorios entre sí. Pero no hace falta alcanzar la perfección para ser un buen líder, aunque como he dicho antes, sí es imprescindible querer serlo.

El analítico busca la seguridad: argumenta y toma sus decisiones basadas en referencias, cálculos y argumentos pormenorizados. No se precipita en absoluto. Este perfil permite evitar errores, pero en ocasiones son lentos ante la toma de decisiones. Y ya sabemos todos cuál es la velocidad de crucero de nuestras Empresas hoy en día.
 
El social actúa de forma diferente Tiene muchas ideas y las quiere aplicar de inmediato, más guiado por su intuición (o la emoción) que por un análisis profundo de sus posibilidades. Le encanta conocer gente y se mueve como pez en el agua en sociedad, pero suele ser poco perseverante y no muy buen  planificador. Característica ésta necesaria  en el mundo empresarial.

El facilitador se encuentra en su medio a través de la ayuda a los demás. Se vuelca en las necesidades ajenas, a veces en exceso. Pierde la perspectiva objetiva de las situaciones porque sólo ve a las personas enfrentadas a sus dificultades.

El controlador es exigente. Está enfocado a resultados, es planificador, organizado y no se le escapa detalle. Suele conseguir sus objetivos, pero puede resultar frío y distante. Soluciona problemas, resuelve asuntos, plantea proyectos pero lo hace desde los números, los datos y los gráficos. ¿y las personas?: En último lugar.
 
Sé lo que estáis pensando. Todos conocemos alguno de estos perfiles, y la clave está en encontrar la persona que se adapte al puesto. Con algunas matizaciones, habrá perfiles profesionales que presenten algunas diferencias que son subsanables con programas formativos, pero no nos engañemos, no todas. Como dice la sabiduría popular:  “es más fácil contratar a una ardilla que enseñar a trepar a un pato”.
 
Por eso creo que hay que hacer un esfuerzo en reconocer, analizar y adaptarse a los diferentes perfiles, sean contrincantes, colaboradores o clientes. Y esa, entre otras, es una de las obligaciones de un gestor de personas. Como decía Machado “reconoce a tu complementario, que suele marchar contigo y ser tu contrario”.



Juan F. Bueno

17 julio 2013

Una cosa es predicar y otra dar trigo.

Posted by Juan bueno On miércoles, julio 17, 2013 No comments

Eso afirma el refranero español. Es más fácil dar consejos a los demás que aplicárselo a uno mismo.  Betrand Russel aportó una visión más filosófica de las acciones humanas diciendo “nosotros tenemos dos tipos de moralidad, una cuando predicamos y otra cuando practicamos”.

 


 
Y es que la realidad de forma obstinada se empeña en darnos ejemplos que confirman ambas frases.

Solo basta echar  un vistazo a nuestro alrededor: Las reformas del ministro Wert. O las intentonas de reformas. ¿Cómo puede todo un señor ministro de educación plantear una reforma educativa sin haber tanteado antes la situación? ¿No debería haber analizado el contexto a través de sus asesores, hablando con los responsables universitarios por ejemplo? La imagen queda muy comprometida cuando se plantea una reforma tan importante, se venden sus bondades, se insiste en que no hay otra opción y después… ante el rechazo generalizado se plantea una posible marcha atrás!!!!

Y lamento la situación que se plantea. Sé que puedo hacer una afirmación polémica, pero elevar las notas que se piden para acceder a una beca me parece correcto. Siento que no sea una idea popular o políticamente correcta pero entiendo que es un canto a la mediocridad conceder becas para ayuda al estudio a ….. estudiantes mediocres. Esto no tiene nada que ver con la renta de las familias ni con sus posibilidades o no de acceder a más formación.

A igualdad de condiciones hay que ayudar al que tiene menos ingresos y se esfuerza por el estudio. Así de contundente. El dinero que se destina a las becas es dinero público, sale del bolsillo de todos nosotros y hay que buscarle la máxima rentabilidad.
 
La formación nos da competitividad y ésta se relaciona con mejores resultados, con los que más destacan. Alcanzar un 5 no es una cualificación que justifique esa inversión de dinero público. Personalmente quiero que mi dinero se destine a los estudiantes destacados. Y si estos tienen pocos recursos, con mayor motivo. Pero no podemos subvencionar a los mediocres. Y un 5 es una nota, a mi modo de ver, pobre. El resto es (como decía Felipe González) hacer demagogia sobre las clases sociales.

El discurso del reparto de la riqueza, para que todos tengamos las mismas posibilidades, no deja de ser una pura demagogia, una afirmación de corto recorrido. Y que claramente ha sido tergiversada por los partidos políticos. Sin excepción.
 
¿Qué entendieron los dirigentes andaluces con el "cachondeo" y desvergüenza generalizada con los ERES falsos?.  ¿Quién se cree tan todopoderoso que distribuye a su antojo, o con sus propios criterios de equidad, los fondos públicos?. Es una auténtica estafa. Ya lo decía al principio “una cosa es predicar y otra dar trigo”.  Hay que hacerle un monumento a la Jueza Alaya. Atreverse a hincarle el diente a ese peliagudo asunto, con su aspecto de dolorosa penitente, siempre empujando ese troley  lleno de abusos…. Lo dicho, un monumento.
 
Algo parecido sobre el reparto de la riqueza  debieron pensar los dirigentes del partido en el Gobierno. Nos vendían como sus lemas la honradez y la transparencia. Claro. ¿Cómo se explican entonces esos sobresueldos  que han recibido tantos de ellos? Es el colmo de la desfachatez. Un sueldo es por acudir al trabajo y el otro por trabajar. Dentro de poco descubriremos que hay un tercer sueldo: por trabajar bien. Porque se puede acudir al trabajo, hacerlo y que esté rematadamente mal. En ese caso es de justicia no recibir el tercer sueldo. Sólo los dos primeros.

El pensamiento crítico es de las pocas cosas que nos puede salvar de la absoluta mezquindad. Lo que ocurre es que a veces este análisis cuesta hacerlo porque es decepcionante, desilusionador.

El papel lo aguanta todo o casi todo. Pero no podemos olvidar que cuando se hacen afirmaciones públicas en uno u otro sentido, hay que mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Sobre todo cuando tiene repercusión, cuando esas acciones son vistas, analizadas y valoradas por tantas personas!.
 
Sin ir mas lejos, echad un vistazo a este video de la Sra. de Cospedal. Se grabó en Enero, hace apenas 6 meses.
 
 
Parecía premonitorio ¿Y ahora que?
 

Esa ligazón entre ambos aspectos constituye el vínculo con el respeto a los demás y a la función que uno desempeña. Igual en la vida pública que en las empresas. Lo primero que le pedimos a un líder que se precie de serlo, es su consistencia personal y profesional.


Los españoles estamos más secos que los Monegros. Hay que hacérselo mirar.



Juan F. Bueno


11 julio 2013

Yes, we can. O tal vez no?

Posted by Juan bueno On jueves, julio 11, 2013 3 comments
Ese era el lema de Barak Obama en su campaña presidencial en 2008. “Sí, podemos”. Y en torno a esa frase logró, aquél senador demócrata, unir muchas voluntades e ilusiones. Pero yo he recordado este lema en un ámbito distinto, el de los estudiantes españoles que aprovechan parte de sus vacaciones en aprender o mejorar su inglés. Ahora las posibilidades que se ofrecen a los estudiantes son infinitas. Hace unos días el aeropuerto madrileño era un hervidero de jóvenes que se disponían a viajar a Gran Bretaña, Estados Unidos o incluso Canadá. Con familias, en centros de estudios, en intercambios, etc.

Y hay diferentes modelos, también dentro del territorio nacional, con inmersiones, campamentos, talleres, etc.
 
“Yes, we can”. Es imprescindible que adquiramos un nivel adecuado en la lengua de Shakespeare. Durante muchos años, en nuestro país, la necesidad de dominar otros idiomas,  no ha formado parte de nuestras prioridades. Si echamos la vista atrás, durante la dictadura, el aislamiento era tan conceptual que ni siquiera parecía necesario dominar idiomas. Mi generación creció pensando que el español era suficiente. Craso error.  Después, la normal apertura hacia el exterior, nos hizo ver la imperativa necesidad de dominar otras lenguas, por encima del nivel de conjugar verbos. El intermediate level of English que pregonamos muchos españoles es cierto, sólo a medias. La tendencia a exagerar en los curriculums es un seña de identidad, y cuando estamos en muchas entrevistas de trabajo, pasando verdaderos apuros, no pasamos de “My taylor is rich”. Por cierto que nunca he entendido en qué extraña circunstancia se puede utilizar esa frase…

Es imposible no sonreír recordando un spot de Sergio Ramos en el que tras repetir y ensayar nos deseó unas “ Morry Chirstmas”. José María Aznar nos regaló algunos de los mejores momentos de su dialéctica inglesa. Memorable también el discurso de Ana Botella ante los miembros del COI para defender la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos. Menos mal que esas personas tenían en sus manos un voluminoso expediente con las bondades de la ciudad, porque me temo que a la alcaldesa, que leyó vocalizando mucho sus folios correctamente escritos, apenas se le entendía.
 
¿Por qué nos cuesta tanto?. Emilio Botín decía con esfuerzo “ay am very praud of Banco Santander, is de beter bank”. Lo peor es que hacía esas declaraciones desde la sede del Banco, en Londres. Ay! En el caso de Rajoy se recurre directamente a la traducción porque sus esfuerzos en inglés provocaban sonrojo. “guat is dis”. No podemos tener directivos de primer nivel o representantes políticos en la primera línea que son una versión mediocre del inglés que se hablaba en las películas del destape español, cuando aquel hombrecillo de bigote, moreno y bajito se acercaba a la sueca monísima diciéndole algo incomprensible. Claro, “from lost tu de river”. Las intenciones, eso sí, estaban claras.
 
Yo no me explico como para ser camarero en la Costa del Sol se exige un inglés impecable y sin embargo para sentarse en el Congreso de los Diputados, no es necesario.

Recordáis las clases de Gomaespuma cuando decían “leo el buk el mondey”? dejando de lado la vis cómica del asunto no nos podemos permitir que se cuestione nuestra profesionalidad o valía por esta aparente incompetencia en el tema de los idiomas.

Sólo un 10% de los españoles habla inglés de forma fluida. Este dato es preocupante, nos tenemos que subir a ese tren porque el resto del continente ya viaja en la alta velocidad del alemán, ruso, chino…. Y nosotros seguimos diciendo que “dentista” en inglés es “a very expensive doctor”.
 
Yo creo que tenemos un sentido del ridículo y un complejo tan exagerado, que nos impide ser eficaces en la comunicación. Yo sé que “Everywhere they boil beans”, pero es que tendremos que dedicar un esfuerzo especial para ser competitivos en este sentido. Cierto que “It is not turkey mucus” aprender un idioma, pero estamos obligados a dar un salto (en el que ya llevamos un retraso considerable). “For if the flies” el resto de Europa ya está practicando otros idiomas y además dominándolos con soltura.

No podemos seguir actuando como Morning-singer, mintiendo o exagerando en el curriculum, y cayéndonos con todo el equipo cuando alguien se dirige a nosotros en otro idioma. La enorme dificultad con la que nos encontramos en el tema idiomas es que dominarlos (el inglés en especial) ya no es una ventaja competitiva, ni un hecho diferencial, es un requisito imprescindible. Así que “My happiness in a hole”: Dicho de otra manera, o nos espabilamos o nos quedamos fuera. El español abre muchas puertas en el mundo, pero el “intermediate” en inglés las cierra con igual fuerza.

Reza el título de este post “yes, we can”. Pues a demostrarlo rápido, que ya estamos en tiempo de descuento. O de lo contrario, seguiremos eternamente con ese San Benito que denomina al español medio: "Ciudadano del mundo, que se pasa la vida, estudiando ingles".

Juan F. Bueno

05 julio 2013

Tal vez sea una exageración titular un post con una afirmación tan contundente, y parece que sea falta de esperanza. Ni trabajo, ni estudio. Ni presente ni futuro. Como diría un castizo “ná de ná”.
 
 
No obstante no podemos negarnos a la realidad que, una vez más de forma insistente, nos golpea con sus datos. Según la OCDE somos el país europeo con mayor número de “ni-nis”, esa generación que no tiene una ocupación conocida, no estudia, no trabaja, y lo que es peor, no tiene perspectivas de hacerlo en breve. Las cifras que da la OCDE,  son abrumadoras. Y, a mayor abundamiento dentro de nuestro propio país hay enormes diferencias regionales. Veamos por ejemplo que el número de los “ná de ná” es muy superior en Canarias que en Navarra.


Podríamos pensar que esta situación en coyuntural, menos mal! Claro, una buena parte son consecuencia directa de la crisis: Jóvenes que dejaron los estudios atraídos, en especial, por el mundo de la construcción que generaba buenos ingresos y de forma inmediata. Esa burbuja falsa y frágil en la que hemos vivido, empujó a gente joven a dejarse encandilar por el dinero rápido,  dejando de lado la formación. Craso error, cuyas consecuencias estamos pagando en la actualidad y que hipotecan el futuro de una gran cantidad de nuestros jóvenes.

 


 Está claro que no todos podemos se ingenieros, médicos o profesores. Sería un dislate. Pero también lo es abandonar viejas profesiones que siguen siendo igual de necesarias y que garantizan en muchos casos el futuro, aprendiendo un buen oficio. Repito aprendiendo. Son imprescindibles buenos fontaneros, electricistas o carniceros. Todos los gremios que están a nuestro alrededor están sufriendo los envites de la crisis, de la falta de crecimiento. Muchos pequeños empresarios se ven obligados a echar el cierre. Pero toda esa situación es mucho más llevadera cuando se tiene formación, la que sea, sólida, para intentar levantarse y de nuevo ser un profesional competitivo.
Las cosas están mal. Sería un absurdo negarlo, pero si repasamos las cifras del paro y analizamos los sectores más afectados, comprobaremos que el desempleo y la desesperanza golpea con más fuera a aquellos que no disponen de una titulación, a los que no tienen una formación específica.
 
Y buena prueba de ello, son los datos que nos da el  último informe de Infoempleo, que nos dice que el 61% de las ofertas de empleo, solicitan candidatos con titulación universitaria.
 
Sí, ya sé lo que estáis pensando muchos: Arquitectos e ingenieros en paro o trabajando de camareros. Por supuesto, pero al menos esas personas que disponen de unos conocimientos, los podrán usar antes o después y estarán más preparados para afrontar un futuro con mayores garantías, cuando se empiece a ver la luz al final del túnel.

Porque los peor es la desesperanza. Esa que parece invadir a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, a las bolsas y a la economía en general. Hay que romper ese círculo de negativismo desde el que no se consigue nada. O casi nada. Cierto es que ser positivo no sirve para encontrar trabajo, pero es una actitud que abre más puertas que las cierra y que además se contagia. Imaginemos que hacemos la selección para varios puestos de trabajo en una Empresa: Por la propia naturaleza humana desearemos contratar antes a personas animosas, preparadas y con clara actitud de labrase un futuro. ¿A quién le apetece incorporar a su Empresa a potenciales trabajadores negativos, exasperados y carentes de ilusión? No nos engañemos, esos procesos de selección acaban diciendo “ya le llamaremos” y esa llamada no se produce nunca.

Por supuesto que hace falta actitud y aptitud. Simplemente no lo he dicho porque es una completa obviedad. No puedo contratar para cubrir un puesto de médico a alguien que no lo es, pero entre dos médicos, seguramente me quedaré con el que me encandile por ciertas habilidades sociales, tan imprescindibles hoy en día.

Hace unos días estuve en una reunión que patrocinaba una prestigiosa Facultad de Ciencias de la Información, en la que entre otros ponentes, estaba el Director de Recursos Humanos de una telefonía puntera, quién  dijo algo así como: “contratamos a las personas por sus conocimientos y los despedimos por su actitud”. Y cuándo le comenté porque entonces no cambiábamos los parámetros de selección y comenzábamos a hacerlo por aptitudes, me contestó “Juan, todavía hay muchos mediocres en esta profesión nuestra”.
 
Por eso me preocupa y entristece los datos de los “ni-nis”, porque no podemos permitirnos el lujo de perder una generación; porque tenemos que ganar en competitividad y para ello la profesión y la formación son elementos imprescindibles; porque tampoco  podemos reflejar la imagen de un país empobrecido en conocimientos y habilidades. Porque sólo los mejores triunfan, porque la competencia cada día es más dura y porque somos un país luchador, con ganas de salir adelante.

Igual que hemos acuñado el término los “ni-ni” desconocido hasta hace unos años, propongo recoger uno distinto los “si-si”. Sí que estudian y sí que trabajan. Que tienen presente y tienen futuro.


Juan F. Bueno
 
 
 
 

01 julio 2013

La identidad cultural de nuestras Empresas.

Posted by Juan bueno On lunes, julio 01, 2013 No comments
Esta es una pregunta que me asalta con frecuencia. Cuando salgo, asisto a algún congreso, organizo un viaje, llevo el coche al taller o simplemente hago la compra en el supermercado de la esquina.
 

Y no me refiero a que las Empresas españolas tengan una identidad propia, relacionada con la idiosincrasia del país. No, no me refiero a la homogeneidad que pueda dar la analogía geográfica o incluso la del sector. Está claro que cada Empresa, en su ámbito de actuación tiene las características propias de la actividad a la que se dedica (poco o nada tiene que ver el mundo de la Distribución con la Siderurgia o la Construcción).

A lo que quiero aludir es a la esencia intrínseca de cada Organización, a los  aspectos y características que la definen y permiten distinguirla entre sus similares.

Me viene a la cabeza un nombre como el de Zara. La cultura corporativa de Inditex está marcada por el trabajo en equipo, la comunicación abierta y un alto nivel de exigencia. Todos podemos distinguir sus tiendas por las características que saltan a la vista y que la hacen única: Buen diseño a precios muy competitivos, adecuada atención al cliente, constante renovación de sus modelos, plataforma tecnológica, RSC, etc. Hay unos signos característicos genuinos, que permiten identificar a la Empresa de un simple vistazo.
 
La cultura empresarial se compone de una Misión, de una Visión y de unos Valores. Dicho de forma sencilla, establecen aquello que sabemos hacer bien, para qué lo hacemos y cuáles son los valores que nos guían en el cumplimiento de nuestros objetivos.

Uno de los objetivos principales de la Gestión de Personas es proveer las condiciones necesarias para que se cree y mantenga una Cultura Corporativa identitaria.

Esto significa una visión clara por parte de la Dirección, que debe de ser convenientemente comunicada y comprendida por los Empleados. Y además debe estar interiorizada en cada una de las áreas de negocio, con herramientas que permitan materializarlas en el día a día. Este es quizá uno de los puntos más débiles en nuestras Organizaciones y que conviene afianzar, para dar precisamente ese protagonismo identitario a la marca.

En una palabra, dar carta de naturaleza en toda su extensión a los carteles en los que reflejamos con grandes titulares la Misión, la Visión y los Valores y que colgamos en bonitos cuadros en los despachos de los Directivos de nuestras Empresas. La pregunta que debemos hacernos es, si esos carteles que enseñamos a los clientes y visitantes, reflejan en nuestros Empleados los sentimientos que allí rezan. En una palabra ¿Están arraigados? ¿Los Empleados los sienten como suyos? ¿Son realmente elementos identificativos? ¿Sirven para distinguirnos?
 
Hay que alejarse de declaraciones grandilocuentes, si éstas no se llevan a la práctica, porque sólo generan descrédito y alejamiento de la realidad cotidiana. La Visión y la Misión implican lo que queremos ser como Empresa y por eso la actuación de todos los Empleados debe estar alineada con la consecución de esos objetivos. Disponer de una cultura organizativa débil o poco arraigada en todos los ámbitos, puede generar ciertos antagonismos, creencias diferentes dentro de la propia Organización e incluso, en ocasiones   dar una imagen de  visión cortoplacista y en otras incluso marketiniana. Si nos encontramos en situaciones parecidas a las descritas,  nos va a resultar mucho más difícil conseguir así el compromiso de todos y por ende una adecuada cohesión entre los equipos.

Establecer una cultura válida, que consiga aunar voluntades en torno a ella, sirve para trazar el camino de esa Organización. Requiere un periodo de reflexión y análisis sobre el modelo de negocio, los elementos inspiradores del mismo (Empresa líder, socialmente responsable, innovadora, etc.) por parte de los máximos responsables de la misma. Esa misma definición debe de implicar el estilo de liderazgo imperante en la Empresa, clarificando las funciones clave, los puestos críticos, y en definitiva, el modelo de gestión y operativo de la Organización.

Todos estos conceptos que yo menciono como imprescindibles, conforman el “alma” de la Empresa. Son los pilares en lo que se asienta su credo y por tanto corresponden al “pensamiento a largo plazo”.
En ocasiones, en  tiempos convulsos como estos que estamos viviendo,  estos conceptos corren el peligro de ser postergados al olvido, al ser tachados de superfluos. Algunos Directivos pueden pensar que estos conceptos no captan clientes, ni venden más. Yo opino que  en esta época de notable incertidumbre, se me antojan prioritarios. Identificar y definir todos estos aspectos, ayuda a seguir la línea establecida y evitar que nos despistemos en la turbulencia de la crisis. Tener la Misión, la Visión y los Valores como brújula de la Organización, da certeza, seguridad y orientación a sus Empleados, Clientes e Inversores.

Además de servir para que, en momentos de cambio, podamos adaptar el funcionamiento de la Compañía y sus objetivos, porque todos los Empleados y procesos estarán orientados en la misma dirección. Y recordemos que el cambio no avisa: Llega y se instala.

La cultura empresarial, que a veces asociamos como  patrimonio de las grandes Corporaciones, es igual de válida para Empresas más modestas. Estas pueden y deben tener un conjunto de señas propias en las que reconocerse. Estoy convencido que eso aumenta el compromiso de los empleados. Y el compromiso es una pieza sustancial para alcanzar la competitividad.


Juan F. Bueno


28 junio 2013

Pasion, trabajo y excelencia: Vaya par de gemelos.

Posted by Juan bueno On viernes, junio 28, 2013 5 comments
Leo en un suplemento semanal un artículo dedicado a un par de gemelos de 85 años que han dedicado la mayor parte de su vida al negocio familiar, una corsetería de las siempre. Ella cotizó durante 50 años y él 68. Y la crónica de un negocio humilde y las palabras de sus dueños me dieron una gran lección de management, que debería ser difundida como si de unos gurús se tratara.
 

Entre los dos hermanos acumulan 118 años de cotización ininterrumpida a la Seguridad Social. Todo un récord en esta época. Nunca han cobrado el paro. Si alguien se parara a hacer el retrato ideal del contribuyente español podría ser sin duda el de este Josep que lleva detrás del mostrador desde 1940.

Pero sin dejar de ser admirable todos estos datos lo que de verdad me cautivó de su historia es la sencillez con la que explica al periodista su forma de trabajar: “mi vida es levantarme cada mañana bien temprano, subir la persiana, dar un trato excelente a las clientas y no dejar escapar ni una sola venta”.

Estoy seguro que Josep nunca asistió a esos cursos de cualquier prestigiosa Escuela de Negocios, en las que en forma de curso de postgrado o Máster para directivos a lo largo de muchos meses te enseñan dos máximas: dar un trato excelente y no dejar escapar una venta.

El bueno de Josep desde su aplastante naturalidad nos ha dado una clase magistral encaminada en primer lugar a la excelencia. Esa concepción suya de cómo hacer las cosas es una expresión de candor y de sabiduría de los negocios absolutamente irrefutable. No concibe que se pueda hacer de otra forma. Y nadie le ha explicado el concepto de excelencia empresarial. Esa idea de perfección, de afrontar el trabajo cada día de forma sobresaliente y con una calidad superior es su única forma de entender la tarea cotidiana. Josep apenas ha salido de su pueblo, no ha subido en avión o en barco pero no duda en afirmar que el trato que han de recibir sus clientas tiene que ser óptimo. Claro ejemplo de que no hay que ser un hombre de mundo para saber cómo llevar un negocio con sentido común y espíritu comercial.
 
Todos esos conceptos de management no los ha asimilado el bueno de Josep tras las explicaciones de algún gurú. No, en absoluto. Ese ha sido su lema de vida. Y el amor al trabajo, la pasión cotidiana por lo que uno hace. Si pensamos en los grandes genios, en personas que han pasado a la historia en cualquier disciplina: la música, el arte o los negocios, veremos que todos han aportado pasión, trabajo y sin duda excelencia.

Tal vez tengamos que pedir al tendero de lencería (como él mismo se define) la impartición de un curso sobre su modelo de gestión. Seguro que lo haría encantado. Pura orientación al cliente.

Su segunda máxima la de “no dejar escapar ni una sola venta” es su tratado de orientación al negocio, a los resultados. Pero Josep tampoco ha estudiado Marketing ni técnicas de ventas, pero sabe que no debe dejar escapar a ninguna clienta que se vaya a comprar las medias o los botones a otro lugar. El ofrece un trato cercano, personalizado y asegurando la salida de todo el producto. Atiende a sus clientas, la organización del negocio y tiene un objetivo claro: sus ventas.
 
Josep no lo sabe pero atiende su modo de vida con esas palabras que hoy llenan muchas Empresas: tiene una  misión, una visión y desde luego unos valores (“las cosas bien hechas bien parecen”). Lo hace de forma intuitiva y permanente, está en su ADN empresarial. Ese que a veces nos cuesta tanto inculcar en algunos directivos.

El tendero ha trabajado toda su vida por encima de los estándares exigibles y con un compromiso de logro ciertamente inspirador.

Son las últimas semanas en la lencería de Josep. En breve se jubilará. Ha organizado unas atractivas rebajas que han provocado que su tienda esté llena de clientas que se las disputan. Las ha promocionado con el boca a boca por todo el pueblo. Pero la crisis también le ha golpeado. Y afirma que será difícil que pueda vender todo el género. Lo sobrante, lo que no le compren sus clientas fidelizadas a lo largo de años, lo entregará en Cáritas para los más necesitados. ¿Cómo se llama eso? ¿Responsabilidad social corporativa? El bueno de Josep no lo sabe pero en una página de periódico me ha recordado todo un máster.
 
Gracias Josep por estas lecciones de management desde la humildad de tu lencería de pueblo.

Juan F. Bueno

25 junio 2013

No hemos inventado el cambio

Posted by Juan bueno On martes, junio 25, 2013 2 comments

Ni el cambio ni otros asuntos de cierta relevancia de los que nos apropiamos con cierto descaro (con perdón). Hace unos días he participado en un encuentro de especialistas del mundo de los Recursos Humanos reflexionando sobre el futuro del empleo.
A esta sesión asistían los Directores de RR.HH. de unas cuantas Empresas de primer nivel. Unos con más experiencia que otros.
 

Reconozco desesperarme cuando oigo aseveraciones del tipo: “Estamos en una época de grandes cambios”, “No volverán tiempos pasados”,  “Ahora todo es distinto”, “Vivimos tiempos muy complejos y convulsos”. En fin, nada nuevo bajo el sol, al menos para los que ya lucimos canas.

La mayoría de los asistentes coinciden en un cosa: Que lo importante es lograr el Compromiso de los empleados para garantizar la supervivencia de las Organizaciones. Bueno, esto ya lo venimos diciendo desde hace unas cuantas décadas. No sé si me estaré haciendo mayor, porque al oír estas aseveraciones,  yo me pregunto ¿Alguien cree realmente que estas obviedades las hemos inventado nosotros? ¿Son patrimonio de nuestra generación?

Creo que hemos perdido en parte, la capacidad de  mirar hacia atrás de vez en cuando, y de aprender de nuestro pasado. Y si no lo hacemos así, estaremos una y otra vez, inventando la rueda. “Juan no hay que mirar para atrás, el pasado no vuelve” me decía uno de esos jóvenes directivos. Escuchar este tipo de afirmaciones, de manera categórica, me causan un cierto vértigo. La historia, los errores del pasado, los aciertos de otras épocas…. Todo es cíclico.

El cambio, la evolución y el aprendizaje han sido una constante en la vida del hombre. Es más,  puedo afirmar, sin riesgo a equivocarme, que han sido la principal razón del progreso. Las transformaciones han sido brutales a lo largo de la historia. Por eso a veces creo que nos miramos en exceso el ombligo, pensando que estamos en una época de cambios ¿Y cuándo no ha sido así?
 
Creo que es una enorme e incomprensible soberbia pensar que a nuestra generación le ha correspondido vivir una época de cambios profundos. La era de internet es un cambio tremendo. En efecto. Pero podemos echar la vista atrás y seguir asombrándonos.

Cuánta vanidad, no os parece? Creamos y difundimos modernas teorías de management que parecen llenar la boca de algunos  gurús de moda, cuando en la gran mayoría de las ocasiones, sólo reflexionamos sobre lo obvio.

Las redes sociales, en efecto y la forma de comunicarse es una revolución. Internet es un impacto brutal.
 
Vamos a hacer un viaje en la máquina del tiempo. ¿Nos podemos acordar de lo que supuso el invento de la lavadora? Algo tan limitado al ámbito doméstico ha sido una auténtica revolución en especial en la vida de las mujeres. No hace tantas décadas que las mujeres de este país cargaban con pesados cestos de ropa sucia al río o al lavadero municipal. Un auténtico alivio meter todo en un aparato que lavaba sin esfuerzo.
 
Y hablando de revolución y de transformación en la vida de las mujeres ¿Recordáis lo que supuso la píldora anticonceptiva hace unas décadas? Más que un cambio fue un salto que introdujo no solo una  metamorfosis total en las relaciones de las parejas, sino que permitió la  planificación profesional y de carrera de muchísimas mujeres.

¿Sois capaces de imaginar el gran impacto que causaron los primeros trenes en nuestro país? Las comunicaciones hasta entonces eran tortuosas e inseguras, en carros tirados por caballos, por caminos y carreteras que en muchos casos no merecían ese nombre. Con la llegada del tren empujado por potentes motores permitió los desplazamientos de una forma programada y con horarios. Los viajes se podían empezar a planificar con una referencia temporal y mucha gente podría acceder a trabajos o universidades, alejados de sus domicilios.
 
Mi abuelo me contaba cómo con la introducción de las ventas a plazos pudo optar a comprar una máquina de escribir Olivetti que alteró profundamente su forma de trabajar, pudiendo realizar informes y documentos con ella. La posibilidad de hacer compras fraccionando el pago dio lugar a un giro total por el cual muchas personas humildes podrían acceder a ciertos bienes, que en otro caso hubieras sido inalcanzables. Esto ayudó enormemente al acceso a la cultura a generaciones de clases humildes que, de otra manera se hubieran visto apartados de ser protagonistas de la historia moderna.
 
La mecanización de muchas de las tareas del campo liberó a los agricultores de algunas de las labores más penosas; el teléfono empezó una nueva era en las comunicaciones, acercando a personas que de otro modo no podrían establecer contacto. Y todo lo que vino después con los móviles. Instrumento sin el cual hoy no sabría vivir absolutamente nadie.

¿Alguien se acuerda de cuando las calculadoras no sabían dividir? Esto no ocurrió hace muchos años.

Y algo un poco más cercano: la irrupción de los ordenadores en nuestras vidas, incluso en las domésticas. ¿Quién se acuerda del Spectrum. Gracias al Sr. Sinclair muchísimas personas se adentraron en el mundo de la informática y sin costes de formación para las Empresas, debido a las largas noches de insomnio  de tantos y tantos usuarios  en sus casas?

Y las cámaras digitales, sin carrete que revelar (aunque aún está por inventarse la que supere la calidad del Kodacrome).

Ya sé que para muchos Directivos que hoy ocupan puestos importantes en las organizaciones, estas cosas ya estaban “puestas” en el mundo cuando ellos nacieron y por tanto, para ellos, su irrupción en un mundo intemporal, no tiene significado alguno.
 
Sólo quiero reivindicar con este post, que todas, absolutamente todas las generaciones han experimentado cambios profundos en sus vidas. Y como han sabido  adaptarse a los cambios,  adecuando su forma de pensar y actuar. Que es justamente lo que estamos haciendo en estos momentos. Las transformaciones son inherentes a la propia evolución de la raza humana. En general siempre ha costado aclimatarse a los cambios, siempre nos han desencajado en mayor o menor medida. Y esas generaciones de personas tal vez menos preparadas que la nuestra actual, también lo afrontaron y de tal forma que gracias a ellos, estamos hoy aquí, inmersos una vez más, en una nueva era de cambios profundos.

A veces hay que mirarse un poco menos el ombligo propio y echar un vistazo hacia atrás. Se gana en perspectiva. Y se aprende de las experiencias exitosas vividas por otros.

Juan F. Bueno
 

21 junio 2013

Un cumulo de despropositos

Posted by Juan bueno On viernes, junio 21, 2013 2 comments
Primer Despropósito: Hacienda ha reconocido un error al imputar la propiedad de 13 propiedades inmobiliarias a la hija del Rey. Parece una lamentable equivocación. Un desliz de alguien que ha comunicado datos inciertos. Así lo confirman, entre el estupor y la incredulidad, los verdaderos propietarios de esas fincas. En general gente humilde que no alcanza a entender cómo se ha podido dar semejante dislate.

 

El motivo alegado es que el DNI de la infanta aparecía de forma incorrecta asignado a esas propiedades. ¡Hasta 13 veces!. Y ojo, que el DNI de la Infanta es uno de esos que salta a la vista de cualquiera. Está claro que el error se entiende y se puede disculpar porque se repara, pero en tantas ocasiones resulta, al menos preocupante.

La perplejidad es la tónica dominante. Las declaraciones de Registradores de la Propiedad, Notarios, Hacienda…. Cierto es que la Agencia Tributaria maneja cada año millones de datos de millones de ciudadanos. Y quiero creer que esa imputación de datos se hace de forma automática, no creo que haya ningún funcionario metiendo a mano cantidades ingentes de datos en los que es fácil teclear mal un número y provocar un lío tan desorientador como éste.
 
Como es una máxima para mí analizar el lado positivo de las cosas, lo único bueno que vislumbro es que Hacienda afirma que revisará algunos de sus procesos para dar mayor fiabilidad a sus datos. Imprescindible. Alguien tiene que dar la cara y una explicación convincente porque sino se quebrará la confianza y la fiabilidad de una institución a la que no le tiembla el pulso cuando es el contribuyente el que se equivoca, se retrasa o sufre un “lamentable error al atribuir los datos”.

Repito: Errar es humano y no se pueden magnificar los fallos, pero hay que evitar desatinos como el que hoy nos ocupa que no hace ningún bien cuando aparece reflejado en los titulares de la prensa extranjera. No sé exactamente por qué pero esta situación me produce desazón y cierta incredulidad.
 
Segundo despropósito: La CEOE afirma que los 4 días de los que dispone un trabajador  por el fallecimiento de un familiar de primer grado es un exceso. Esto requiere ser matizado. Se trata de 4 días cuando el óbito se produce en una comunidad autónoma distinta en la que presta sus servicios el trabajador, ya que en caso contrario, son dos días. Dice que esto afecta enormemente a nuestra competitividad. ¿De verdad? Yo pensaba en ciertos abusos cometidos  en aras de la bonanza, en el estancamiento del mercado laboral, en una legislación poco flexible….
 
El responsable de Relaciones Laborales de la CEOE habla del enorme daño que estas ausencias "sin justificación" provocan en las Empresas e ironiza diciendo que se trata de una legislación de corte franquista. Ignoro si 4 días son mucho o poco. Porque según este directivo “los viajes deben hacerse con diligencia” (no he entendido bien si lo que quería decir era que se hacían "en" diligencia, lo que ya explicaría el dilatado tiempo). Supongamos que  una persona vive y trabaja en Cáceres y le comunican el fallecimiento de su padre en Orense. Claro que se puede viajar con diligencia y con prisas si hace falta. Pero probablemente el viaje ocupe casi un día. En coche se trata de cruzar el país de una punta a otra. En avión supongo que los aeropuertos más cercanos serán Badajoz o Sevilla y Vigo o Santiago de Compostela. Es un viaje en el que ese trabajador se ausenta de su trabajo para acudir a un duelo. Se suponen unas circunstancias difíciles. De cualquier manera, esta es una circunstancia que a la gente le ocurre muy pocas veces en su vida, por tanto, dudo mucho que esto pueda ser un problema, como el pretendido por el responsable de la CEOE.

La forma de reaccionar de cada persona ante esos momentos puede ser diferente: He conocido personas que se incorporan casi de inmediato a su puesto de trabajo porque la actividad laboral les ayuda a superar el trance. Otras personas se sienten más débiles ante esos reveses y les cuesta retomar el trabajo. Y la legislación lo que hace al respeto es recoger de forma genérica la protección de un derecho de los trabajadores que les permita acudir a rendir un último adiós a alguien cercano. Como siempre se trata de hacer un uso responsable de los derechos que nos amparan. Por eso no se puede culpabilizar de esa forma tan amplia a los trabajadores. Ni a la legislación. Ni a los empresarios. Hacer bien las cosas es responsabilidad de todos. De cada uno de nosotros de forma individual y como parte de un colectivo.
 
Lo que hay que evitar es el abuso, el mal uso. Y en eso si que tenemos que hacer un frente común. Con las bajas laborales, con los fallecimientos, con los permisos sindicales, o con las ausencias que no tienen justificación. Porque ese dinero sí que lo pagamos entre todos y constituye un fraude cuando se hace como coartada para conseguir ingresos o beneficios a los que, en justicia, sabemos no tener derecho.

Tercer despropósito: Veo algunas declaraciones del juicio de José Bretón. Aunque como muchos ciudadanos, tengo una idea al respecto, me sobrecogen sus imágenes con ese férreo control y una emoción que no me acabo de creer. La justicia tiene que hacer su trabajo. Y en algunos casos no lo tiene fácil. Los psicólogos lo definen como alguien extraordinariamente inteligente a quien le encanta ser el centro de atención. Lo ha conseguido. Es noticia de apertura de muchos programas.

Ya no menciono el cuarto despropósito porque este post será un poco largo y un mucho angustioso. Pero lo hay, y un quinto y un sexto.


Juan F. Bueno
 

18 junio 2013

Se vende por desolacion

Posted by Juan bueno On martes, junio 18, 2013 No comments
He pasado este fin de semana en un lugar de la costa mediterránea, muy de moda hasta hace poco. El ambiente siempre era festivo, lleno de gente, luces, actividades programadas, etc. Un típico lugar de veraneo en el que se hacía gala de lo bien que iba todo y se consumía, gastaba y disfrutaba con cierto desenfado.
 

El año pasado ya se notaban los estragos que había hecho la crisis y las vacaciones se ajustaban a periodos mucho más cortos; los restaurantes sólo trabajaban a medio gas y flotaba en el ambiente un acorde de moderación. La pescadilla que se muerde la cola. Ante la inseguridad del trabajo (para quien lo tenga) todos nos retraemos en el gasto por pura prudencia. Esa falta de consumo impacta directamente en el sector turístico: Hoteles, restaurantes, lugares de copas, actividades ligadas a los periodos de asueto (deportivas, de ocio, etc.). Esa contracción del gasto genera más pérdidas de puestos de trabajo y de nuevo empieza el bucle.
Harto complicado. 

Lo he dicho en otras ocasiones, soy optimista y luchador por naturaleza, pero en ocasiones las circunstancias hacen flaquear al más pintado.
 
En esta ocasión decidí comprobar cuál era el estado de las casas en venta y alquiler que ya estaban en esa situación el verano pasado. Entonces me sentí abrumado porque todo el vecindario tenía carteles colgados. Y el edificio de al lado y el de enfrente, y así se sucedían unos tras otros. Tuve la sensación de que toda la costa se convertía en un inmenso paseo marítimo a lo largo del Mediterráneo que se veía obligado a venderse al mejor postor. Cosas de la crisis.
 
Descubrí con cierto estupor que prácticamente los mismos pisos y casas seguían en venta. Hice varias fotos de la abrumadora oferta que había hace nueve meses y es prácticamente idéntica. Conclusión: No se ha vendido nada. Todo sigue igual. Realmente desolador.

Siendo esto claramente preocupante lo peor es que la tendencia no varía, sigue siendo negativa. El consumo no se mueve y la confianza ni está ni se le espera.
 
Las viviendas en venta forman ya parte del paisaje, lo demás lo completaban calles vacías (apenas unos jubilados extranjeros paseando), los chiringuitos semi vacíos y los pocos clientes pasando el día con una cerveza y el aperitivo de la casa. Poca alegría en el gasto y en el gesto.

Hacía un tiempo espléndido que aproveché desayunando en una terraza solitaria, en la que el camarero me animó a volver al día siguiente. Pocos clientes, pocos ingresos. Incertidumbre.

El periódico local dedicaba 9 de sus 12 páginas a casos de corruptelas y desmanes entre los políticos regionales. El resto era … la previsión meteorológica y los éxitos deportivos en la copa Federación.
 
Pensé que tal vez ese temprano fin de semana en la playa era una pequeña escapada de la dura realidad que nos golpea día tras día. Nada más lejos de ese pensamiento. Aquel paraíso no es más que una muestra, un espejo de lo complicado que se vuelve la cotidianidad en nuestro país.

Medio lleno o medio vacío. La realidad se impone. Aunque se pongan kilómetros por medio, la situación complicada que estamos padeciendo, sigue estando ahí, apenas se atenúa.
 

Pero como tantas cosas en la vida, está en nuestra
mano la actitud con las que decidamos enfrentarnos a ella. Dónde pongamos el foco. Decidir ser optimista o pesimista.

Nada se va a solucionar por adoptar una postura  u otra, pero permitirá vivir el camino de una forma diferente. Disfrutar en la medida que se pueda o sufrir sin remedio.

Mi atisbo de pesimismo ha desaparecido. Volveré en breve a pasar otro fin de semana deseando que haya más gente y que la economía muestre una cara más amable.

Algo muy agradable, el regreso a la capital es mucho más llevadero porque han desaparecido los enormes atascos de hace unos años. Sólo había que buscar algo positivo.

Feliz semana a todos


Juan F. Bueno
 

13 junio 2013

La decada dorada para encontrar trabajo

Posted by Juan bueno On jueves, junio 13, 2013 4 comments
Los 30: ¿Y qué pasa con todos los demás?
 
La semana pasada se publicó el Informe de Infoempleo sobre la situación del empleo en España. Algunas de sus conclusiones pueden ser esperanzadoras en la malísima situación actual: La oferta de empleo cae un 2,5%. La menor caída desde que empezó la crisis.
 

 
 
Otro dato destacado es que la oferta de empleo cualificado ha crecido casi 5 puntos en los últimos 3 años. Lo contrario ha ocurrido con el empleo no cualificado. Conclusión: La Empresa apuesta por el mejor de los talentos para hacer frente a estos momentos tan complejos.

Pero por más que repaso los datos, no me salen las cuentas, me fallan las matemáticas, la lógica o tal vez algo peor.

Es cierto que más del 50% de las ofertas van dedicadas al segmento de edad entre los 26 y los 35 años.

Por lo tanto hay que recordar que los mayores de 46 y los menores de 25 son los que tienen menos ofertas. Me parece un auténtico galimatías, porque más del 20% de las ofertas exigen una experiencia superior a los 5 años.

Confieso mi incapacidad para asimilar estos datos. Todos sabemos las cifras realmente escandalosas del paro juvenil. Si apenas hay posibilidades de encontrar trabajos interesantes para nuestros jóvenes, por ejemplo, universitarios, ¿Alguien me puede explicar cómo van a conseguir esos mínimos 5 años de experiencia para ser contratados? ¿Tiene este planteamiento alguna lógica, algún sentido?
 
Dice el informe que las Empresas buscan el talento. Me permito discrepar. Tal vez buscan jóvenes capacitados, sin duda, pero con una experiencia corta, dispuestos a trabajar sin descanso y por un salario mínimo y claramente a la baja. Porque nos tenemos que convencer de una cosa: El talento tiene que estar necesariamente ligado a grandes habilidades y una experiencia dilatada y es diferente, según los diversos puestos, sectores, etc.

Esos son los profesionales que pueden poner su valor añadido al servicio de las Organizaciones. Se han curtido a lo largo de unos años, han adquirido la práctica que da el paso del tiempo y pueden ofrecer sus destrezas con un nivel de "expertise" importante. Su aprendizaje está consolidado y gozan de una notable visión global.

Las Empresas, cuando descartan o ponen filtros por la edad (tener más de 45 hace que te sientas como un venerable anciano) están despreciando un importante conocimiento, experiencia y talento. Cierto es que esos profesionales son, o pueden ser "más caros", pero recordando el maravilloso refranero español. Casi siempre “lo barato sale caro”.

Cuando las Empresas recurren a la década de los 30, están contratando potencial. Esos profesionales están explosionando o lo harán en unos años. Algunos de ellos no lo conseguirán y otros alcanzarán un éxito rotundo. Y conviene saberlo. Porque hay sitio para todos, o debería haberlo.
 
Mi confusión es total, porque mientras tanto se habla de aumentar la edad de jubilación. ¿Hasta cuándo, si a los mayores de 45 se les considera ya fuera de muchos procesos por su edad?. ¿Van a ser parados estructurales durante 27 años?. Es un auténtico guirigay.

Y por otro lado, veo publicadas hoy 5 ofertas de una gran Empresa de este país, de las del Ibex. 4 de ellas son para puestos de becarios en diferentes departamentos. Ojo, me parece muy bien que se puedan hacer prácticas como becario. Perfecto. Lo que no me parece tan bien es que Empresas como ésas cubran 4 puestos de trabajo, reales, de plena dedicación, con becarios exclusivamente. Hay que destacar el gran aumento de "demandas de empleo" de becarios que ha tenido lugar en estos últimos años. Algunos de los anuncios dicen literalmente "Urgente, se precisa becario". Y yo no puedo más que preguntarme "que prisa les ha entrado a  algunas Empresas por enseñar la profesión a recién titulados".  Sinceramente, me parece vergonzoso.

Para darle la vuelta a esta situación, todos debemos colaborar, todos aportar lo necesario, pero veo que lamentablemente todavía nos regimos exclusivamente por el dinero, en muchos casos.  ¿Puede un becario asumir un puesto de responsabilidad en un departamento de una de las grandes constructoras de este país? Seguro que no. 
 
La única respuesta es que un becario es barato y no vincula a futuro a la organización.

¿Así como vamos a dinamizar el mercado de trabajo?

La época dorada es la de los 30. Pero ¿Sólo tenéis treintañeros a vuestro alrededor?
 



Juan F. Bueno

11 junio 2013

10.000 visitas al Blog: Una cifra redonda e inesperada

Posted by Juan bueno On martes, junio 11, 2013 6 comments
A finales del mes de marzo arrancó su andadura mi blog: "Un paseo por el mundo de los Recursos Humanos". Casi tres meses después, veo con cierta incredulidad la cifra de 10.000 visitas. Me cuesta creerlo porque a pesar de mi interés por las redes sociales, soy un novato en estas lides.
 
 
 

Me parecía que en esta etapa profesional llena de madurez y atesorando una dilatada experiencia, no podía vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, que están cambiando nuestra forma de comunicarnos y desde luego, de relacionarnos.

Debo confesar que me decidí a emprender esta aventura lleno de ilusión y con la expectativa fundamental de poder compartir con otros profesionales, algunas de mis inquietudes, experiencias o simples opiniones. Todo ello rebatible y discutible. La sal y la pimienta del blog son los comentarios que me hacéis llegar cada día. Todos invitan a la reflexión. Algunos comparten sus propias vivencias y tiene una riqueza indiscutible. De todos aprendo. Es un lujo.

A través del blog he conocido a personas con inquietudes similares y a otras con planteamientos distintos. Es una actividad muy seductora. Una especie de escaparate público en el que vuelco una parte de mí, para compartir con otros. Desde la más absoluta humildad. Es un aprendizaje continuo, e inesperado. En ocasiones algunos post han generado polémica y una participación enorme y otros han pasado más desapercibidos.
 
Creo que mi pequeñísimo granito de arena es ayudar a difundir una imagen de mi profesión:  La gestión de personas, cercana, humana, muy próxima, explicada sin ambages.

Este post sólo puede agradeceros de forma sincera vuestro seguimiento y apoyo, vuestras observaciones y desde luego todas las críticas emitidas desde el respeto.

Sin duda esa cifra me anima a seguir por este camino con el mismo entusiasmo y emoción. Con cierto pasmo por esa cifra de seguidores, que ni siquiera me podía imaginar, en tan breve espacio de tiempo.

 
A finales del mes de marzo de este año, arrancó mi blog. Vuestro blog. Gracias a todos
 

Juan F. Bueno

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